Publicado el 07 de abril de 2020Actualizado el 07 de enero de 2026
El científico griego que encontró el Norte
Un viaje increíble para el resto de sus contemporáneos
Cuando hablamos de grandes exploradores, generalmente pensamos en tipos como Magallanes, Marco Polo o Cristóbal Colón, que mostraron el mundo a los pueblos europeos que se creían el centro de todo. Sin embargo, ya en la Antigüedad, un científico griego llamado Piteas consiguió llegar a los páramos que no se verían hasta años más tarde. Partiendo de Massalia (actual Marsella), cruzó las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y exploró muchos lugares y pueblos.
De hecho, se dice que navegó por Armórica y Gran Bretaña. Incluso entró en contacto con los pueblos británicos y fue más lejos, llegando a lo que describió como la isla de Thule (posiblemente Islandia o Noruega). Allí habría visto una noche que sólo duraba dos horas y una zona de mar infranqueable parecida a un pulmón de mar (formación de hielo compacto). Sus contemporáneos, para quienes lo que describía nunca había sido observado, no le creyeron.
¿Se puede escribir una exposición? Eso parece. Desde mediados del siglo XX, los comisarios y artistas han diseñado cada vez más exposiciones con un hilo narrativo en mente. Esta función de comisariado se ha democratizado aún más con la llegada de las exposiciones digitales. Las limitaciones de espacio y dinero desaparecen en favor de la experiencia, ya sea real o virtual.
¿Cuáles son estas tareas adicionales que realizan los profesores? ¿Siguen teniendo la oportunidad de hacer lo que se les pide? ¿Cómo mejorar sus condiciones?
Un imprevisto importante en el horario y el profesor se encuentra de nuevo con falta de tiempo y recursos... ¿Cómo conseguir que los alumnos repasen y se aseguren de que han comprendido el material en tan poco tiempo? Son situaciones habituales que impiden el desarrollo estratégico del aprendizaje. La preocupación primordial en cualquier situación de enseñanza o aprendizaje sigue siendo el éxito del alumno, y la enseñanza explícita permite conseguirlo, según el contexto.
Independientemente del número de alumnos de una clase, es imprescindible gestionarla, lo que implica gestionar comportamientos que dependen de las emociones. Es probable que este número suponga otras tantas emociones que gestionar. Entonces, ¿cómo puede gestionar mejor su clase teniendo en cuenta las emociones de los alumnos?