Si hay un valor añadido que puede atribuirse a la globalización, es su capacidad para hacer que las personas se den cuenta de que no pueden evolucionar solas. Una de las pruebas de este orden mundial encuentra un fuerte eco en los objetivos del desarrollo sostenible, ya que se dirigen a toda la humanidad. Como dice muy bien un proverbio africano, una sola mano no puede atar un fardo.
Abordar la cuestión de la inteligencia colectiva en relación con la inteligencia artificial es un llamamiento más a la simbiosis y no a la división, a la construcción de un planeta donde reine la justicia social. Pero parece que los efectos de la IA en determinados ámbitos de actividad, como el laboral, difícilmente favorecen el establecimiento de esa ansiada justicia social, que rimaría con la esencia misma de la inteligencia colectiva entendida como "un proceso dinámico y colaborativo de producción de conocimiento reflexivo y accionable ante una situación laboral compleja".
En otras palabras, se refiere a la capacidad de los actores de combinar sus ideas y conocimientos para resolver una situación compleja. Salvo que, con la llegada de la IA, esta posibilidad ya está descartada, pues algunas personas quedan marginadas incluso antes de empezar. Lo que nos lleva a cuestionar la capacidad de esta tecnología para promover el bien común. En este artículo, varios estudios de casos nos ayudarán a evaluarlo.
Reconfiguración del mercado laboral y apogeo del capitalismo
Está claro que la IA facilita a algunos trabajadores la realización de tareas repetitivas, pero a otros simplemente les aparta de su puesto de trabajo, empujándoles hacia el reciclaje profesional. Un estudio realizado por IBM no hace sino agravar este estado de cosas, ya que según el mismo, el 40% de los trabajadores tendrán que reconvertirse en los próximos tres años a causa de la IA.
Así, mientras que para los que se encuentran en la cúspide de la pirámide digital se trata de un punto de inflexión que marca el inicio de la alta productividad, para los asalariados -y la mayoría de ellos- la expansión de la IA se vuelve en su contra, ampliando aún más la brecha entre el proletariado y la burguesía. En un alegato presentado ante la Asamblea Nacional, Fabien Gay, senador (PCF) por Seine-Saint-Denis, afirma:
"La IA debe ser un bien común de la humanidad, puesto al servicio del progreso humano, ecológico y científico. No una herramienta en manos de unos pocos multimillonarios para su propio beneficio".
Este temor a la vuelta al lucro también lo comparte Geoffrey Hinton, Premio Nobel de Física en 2024, quien, a pesar de ser uno de los padres fundadores de la IA, da la voz de alarma al respecto: "En realidad, los ricos van a utilizar la IA para sustituir a los asalariados. Esto creará un desempleo masivo y un enorme aumento de los beneficios. Enriquecerá a una minoría y empobrecerá a la mayoría".
Está claro que, desde este punto de vista, la IA, a pesar de aligerar la carga de las tareas repetitivas -pero rebajando los salarios de los empleados-, está ampliando la brecha ya existente entre ricos, por un lado, y pobres, por otro, socavando así el respeto a la dignidad humana, insiste Hinton, dado que toda persona obtiene un valor de su trabajo; quitarle este valor sería disminuirla como ser humano.
La IA como herramienta contra incendios
Todos los avances tecnológicos o científicos que ha conocido el mundo han tenido como objetivo mejorar las condiciones de vida de los seres humanos. Basta pensar en la mecanización, que ha reducido el esfuerzo necesario para realizar tareas en las fábricas o en el campo; en Internet, que ha acercado las fronteras geográficas; o en la IA, que ha democratizado el conocimiento, entre otros.
Visto así, podríamos aventurarnos a creer que la IA tiene el potencial de servir al bien común. Esto no es del todo falso, ya que ahora hay un bombero con IA en Marsella, por ejemplo. En efecto, con una apariencia ordinaria similar a la de una cámara de vigilancia, la IA bombero, ojo del cuerpo de bomberos marítimos de Marsella, filma los macizos y la ciudad del Rey de España desde una distancia de 250 m, con el fin de detectar el menor conato de incendio susceptible de destruir todas las casas debido a la zona densamente arbolada que las rodea.
La cámara, que incorpora un sistema de inteligencia artificial con aprendizaje automático, es capaz de detectar el menor indicio de incendio, que es analizado por el centro de operaciones de los servicios de emergencia de Marsella, que se encarga de comprobar la exactitud de la señal que se les envía y de actuar en caso necesario. Aunque es probable que el sistema sea cada vez más preciso, en Marsella ya ha sido dos veces más rápido que los vecinos en dar la voz de alarma.
Deepfakes, un efecto perverso de la IA
La idea de desarrollar nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) dio un nuevo impulso a la democratización de la información y, sobre todo, a la libertad de expresión. Esto ha provocado, por una parte, una sobrecarga de información y, por otra, la difusión de la desinformación y la mentira. Este efecto se acentúa aún más con la llegada de la inteligencia artificial, que utiliza un algoritmo para desprestigiar a un tercero a partir de los datos existentes. Se destaca, con razón, una foto del difunto Papa Francisco con una chaqueta de plumón. Se podría pensar que la moda y la modernidad habrían llegado a los muros del Vaticano, pero nunca fue así.
Esta manipulación de la imagen, que puede parecer graciosa para algunos, realmente hace daño a la reputación del pontífice y a la importancia que concede a sus funciones, pero sobre todo pone de relieve la capacidad de la IA para manipular la realidad de tal manera que se convierte en una con lo virtual, o con la imaginación del tercero que está detrás de la obra. Esta elusividad del mundo que nos rodea nos convierte poco a poco en extraños, ignorantes de nuestro entorno que, sin embargo, deberíamos dominar, socavando nuestra libertad de opinión y de juicio. Por eso hay que tomar medidas para limitar el daño que la IA puede causar a la vida humana.
Educar a los programadores sobre la IA
Hay varias formas de reducir el daño causado por la IA en la sociedad:
- Educar sobre la desinformación y el marco restrictivo establecido para prevenir y castigar a los autores de la desinformación. En Francia, por ejemplo, la LOI nº 2018-1202, de 22 de diciembre de 2018, relativa a la lucha contra la manipulación de la información, establece un marco de medidas de represalia contra los autores de infoxicación.
- Enseñar a los jóvenes a agudizar sus facultades críticas y valorar la integridad
- Educación mediática
- Enseñar versatilidad en la escuela, reduciendo la obsolescencia en el lugar de trabajo.
Referencias
"El 40% de los trabajadores necesitará reciclarse en los próximos tres años debido a la IA", en línea - Développez.com - Bruno, https://intelligence-artificielle.developpez.com/actu/347575/40-pourcent-des-travailleurs-devront-se-reconvertir-au-cours-des-trois-prochaines-annees-en-raison-de-l-IA-selon-une-etude-d-IBM/
FNEGE Médias, "Qu'est-ce que l'intelligence collective", en línea https://www.youtube.com/watch?v=-oG4U8lqeR8
France 24, L'AI au service de l'intelligence collective, en línea https://www.youtube.com/watch?v=yFjiaOa9jHY
Diallo Kesse, "Geoffrey Hinton, 'padre de la IA', predice que la inteligencia artificial enriquecerá a los ricos y empobrecerá a los pobres", en línea https://www.youtube.com/watch?v=-oG4U8lqeR8
REF24, "Le pouvoir du faux à l'assaut de la démocratie", en línea https://laref.org/2024/08/12/le-pouvoir-du-faux-a-lassaut-de-la-democratie/
Perret Michel, 1983, "Femmes et machines au XIXème siècle", en línea https://www.persee.fr/doc/roman_0048-8593_1983_num_13_41_4651
Rochefort Mathilde, "Ce pape en doudoune est un deepfake, mais classe, mais deepfake, mais..", en línea https://www.clubic.com/technologies-d-avenir/intelligence-artificielle/actualite-462786-ce-pape-en-doudoune-est-un-deepfake-mais-classe-mais-deepfake-mais.html
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