Un camino siempre lleva a alguna parte y alguien ya lo ha tomado; también dice varias cosas: su forma muestra con qué frecuencia se utiliza, con qué medios y por quién; sus paradas puntúan su longitud antes del siguiente destino; su mantenimiento y relieve anuncian las condiciones en que puede recorrerse. Quienes la toman pueden hacer caso de los consejos de quienes les han precedido o ignorarlos. Sus cruces y bifurcaciones son otras tantas posibilidades por descubrir.
El camino puede estar más o menos bien señalizado, y puedes acercarte a él como aventurero, viajero o turista. Puede llevarle directamente a su destino o llevarle a través de varias etapas. Puede ser un paso obligado antes de llegar a la encrucijada que nos interesa. El camino está sembrado de imprevistos, dependiendo de las personas con las que nos encontremos y de las condiciones del trayecto; a veces se pueden vivir experiencias sublimes y otras difíciles. El viaje nos transforma mucho antes de llegar.
La analogía educativa de la ruta es evocadora. Puedes seguir la ruta solo, en equipo, en caravana o en grupo. Puedes dejarte guiar, utilizar un mapa, un GPS o lanzarte a la aventura con o sin brújula y trazar el camino más allá de la última escala. Donde te conviertes en investigador, en descubridor, donde nadie ha estado nunca y ha vuelto. Todo el mundo puede contribuir a mejorar la ruta. Seguir el camino del aprendizaje implica que un día utilizarás lo que has aprendido, lo que demostrará que no sólo has sido transportado. El viaje requiere participación.
Puede ser interesante tomar la autopista o el TGV para ir rápido, pero llega un momento en que hay que abandonar las vías rápidas. Las carreteras secundarias conducen a la gente, las carreteras secundarias o los caminos que acaban en el lecho de un arroyo anuncian lo desconocido.
Con cada umbral que se cruza se abren nuevos territorios. Algo viene de ahí, algo pasa por ahí... ¡todo tiene que conducir a alguna parte! Los caminos del conocimiento son infinitos; para recorrerlos, la preparación es preferible pero no imprescindible. Ante todo, hay que ponerse en marcha, aunque haya que hacer varios intentos antes de llegar a alguna parte.
Buen viaje
Denys Lamontagne - [email protected]
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