Publicado el 07 de enero de 2026Actualizado el 07 de enero de 2026
Asumir el riesgo
¿Qué lleva a algunas personas a embarcarse en experimentos extremos?
Nuestra mente y nuestro cuerpo siempre intentan mantenernos vivos. Afortunadamente, podría decirse. Sin embargo, algunos de nosotros nos embarcamos en aventuras de alto riesgo. ¿Cómo se justifica esto? Este reportaje sigue a quienes se lanzan por caminos extremos.
A Ulla Lohmann le fascinan los volcanes desde que visitó Pompeya de niña. Desde entonces, junto con su marido, ha intentado visitar volcanes en erupción para mostrar la fuerza de estas montañas donde reina la lava. Tiene que calcular los riesgos y a veces posponer sus viajes, mientras se deja llevar por el deseo de acercarse lo más posible al fuego.
Eliza Kubarska, directora de documentales, se interesó por la famosa alpinista Wanda Rutkiewicz, fallecida durante una expedición en 1992. Para ella, escalar significaba salir de su soledad y esforzarse, aunque ello supusiera morir. Para el cineasta y aficionado al alpinismo, ponerse "en peligro" es interesante en la medida en que obliga a concentrarse en el momento presente, a poner en funcionamiento todos los sentidos constantemente para evitar un desenlace doloroso o incluso fatal.
La experiencia del peligro y de ponerse a prueba hace que algunos artistas, como Sohei Kimya y el coreógrafo Rachid Ouramdane, creen una variedad de experiencias que dan al público la sensación del momento presente, del asombro y del miedo, para que puedan reflexionar sobre la noción de riesgo en sus vidas. Sin ponernos en peligro real, buscar momentos en los que la mente se centre en lo que está sucediendo en el momento puede ser una interesante contribución a la experiencia humana.
Muchos centros escolares quieren más innovación educativa en las aulas. Sin embargo, imponer tecnologías a un profesorado conlleva más riesgos que beneficios. Las incubadoras o laboratorios educativos son ideales en este sentido para permitir el debate, el análisis y la planificación de qué hacer a continuación.
Los servicios de orientación intentan animar a los jóvenes a elegir carreras que necesitan personal, como informática, ingeniería o el sector médico. Pero esto pasa por alto todo el sistema educativo agrícola, que busca mano de obra. Tanto más cuanto que este sector educativo es puntero en temas como la transición ecológica.
Cualquiera que haya estado o viva en una gran ciudad debería preguntarse: ¿cuándo fue la última vez que vio a niños jugando juntos? Lo ideal sería que una ciudad destinara más espacio a parques con zonas verdes, áreas de juego, zonas de paseo, etc. Afortunadamente, cada vez son más las ciudades que tienen en cuenta esta cuestión y revisan su planificación urbanística.
Puede haber muchas razones maravillosas para vivir en el campo, pero ¿estamos preparados para adaptarnos a las numerosas limitaciones de estos lugares?