Publicado el 01 de octubre de 2025Actualizado el 01 de octubre de 2025
Vivir en la naturaleza: ¿el secreto de la felicidad?
La importancia de desconectar y volver a los entornos naturales
¿Está la felicidad en la naturaleza? Cuando se examina la literatura científica sobre el tema, parece claro que la respuesta es sí. Sin embargo, en la vida cotidiana, la humanidad moderna nunca ha estado tan alejada de los ecosistemas.
Fue el Homo Sapiens Sapiens quien demostró una necesidad vital de explorarlo todo: océanos, montañas, bosques. Se acabaron las fronteras. Esto permitió a la raza humana expandirse. Pero también puso patas arriba la naturaleza, y los humanos se desconectaron de ella.
Hoy en día, algunas personas se proponen literalmente volver a los entornos naturales. ¿Por qué? Porque estar en un lugar así da sentido, un ritmo mucho más regular y saludable que el de nuestras vidas. Si algunas personas, como las que aparecen en este reportaje, están dispuestas a vivir en la naturaleza o a ir a explorar el viento, no hace falta ir muy lejos para hacerse un bien.
Los especialistas sugieren, e incluso prescriben, que la gente pase unas horas a la semana en un bosque o en un espacio verde de la ciudad. Pero tiene que ser lejos de distracciones. El teléfono se cierra y nos centramos no en un objetivo a corto, medio o largo plazo, sino en lo que ocurre en el momento presente, en lo que perciben todos los sentidos para volver a centrarnos.
La neurociencia es joven. Son fascinantes y podrían contener las claves de nuestro cerebro. Pero, por el momento, los investigadores aún saben muy poco. De ahí que las hipótesis iniciales se vean a menudo desmentidas por nuevos descubrimientos. Sin embargo, estos mitos siguen perpetuándose en las escuelas, para consternación de los científicos.
¿Cómo dar una representación tangible del futuro? ¿Cómo podemos fomentar el debate sobre nuestras orientaciones para las próximas décadas? Una de las respuestas está en el diseño de ficción, que propone producir objetos o servicios que concreten un futuro más o menos cercano, para dar pie al debate, para hacer visibles las paradojas, los impasses y los callejones sin salida en torno a nuestras representaciones del futuro.
Para los africanos, el culto a los antepasados es una forma de vivir en armonía y garantizar que la vida transcurra sin sobresaltos. Garantiza la estabilidad social y familiar de los descendientes del difunto.