Temáticas de la semana

Emoción

La energía endógena liberada repentinamente en determinadas circunstancias es a veces sorprendente, sobre todo cuando entra en juego un elemento de orgullo. A veces, el nivel de energía de un grupo de individuos puede incluso mantenerse durante largos periodos. La preparación de grandes acontecimientos como los Juegos Olímpicos genera una excitación de grupo que alcanza su punto álgido unas horas antes de la inauguración, al igual que la de los atletas justo antes de su competición.

¿A qué se debe el alto nivel de energía que se genera durante los periodos de excitación? Cuando hay mucho en juego, esta energía se acumula tanto que puede ser difícil contenerla a medida que se acerca la hora límite, hasta que la acción nos absorbe.

Gestionar la excitación es una preocupación frecuente, porque algunas personas pierden todo el control y se dejan arrastrar por un frenesí irracional en cuanto superan su umbral de tolerancia, mientras que otras saben canalizarla eficazmente. La excitación puede convertirse con la misma facilidad en miedo escénico o estupor paralizante, o en una oleada de energía y rendimiento; aparentemente, la excitación tiene el efecto de aumentar la respuesta dominante: confianza o duda, competencia o torpeza. Controlarla mejor implica aumentar las propias capacidades, habilidades y experiencia. El "ensayo general" antes de la primera actuación se hace con esta idea en mente; reduce el miedo escénico, coordina al grupo y aumenta la confianza.

Las subidas de tensión en la red, los movimientos repentinos de la bolsa o las multitudes que se precipitan hacia la salida son retos para cualquier organizador. En la enseñanza, el nivel de excitación de una clase depende sobre todo de la capacidad del profesor para contenerla dentro de los límites que tolera, mientras crea que tiene el control. Para muchas personas, el equilibrio que necesitan alcanzar proviene de las experiencias graduales que tienen la oportunidad de vivir y compartir, ¡de modo que llegan a apreciar las situaciones emocionantes!

Aunque no compartamos la misma necesidad de emoción que los temerarios, la mayoría de las veces apreciamos la excitación que precede a un acontecimiento esperado, por el que hacemos un poco más de lo habitual.


Denys Lamontagne - [email protected]

Ilustración: Mohamed_hassan - Pixabay

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