Publicado el 10 de diciembre de 2025Actualizado el 10 de diciembre de 2025
AI, la identidad más suave
¿El fin de la singularidad?
Nos encontramos en un momento crucial en el que las imágenes generativas están haciendo acto de presencia. La Inteligencia Artificial es capaz de crear imágenes, música y vídeos asombrosamente realistas en todos sus detalles. Sin embargo, cualquiera que se interese por el fenómeno se da cuenta de una cosa: hay algo inquietante en estas imágenes producidas por algoritmos. Algo inhumano. Y con razón, como muestra este reportaje muy artístico de ARTE, la singularidad está desapareciendo.
Las inteligencias artificiales no crean. Podría pensarse que sí, pero en realidad sólo reproducen. Como muy bien dice el investigador en ciencias de la información Philip Di Salvo, cuentan. Es lo único que saben hacer. Calcular estadísticamente según nuestras peticiones para ofrecer una respuesta, una creación próxima, sin imaginar. Así que parten de un marco preexistente que no pueden cuestionar. Así que si el marco es sexista, racista o se basa en aspectos patriarcales, todo lo que se les ocurra estará teñido de eso.
Lo que resulta aterrador para el futuro de la IA es la pérdida de singularidad. Las imágenes diseñadas muestran un lado más suave, que no logra reproducir las sombras humanas, las diferencias, esos pequeños rasgos que nos hacen ser lo que somos. Tanto más cuanto que pronto llegaremos a un punto -y probablemente ya estemos en él- en el que las IA ya no se alimentarán únicamente de fuentes humanas, sino también de antiguos cálculos del algoritmo o de otros.
Estamos, pues, al borde de la normalización. Depende de los creadores, de los artistas y de nosotros, los humanos, que junto a la IA haya producciones reales con imperfecciones y aspectos únicos.
La indeterminación en la arquitectura es una respuesta al diseño y la organización de los cambios en las ciudades: en su estructura y en sus edificios. La tesis propone analizar las teorías, formas y concreciones de la indeterminación en la arquitectura.
Desde la pandemia del covid-19, el trabajo infantil ha aumentado por primera vez en 20 años en todo el mundo. Esta situación se explica por la precariedad provocada por la crisis sanitaria. Mientras que África es la que más ha sufrido, en Quebec cada vez hay más jóvenes de 11 a 15 años que ocupan puestos de trabajo en sectores en los que escasea el personal. Esta situación suscita algunas preocupaciones.
¿Cómo germina la innovación en el silencio, sale a la luz en espacios colectivos y luego es asumida e institucionalizada, aunque sea bajo ciertas condiciones?