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Publicado el 21 de enero de 2026 Actualizado el 21 de enero de 2026

La emoción de un espectáculo

La ejecución puede paralizarnos; ¿cómo podemos convertirla en una fortaleza?

Violinista

¿Algo inesperado?

6 de enero de 2014 : En el CES de Las Vegas, Samsung, para presentar su nuevo televisor de ultra alta definición con pantalla curva, invita a Michael Bay, director de "Transformers" y "Armageddon".

Joe Stinziano, uno de los vicepresidentes de Samsung Electronics America, pidió a Michael Bay que subiera al escenario. Bay empezó su discurso sin esperar a que el responsable de su patrocinador presentara su trabajo. Al darse cuenta de su error, Michael Bay se disculpó y devolvió la palabra a Joe Stinziano, pero la confusión había hecho que el teleprompter se desincronizara con los discursos de los dos interlocutores. Michael Bay intenta improvisar, luego se queda paralizado y finalmente abandona el escenario, pidiendo disculpas (1).

14 de abril de 1996 : última jornada del 60º Masters de golf de Augusta (Georgia). Greg Norman iba en cabeza desde el comienzo de la competición y todos los expertos coincidían en que esta vez ganaría la famosa chaqueta verde, el premio del Masters. Greg Norman nunca ha ganado esta competición y suele quedar segundo al final de la carrera. El último día, a pesar de su ventaja, el australiano perdió el equilibrio y falló golpes fáciles para su nivel de juego. Perdió su legendaria compostura y acabó perdiendo la competición.

Llevas mucho tiempo preparándote para este momento. Te sientes preparado pero nervioso. Tienes miedo escénico. Aunque Sarah Bernhardt solía decir: "El miedo escénico viene con el talento" -un comentario un poco sarcástico, por cierto, de la gran actriz a una joven actriz que afirmaba que nunca había tenido miedo escénico-, estos estallidos de estrés, a menudo irreprimibles, les ocurren tanto a los principiantes como a los mejores.

Realizar una tarea ante el público requiere un gran control emocional: deportistas, músicos, actores, estudiantes, jefes de proyecto y conferenciantes lo saben. Todos tienen algo en común: la mirada de los demás.

El cerebro se desconecta ante una supuesta "amenaza social

Nuestros antepasados, los primeros humanos, nos transmitieron muchas cosas útiles, pero a veces también habilidades que se convierten en obstáculos. En los primeros tiempos de la humanidad, estar solo era sinónimo de muerte segura. El grupo era esencial para la supervivencia. Formar parte de un grupo era un reto diario.

Desde entonces, nuestro cerebro social se ha desarrollado extraordinariamente, dando a veces una importancia desmesurada a las opiniones de los demás. Una mala actuación en público es interpretada por nuestro cerebro arcaico como un riesgo de rechazo, desencadenando una respuesta de estrés idéntica a la de un ataque físico. El córtex prefrontal medial, que concentra las áreas de la autoestima y la identidad (2), se activa cuando nos sentimos observados.

En caso de alarma, la amígdala desencadena una secreción de cortisol y adrenalina destinada a la huida o a la lucha, más que a la ejecución de una tarea que requiera concentración. La sangre se desvía entonces del córtex a los músculos. La expresión "perder los nervios" adquiere aquí todo su significado, ya que nuestras capacidades cognitivas son aniquiladas en favor de reflejos arcaicos. Pero este fenómeno también depende de nuestras competencias.

Competencia y mirada de los demás: un arma de doble filo.

La mirada de los demás no siempre es negativa. En 1968, los investigadores Henchy y Glass pusieron de manifiesto diferencias significativas en función de las condiciones en las que se observaba una tarea. Los mejores resultados se obtenían ante un público de expertos, y los peores en una ejecución sin observadores. Por tanto, la motivación parece aumentar con el rendimiento en público. Además, esta motivación es aún mayor cuando el público es considerado por el ejecutante como competente en su evaluación.

Por otra parte, el nivel de dominio de la tarea cuando se es observado influye en nuestro propio rendimiento. Esto es lo que formalizó el psicólogo Robert Zajonc en 1965.

En su teoría, Zajonc supone que la presencia de otras personas tiene un efecto facilitador en tareas sencillas con una respuesta dominante correcta, y un efecto inhibidor en tareas complejas con una respuesta dominante incorrecta. (3)

Esto tiende a mostrar que la observación desencadena resultados superiores cuando el ejecutante es competente e inferiores cuando es frágil. Sin embargo, estudios contradictorios muestran resultados diferentes. Otra explicación propuesta procede del investigador Nickolas B. Cottrell y sus colegas.

Según ellos, en lugar de que la mera presencia de otras personas refuerce la respuesta dominante, es necesaria la presencia de un público espectador. En otras palabras, es la sensación de ser evaluado -más que de ser observado- lo que afecta al rendimiento. La ansiedad de saber si quienes nos observan están evaluando nuestra actuación es lo que desencadena la respuesta dominante durante la ejecución de una tarea (4).

Más allá de las causas de estos fenómenos, una alternativa reside en lo que podemos hacer para paliar estas situaciones, que requieren medios concretos para reducirlas, prevenirlas o resolverlas.

Transformar la mirada del otro en un catalizador de energía sigue siendo una clave del éxito.

Maria Joao Pires, que había llegado con poca antelación para sustituir a una pianista que se había retirado, subió al escenario para unirse al director italiano Riccardo Chailly en un ensayo general ante una sala abarrotada de 2.000 personas. Estaba a punto de interpretar el Concierto nº 23, K.488, de Mozart, que había tocado unas semanas antes y cuya partitura aún estaba fresca en su memoria.
Riccardo Chailly se preparó, levantó su batuta e indicó a la orquesta que comenzara. Desde los primeros compases, cundió el pánico. ¡Es el concierto equivocado! Por teléfono, la víspera, cuando la llamaron para proponerle esta sustitución, entendió "K.488" (el famoso Concierto nº 23 que había interpretado unas semanas antes), mientras que le habían dicho "K.466", es decir, el Concierto nº 20, que no tocaba desde hacía casi un año (5).

Esta gran intérprete indica que sigue angustiada por la responsabilidad que siente cuando toca. Esta creencia representa un primer paso hacia la resolución. Adoptar una visión objetiva de lo que está en juego en una situación nos permite dar un paso atrás y salvarnos. No todos estamos pilotando una central nuclear o un avión cuando llevamos a cabo tareas de las que se espera que cumplamos. Poner en perspectiva las consecuencias para quienes nos observan pero no nos evalúan puede ser un primer paso.

"Me están observando. No me están juzgando".

Una vez que estamos un poco protegidos de la mirada de los demás, la otra cuestión puede ser personal. La forma en que te miras a ti mismo. Al fin y al cabo, fracasar ante exigencias desproporcionadas puede tener un efecto profundo. Triunfa porque te has preparado para triunfar. Parece sencillo, pero la cuestión aquí es esencial. Trabajamos, practicamos, buscamos progresar para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces.

l miedo a no tener éxito sigue estando en el centro de estos momentos de ejecución de la obra, ya sea artística, médica, social o deportiva. La indulgencia personal es una segunda forma de reducir el fenómeno del bloqueo.

"¡Hazlo lo mejor que puedas!

Una tercera vía consiste en encontrar trucos para hacer frente a la "disfunción" cuando se produce. Maria Joao Pires explica que cuando estaba a punto de empezar su parte, después de la introducción de la orquesta, que dura unos dos minutos, "hablaba" con su miedo.

"El terror era tan absoluto, tan real. Decidí dejar que el miedo se apoderara de mí, pero sólo durante cinco segundos, ni uno más. Empecé a contar... 1, 2, 3, 4, 5, ... y entonces toqué su concierto a pleno pulmón y todo el mundo se alegró".

Acoger las emociones propias o ajenas se está convirtiendo en una expresión tan manida que cuesta atreverse a utilizarla. Y, sin embargo, es una buena parte de la solución cuando uno se enfrenta a estos abismos de colapso. Dar espacio concreto a la emoción, contando hasta cinco, parece una vía que merece la pena explorar para domar nuestros cerebros cargados de cortisol y adrenalina. Tres o cuatro respiraciones abdominales conscientes adicionales tienen un efecto casi inmediato sobre la producción de cortisol.

La tenacidad como fuerza motriz

En 2005, la acróbata rusa Anna Gosudareva hizo historia en el mundo del circo al lograr una hazaña que antes se consideraba casi imposible para una mujer: realizar y aterrizar con éxito un cuádruple salto mortal en la barra rusa, uno de los aparatos más exigentes de las artes circenses. La hazaña tuvo lugar durante una actuación de la Rodion Troupe en el Festival Internacional del Circo de Monte-Carlo (Mónaco), uno de los certámenes más prestigiosos del sector.

La barra rusa es un aparato transportado por dos o más artistas, sobre el que el acróbata debe alcanzar gran altura, notable rotación y precisión para realizar figuras extremadamente complejas. El cuádruple salto mortal requiere una combinación casi perfecta de fuerza, impulso, velocidad de rotación, control corporal y tiempo de vuelo (6).

Este récord se obtuvo tras tres intentos públicos, dos de ellos fallidos. La reacción de la atleta sigue siendo un enigma cuando la vemos levantarse tras la caída, levantarse de nuevo y pedir volver a participar en la prueba. ¿Dónde reside la motivación en esos momentos? ¿Qué es lo que más cuenta? ¿Cómo se recupera la capacidad perdida? ¿En qué confía?

Es en el momento de la ejecución cuando se marca la diferencia. Hay soluciones.

Pasar de una postura defensiva a una ofensiva abre perspectivas prometedoras.

  • Reappraisal" para reprogramar tus sensaciones: el estrés y la excitación son fisiológicamente casi idénticos (corazón palpitante, manos sudorosas). La diferencia reside únicamente en la etiqueta que les pones.

    En lugar de decirte a ti mismo "debo mantener la calma" (lo cual es casi imposible bajo presión), decirte "¡estoy feliz de estar aquí! Qué suerte!" permite que el cuerpo se calme. De hecho, un estudio de la Harvard Business School (7) demostró que las personas que verbalizan su entusiasmo antes de una presentación son percibidas como más convincentes y competentes que las que intentan calmarse. No hay que luchar contra la energía, hay que canalizarla.
  • Lapráctica del "Générale" o "filage" para las prácticas teatrales: para que la actuación sea fluida, el cerebro tiene que acostumbrarse a la presencia de la otra persona. Repasar delante de los amigos cuando se es estudiante. Grabarse en vídeo como músico o conferenciante. El objetivo es saturar la amígdala mediante la repetición hasta que la situación "anormal" se convierta en rutina.
  • Foco externo (el objetivo más que el gesto): uno de los mayores errores es centrarse en uno mismo ("¿Me tiembla la voz?", "¿Dónde están mis manos?"). La idea es centrarse en el resultado más que en lo que se está haciendo: el conferenciante debe concentrarse en entender a su público, el deportista en la trayectoria de la pelota, el músico en la emoción que quiere transmitir al fondo de la sala. Concentrarse en el efecto libera la memoria de trabajo y permite que los automatismos sigan su curso sin interferencias conscientes.
  • Visualización: "Imaginar lo mejor en lugar de lo peor" El cerebro no distingue bien entre un acontecimiento real y un acontecimiento intensamente imaginado. Un modelo de referencia en psicología deportiva, el protocolo PETTLEP (8), apela al poder de la visualización. No se trata sólo de "soñar" con el éxito, sino de ver la ejecución en todos sus detalles: el olor del gimnasio, el peso de la ropa y, sobre todo, la sensación de éxito tras superar un momento de tensión.
  • Hazteuno con tu emoción (método Joao Pires): nómbrala (miedo, orgullo, asco, pánico), ponle un límite de tiempo (5 segundos) y ve a por ella.

La ejecución requiere habilidad emocional. Comprendiendo que la mirada de los demás es una fuente de combustible y no una amenaza, y entrenando el cerebro para "jugar" con esta energía, el momento fatídico puede convertirse en una tremenda oportunidad.

Ilustración: manseok Kim - Pixabay

Referencias

1- Michael Bay planta a Samsung en la conferencia CES 2014 en Las Vegas https://www.dailymotion.com/video/x19bai1

2- "Cortex - Percez les secrets de l'intelligence" Michel Lévy- Editions Albin Michel- Septiembre 2025

3-"Social facilitation" - Wikipedia- https://fr.wikipedia.org/wiki/Facilitation_sociale#Th%C3%A9orie_de_l'appr%C3%A9hension_of %C3%A9valuation

4- Cottrell, N. B., Wack, D. L., Sekerak, G. J. y Rittle, R. H. (1968). Social facilitation of dominant responses by the presence of an audience and the mere presence of others. Journal of personality and social psychology, 9(3), 245.

5-"Fue muy aterrador": Maria Joao Pires recuerda el momento en que preparó el concierto equivocado de Mozart" 13 de marzo de 2024- RTBF- https://www.rtbf.be/article/c-etait-tres-effrayant-maria-joao-pires-revient-sur-ce-moment-ou-elle-avait-prepare-le-mauvais-concerto-de-mozart-11343030

6- Hechos espectaculares - Instagram- Anna Gosudareva- https://www.instagram.com/popular/anna-gosudareva-quadruple-somersault/reels/DSpvHgbCPgZ/

7- Get Excited: Reappraising Pre-Performance Anxiety as Excitement- Alison Wood Brooks- 2013- https://www.apa.org/pubs/journals/releases/xge-a0035325.pdf

8-Imagen mental y dinámica y el método PETTLEP- 17 de noviembre de 2024- NEXOO- Rendimiento mental- https://www.nexoo.ch/post/pettlep


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