Publicado el 19 de noviembre de 2025Actualizado el 19 de noviembre de 2025
Los verdaderos problemas de las áreas metropolitanas
¿Están condenadas las grandes ciudades?
¿Están condenadas las grandes ciudades? Parece que no, ya que la densidad urbana no deja de aumentar en todo el mundo. Pero para el profesor Guillaume Faburel, esta urbanización incesante no puede continuar. Cognitivamente, todo nos lleva a pensar positivamente en la densificación de las zonas urbanas, diciéndonos que reunir a tanta gente en un mismo lugar será bueno para la sociabilidad, el ahorro de energía y de recursos, etcétera. Pero, según el profesor, la experiencia actual demuestra que no es así.
Para empezar, ningún estudio ha demostrado que se reduzca la demanda de energía o recursos. De hecho, las grandes ciudades necesitan importar más elementos para ser sostenibles. Esto contribuye al ecocidio actual y a la contaminación global. Tanto más cuanto que los grandes centros no han modificado sus prácticas para reducir realmente su huella ecológica.
En cuanto a la sociabilidad, las megaciudades contribuyen a la segregación y fragmentación de la población en castas sociales mucho más de lo que la unen. Además, el tamaño desmesurado de algunas ciudades contribuye a despersonalizar el poder municipal, aunque normalmente sea el más cercano al ciudadano. La política, incluso a este nivel, se vuelve impersonal, ajena a las necesidades de la población, etc.
En el aula existe un equilibrio de poder que es lógico. El profesor tiene los conocimientos que debe transmitir durante el curso escolar. ¿Significa esto que debe estar alejado de sus alumnos, totalmente por encima de ellos? Eso no es lo que dice la investigación educativa.
Las herramientas y entornos educativos se diseñan para el estudiante "medio"... que no existe. Se han desarrollado principios de diseño universal para garantizar que nadie se quede en el camino.
La noción de consentimiento fue barrida bajo la alfombra durante mucho tiempo. Luego llegó la ola de denuncias de agresiones sexuales #MeToo por parte de mujeres y hombres. Esto empujó a nuestras sociedades a cuestionar la importancia de consentir los gestos íntimos. Un concepto que se puede inculcar desde una edad temprana.