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Publicado el 01 de septiembre de 2025 Actualizado el 10 de septiembre de 2025

Presencia: acoger el futuro emergente

Sumergirse en la U: de la experiencia a la transformación

fuente unsplash

La distinción entre pasado, presente y futuro es una ilusión, por muy tenaz que sea
Albert Einstein

La expresión "acoger el futuro emergente" traduce al francés el término inglés presencing, acuñado por Otto Scharmer a principios de la década de 2000. Este concepto ocupa un lugar central en lo que él denominó Teoría U, un enfoque ampliamente utilizado en la actualidad en los ámbitos del liderazgo, la innovación social y las prácticas de facilitación colectiva.

Comprender este concepto y su trayectoria es seguir el paso de una intuición filosófica y espiritual a una metodología organizativa, y después a una práctica social y ecológica. Al mismo tiempo, nos permite cuestionar la forma en que la postura del facilitador se ha transformado en respuesta a esta expansión.

1. La intuición inicial: Presencia (2004)

El primer hito se alcanzó en el libro Presence: Human purpose and the field of the future (Senge, Scharmer, Jaworski & Flowers, 2004). El término "presencing" aparece aquí para designar una capacidad singular: conectar con un campo de conciencia más amplio en el que se puede percibir el futuro antes de que se realice.

No se trata de una simple proyección o extrapolación de tendencias, sino de una cualidad particular de la atención que nos permite "sentir y encarnar la potencialidad futura más elevada que pretende emerger" (Scharmer, 2004).

Scharmer afirma que existe una doble relación. Por un lado, la fenomenología inspira este enfoque: la suspensión del prejuicio de Husserl, o la "escucha de la llamada del ser" de Heidegger, ofrecen claves para comprender la actitud necesaria para acoger lo que aún no está dado. Por otra parte, las ciencias cognitivas corporales, en particular Francisco Varela, aportan una base científica al mostrar que el conocimiento siempre es co-construido por la experiencia vivida del cuerpo en relación con el mundo (Varela, Thompson & Rosch, 1991).

En esta fase, se hace hincapié en la experiencia individual. ¿Cómo puede un líder o un profesional abrirse a una fuente interior de conocimiento y ponerse al servicio de un futuro latente? En este nivel, el facilitador actúa como un espejo, ayudando al individuo a suspender el juicio, reconectar con sus sentimientos y escuchar la resonancia íntima de un futuro posible.

2. Sistematización: Teoría U (2007, reeditada en 2016)

La segunda etapa corresponde a la publicación de Theory U: Leading from the Future as It Emerges (2007). Aquí, "acoger el futuro emergente" se convierte en el eje de una metodología de transformación, representada por la curva en forma de U.

En el lado izquierdo de la U, Scharmer describe los pasos necesarios para abrirse:

  • suspender los juicios (mente abierta), abrir el corazón (corazón abierto)
  • dejar ir los patrones heredados (voluntad abierta).

En la parte inferior de la "U" está la "presencia", el momento en que lo viejo se deshace y lo nuevo puede surgir. En el lado derecho, el futuro se cristaliza y actualiza a través de prototipos.

Por tanto, la presencia ya no es sólo una experiencia interna, sino una habilidad colectiva. Scharmer contrapone claramente dos lógicas:

  • La de la descarga, que consiste en repetir modelos pasados y reaccionar por costumbre;
  • la de la presencia, que consiste en conectar con un potencial emergente y concretarlo en nuevas formas.

Esta etapa marca el paso de lo individual a lo organizativo. Se trata de ayudar a los equipos e instituciones a superar sus bloqueos, abandonar sus respuestas obsoletas y adoptar juntos nuevas soluciones.

El facilitador se convierte entonces en el guardián de la U: mantiene un espacio seguro y de confianza en el que el grupo puede sumergirse en el silencio, atravesar la incertidumbre y dejar que surjan respuestas vivas. La postura del facilitador se basa en la neutralidad benevolente, la escucha amplia y la capacidad de apoyar a un grupo a través de una experiencia a menudo confusa.

3. Expansión global: liderar desde el futuro emergente (2013 y más allá)

La tercera etapa está marcada por "Liderar desde el futuro emergente: de las economías ego-sistémicas a las ecosistémicas" (Scharmer & Kaufer, 2013). Aquí Scharmer amplía el alcance del concepto: dar la bienvenida al futuro emergente ya no se limita a individuos u organizaciones, sino que afecta a sistemas sociales globales.

Identifica tres fracturas principales de nuestro tiempo:

  1. la fractura ecológica, que nos separa de la naturaleza y alimenta la sobreexplotación de los recursos;
  2. la fractura social, que nos separa unos de otros y agrava las desigualdades;
  3. la división espiritual, que nos separa de nosotros mismos y de nuestro futuro, alimentando un vacío de sentido y desesperación.

Frente a estas fracturas, la presencia se concibe como una práctica de curación y regeneración. Scharmer afirma:

"La calidad de los resultados producidos por cualquier sistema depende de la calidad de la conciencia desde la que operan las personas del sistema" (2007).

En otras palabras, lo que cuenta no es sólo el contenido de las decisiones, sino el lugar interior desde el que se toman.

Con el lanzamiento del u.lab en el MIT y el desarrollo del Presencing Institute, este concepto ha adquirido una dimensión mundial. Miles de personas participan simultáneamente en procesos de aprendizaje y cocreación.

Aquí, el facilitador se convierte en un tejedor de ecosistemas: conecta a diversos actores, los mantiene centrados en el bien común y garantiza que el colectivo más amplio pueda abrazar un futuro regenerativo. Esta postura implica una conciencia ética y ecológica, capaz de manejar la complejidad y de encarnar la responsabilidad planetaria.

4. Una trayectoria a tres escalas

Esta evolución puede resumirse en un aumento gradual de escala:

  • primero, la experiencia interior del líder que escucha su futuro (2004),
  • después, el método organizativo que permite a los grupos cocrear el futuro (2007),
  • y, por último, la práctica social y planetaria que busca transformar sistemas enteros (2013 y más allá).

Esta trayectoria puede leerse como una transición del yo al nosotros, y luego al todos.

5. Tipología de las posturas del facilitador en relación con el presenciamiento

A nivel individual: el facilitador como espejo.

El papel del facilitador es ayudar a las personas a suspender sus juicios y ver su potencial futuro. La postura requiere escucha, presencia silenciosa y empatía. Las prácticas asociadas incluyen la entrevista reflexiva, el diario, la marcha meditativa y el diálogo contemplativo.

A nivel organizativo: el facilitador como guardián de la U.

Garantiza el buen desarrollo del proceso, mantiene un clima de confianza y acepta la incertidumbre. Su postura se basa en la neutralidad benevolente y la confianza en la dinámica colectiva. Las prácticas incluyen círculos de diálogo, viajes de detección, creación colectiva de prototipos y talleres de innovación.

A escala global: el facilitador como tejedor de ecosistemas.

Conecta a actores fragmentados, encarna un compromiso ético y centra la atención en el bien común. Es un artesano de la regeneración social y ecológica. Las prácticas asociadas van desde los foros ciudadanos ampliados hasta los laboratorios de innovación social, pasando por plataformas masivas de co-aprendizaje como el u.lab.

6. Interrogantes y tensiones

Esta trayectoria no está exenta de debilidades. ¿Podemos realmente abrazar el futuro sin proyectarlo a través de los filtros del presente? ¿Cómo evitar que la presencing se reduzca a una técnica de gestión utilizada para mejorar la productividad sin ningún compromiso ético?

El propio Scharmer reconoce esta vulnerabilidad: si la calidad de la conciencia de un grupo es baja, lo que surgirá será una repetición del pasado, disfrazada de algo nuevo.

Además, la apertura a un futuro emergente requiere tiempo, atención y una cierta seguridad psicológica, condiciones que rara vez reúne todo el mundo. La democratización de esta práctica, su accesibilidad más allá de los círculos privilegiados, sigue siendo una cuestión crucial.

7. Implicaciones para la postura de facilitador

Para los facilitadores, "acoger el futuro emergente" exige una profunda redefinición de su papel. No se trata de guiar a un grupo hacia una solución preconcebida, ni de producir un consenso rápido. El papel del facilitador es acompañar al grupo a través de la U, apoyar la apertura de mente, corazón y voluntad, y mantener un espacio en el que el futuro pueda manifestarse.

En la práctica, esto significa

  • cultivar un enfoque de escucha sensible y amplio, atento a las señales débiles ;
  • crear espacios seguros para el desahogo colectivo
  • saber trabajar con los vacíos y silencios fértiles, sin tratar de llenarlos demasiado deprisa;
  • fomentar prácticas corporales (silencio, diálogo profundo, creación de prototipos) que vinculen al grupo con una intuición compartida.

Conclusión

Acoger el futuro emergente" es una de las principales contribuciones de Otto Scharmer. Su trayectoria, desde 2004 hasta la actualidad, muestra una ampliación gradual: de la intuición fenomenológica experimentada individualmente, a la metodología organizativa, y luego a la práctica global de la conciencia ecológica y social.

Para los facilitadores, esta evolución abre un camino exigente: ya no se trata simplemente de organizar el cambio, sino de posibilitar la emergencia de un futuro regenerativo. Esto requiere una vigilancia constante, una ética clara y una presencia encarnada.

En este sentido, la facilitación se convierte en una práctica de esperanza activa: una forma de mantener el umbral entre el pasado y el futuro, para que éste pueda acogerse como una promesa viva y compartida.


Referencias

Scharmer, O. C. (2007). Theory U: Leading from the future as it emerges. Cambridge, MA: Society for Organizational Learning (2ª ed. 2016, Berrett-Koehler).

Scharmer, O. C., y Kaufer, K. (2013). Liderando desde el futuro emergente: De las economías ego-sistema a las economías eco-sistema. San Francisco: Berrett-Koehler.

Scharmer, O. C., Senge, P., Jaworski, J. y Flowers, B. S. (2004). Presence: Human purpose and the field of the future. Cambridge, MA: Society for Organizational Learning.

Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1991). The embodied mind: Cognitive science and human experience. Cambridge, MA: MIT Press.


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