Fundamentos neurobiológicos y modelización computacional
Los intereses y las motivaciones se desarrollan principalmente a través de mecanismos neurobiológicos que proporcionan el sustrato para la activación y la acción voluntarias.
El marco de la neurociencia conductual propone que el comportamiento motivado es el resultado de la integración de señales internas (estados fisiológicos, necesidades, pérdidas/ganancias esperadas) y externas (estímulos destacados) en circuitos neuronales (moléculas, neurotransmisores, hormonas).(ResearchGate)
Dopamina, redes de saliencia-control y motivación intrínseca
El interés intrínseco -la tendencia espontánea a explorar, a estimular las propias capacidades- se apoya en antiguos sistemas dopaminérgicos. Investigaciones recientes demuestran que los comportamientos exploratorios y de dominio están correlacionados con actividades en las redes cerebrales de detección de saliencia, control atencional y cognición autorreferencial(Frontiers).
En otras palabras, el cerebro "invierte" en lo que parece saliente (diferente del contexto), interesante o enseñable, incluso sin una recompensa externa explícita.
Un modelo más refinado, el modelo RGDM (Recurrent Gating Desire-Motivation) propuesto por Liu, Zhao y Chen (2020), interpreta la transición de múltiples deseos a una motivación unificada como una dinámica de red neuronal recurrente, con ajuste de intensidad y selección de la dirección de la acción.(arXiv)
Modelos alternativos: inferencia activa y motivación intrínseca
Teorías emergentes como la inferencia activa[una operación lógica por la que se acepta una proposición en virtud de su conexión con otras proposiciones que ya se consideran verdaderas] sugieren que el deseo/la motivación no debería reducirse a una simple señal de recompensa, sino formar parte de un bucle de percepción-acción en el que el agente anticipa futuros estados del mundo para minimizar la "sorpresa" o la incertidumbre.
En este marco, los motivos intrínsecos (curiosidad, diversidad, aprendizaje) surgen de un objetivo interno de mantener la certidumbre o reducir la ambigüedad, sin necesidad de imponer una señal externa de recompensa.(arXiv)
Estos planteamientos demuestran que los deseos y las motivaciones no son entidades aisladas, sino procesos dinámicos y emergentes en los que el cuerpo, el cerebro y la representación anticipatoria del mundo co-construyen una dirección para la acción.
Estructuras psíquicas, inconsciente y construcción simbólica
Más allá de las limitaciones biológicas, los intereses y deseos humanos están moldeados por la historia psíquica, la dinámica inconsciente, el simbolismo cultural y las matrices simbólicas individuales.
Necesidad, demanda, deseo: de Lacan al psicoanálisis contemporáneo
En el psicoanálisis lacaniano, la distinción entre necesidad, demanda y deseo es central. La necesidad está ligada al orden biológico; la demanda, mediada por el lenguaje social, exige reconocimiento; el deseo, por su parte, es lo que está "más allá" de la demanda: una falta irreductible, una búsqueda de algo que nunca puede formularse plenamente. Así pues, el deseo está en constante movimiento, nunca queda plenamente satisfecho, lo que lo convierte en la fuerza motriz de la subjetividad.(Wikipedia)
Esta intuición psicológica sugiere que las atracciones humanas no sólo están motivadas por lo que "queremos", sino por lo que nos falta, lo que buscamos nombrar sin saberlo siempre.
El papel de la imaginación social y el habitus
Los deseos humanos también forman parte de contextos culturales y sociales. Pierre Bourdieu propuso el concepto de habitus para describir el modo en que nuestros gustos, inclinaciones y aspiraciones están moldeados por nuestra trayectoria social. Estas disposiciones preconscientes influyen en lo que nos atrae: las artes, los deportes, los compromisos políticos o espirituales.
En el ámbito de la sociología contemporánea del deseo, las investigaciones sobre el deseo de novedad ponen de relieve que el capitalismo moderno crea una dinámica de estimulación constante: la renovación, la novedad y la moda se consideran valores atractivos. Jeanne Guien (2025) analiza cómo el deseo de novedad se incorpora a las industrias culturales y de consumo, legitimando la demanda de lo nunca visto, que también orienta nuestras atracciones y deseos.(Le Monde.fr)
Del mismo modo, en el mundo del arte, el deseo adquiere una dimensión plural y contradictoria: puede ser una búsqueda de reconocimiento, una afirmación de la identidad, una transgresión o una ruptura, y esto puede verse en las obras, la mediación, los mercados y las prácticas simbólicas.(Calenda)
Movimientos espirituales, búsquedas existenciales y atractores trascendentes
Por último, algunos deseos no encuentran su destino en objetos concretos, sino en un horizonte existencial: el sentido, la trascendencia, la comunión, la belleza. Las tradiciones filosóficas y espirituales (mística, existencialismo, fenomenología) señalan movimientos de atracción que van más allá de lo útil, rentable o socialmente valorado. Estas aspiraciones desempeñan un papel estructurador en la vida interior del individuo, aunque a menudo permanezcan en el trasfondo del discurso consciente.
Sinergias entre niveles y trayectorias de cristalización
Los intereses, motivaciones, deseos, movimientos e inspiraciones no tienen un origen único: surgen en la interfaz de tres niveles entrelazados -el biológico, el psíquico y el sociocultural- y cristalizan en trayectorias vitales individuales.
Interacciones dinámicas y trayectorias individuales
Desde su nacimiento, un individuo es portador de ciertas potencialidades (temperamento, sensibilidad, constitución biológica). Pero estas potencialidades siguen siendo virtuales mientras no se comprometan en la experiencia, en la cultura, en las relaciones con los demás. El deseo -entendido aquí como una dinámica inacabada- activa partes del yo, dirige la curiosidad y conduce a la investigación, el compromiso y la experimentación.
En cada bifurcación del camino (encuentro, lectura, choque estético, crisis personal), toma forma una orientación. El deseo no puede reducirse a un plan fijo: toma forma en acciones concretas, en la retroalimentación, en el autoexamen.
Crisis, conversión y metamorfosis del deseo
A veces las experiencias críticas (ruptura, duelo, aislamiento, asombro repentino) provocan lo que podríamos llamar una ruptura con el deseo: el desinterés por un viejo proyecto, una reconfiguración de lo que consideramos digno. Este cambio puede abrir la puerta a nuevos intereses, nuevas aspiraciones y una relectura del yo.
En este proceso, el deseo actúa como lo que "tira" del individuo fuera de sus rutinas, hacia lo desconocido - pero siempre apoyándose en las huellas de su historia, sus apegos previos, sus recursos simbólicos.
Hacia una ecología del deseo humano
Comprender de dónde viene el deseo significa reconocer que es a la vez frágil y poderoso, estructurado e inestable. Por eso es fructífero pensar en una ecología del deseo: un entorno que alimente las condiciones (psicológicas, sociales, biológicas) en las que las curiosidades puedan florecer en lugar de extinguirse.
Esto significa :
- fomentar la diversidad de estímulos sin saturar la atención,
- favorecer los vacíos reflexivos, las pausas y los repliegues, para que puedan aflorar ciertas aspiraciones latentes,
- cultivar entornos simbólicos ricos (intercambios, artes, historias) donde los deseos puedan encontrarse, mezclarse y transformarse,
- reconocer la plasticidad humana: la posibilidad de que los deseos evolucionen, cambien y muten con el tiempo.
Motores del alma y del cuerpo
Los intereses, motivaciones, deseos, movimientos, inspiraciones y atracciones humanas no pueden reducirse a una única causa. Están arraigados en un complejo entramado de fisiología, cerebro, inconsciente, imaginación social y trayectoria vital.
Los modelos contemporáneos derivados de la neurociencia computacional (RGDM, inferencia activa) nos invitan a repensar la motivación no como una simple señal, sino como una dinámica emergente. La psicología psicoanalítica nos recuerda que el deseo está estructurado por la carencia y el lenguaje. La sociología y la filosofía muestran que nuestras aspiraciones están moldeadas por culturas, tecnologías y narrativas colectivas.
Pensar el deseo humano significa reconocer la fragilidad y el poder de los motores invisibles del alma y el cuerpo, en los que se inventa nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos.
Referencias
Neurociencia y modelización computacional
* Berridge, K. C., y Kringelbach, M. L. (2015). Sistemas de placer en el cerebro. Neuron, 86(3), 646-664. https://doi. org/10.1016/j.neuron.2015.02.018
* Salamone, J. D., Yohn, S. E., López-Cruz, L., San Miguel, N., & Correa, M. (2016). Aspectos de la motivación relacionados con la activación y el esfuerzo: Mecanismos neuronales e implicaciones para la psicopatología.
Brain, 139(5), 1325-1347. https://doi. org/10.1093/brain/aww050
* Liu, Z., Zhao, W., & Chen, W. (2020). RGDM: A recurrent gating model for desire-motivation dynamics. arXiv preprint arXiv:2011.05595. https://arxiv. org/abs/2011.05595
* Friston, K., Parr, T., & de Vries, B. (2017). El cerebro gráfico: Propagación de creencias e inferencia activa. Network Neuroscience, 1(4), 381-414. https://doi. org/10.1162/NETN_a_00018
Psicología y psicoanálisis
* Lacan, J. (1966/2001). Écrits. París: Seuil (referencia clásica, distinción entre necesidad/demanda/deseo).
* Leader, D. (2022). ¿Por qué no podemos dormir? Understanding Our Sleeping and Waking Lives. Londres: Penguin (capítulos recientes sobre el deseo inconsciente y la falta existencial).
* Laplanche, J. (2015). Après Freud. París: PUF. (actualización contemporánea del concepto de deseo en psicoanálisis).
Sociología y filosofía
* Bourdieu, P. (1979/2013). La distinction. Crítica social del juego. París: Minuit.
* Rosa, H. (2019). Resonancia. Una sociología de la relación con el mundo. Paris : La Découverte.
* Guien, J. (2025). "Les discours de nouveauté légitiment la prédation". Le Monde, 2 de junio de 2025.
* Calenda (2024). Call for papers - Désirs d'art. https://calenda. org/1222722
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