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Publicado el 06 de diciembre de 2023 Actualizado el 06 de diciembre de 2023

Clima del aula y desarrollo de habilidades socioemocionales

¿Por qué enseñar a los alumnos a gestionar sus emociones en la escuela?

Un adulto tranquiliza a una joven colegiala

Proporcionar un entorno de aprendizaje adecuado es de suma importancia para cualquier persona, pero es aún más crucial para los jóvenes escolares que dan sus primeros pasos en la escuela, dada su incapacidad para contener sus emociones ante cualquier tipo de alteración, lo que puede afectar negativamente a su estancia en la escuela e incluso a su capacidad de aprendizaje. Aunque la gestión de las emociones no siempre se asocia al proceso de escolarización, sí parece importante para mejorar el clima del aula.

Teniendo esto en cuenta, Sophie Driol propuso un tema de investigación centrado en el desarrollo de las habilidades socioemocionales de sus alumnos en una tesis de máster titulada: Apprendre aux élèves à reconnaître et gérer leurs émotions pour améliorer le climat de classe à l'école maternelle (2018).

Para dar cuenta de su estudio, se procederá presentando la revisión bibliográfica, luego las preguntas e hipótesis de investigación, pasando por el marco metodológico y finalmente los resultados de la investigación.

Revisión bibliográfica

En este apartado, Sophie Driol desarrolla dos grandes líneas argumentales sobre la importancia de gestionar las emociones en la escuela. En primer lugar, se basa en la contribución de la neurociencia a esta cuestión y, en segundo lugar, destaca los avances realizados en los programas escolares con vistas a mejorar el clima de las aulas.

Pero antes de entrar en el meollo de la cuestión, permítanme que me desvíe brevemente para definir el concepto de emoción. En su tesis, Sophie Driol hace referencia a Catherine Gueguen, que define la emoción como la reacción inmediata del cuerpo, reflejo de lo que sentimos. Se diferencia de los sentimientos, que son más duraderos. Aunque las emociones las siente el individuo, también afectan al entorno. Sin embargo, el entorno no es el único dato sobre el que ejercen influencia las emociones.

Según la neurociencia cognitiva, afectiva y social (CASN), las emociones influyen en el desarrollo cognitivo y el comportamiento del niño. Esto funciona de tal manera que las emociones negativas, como el estrés, son un obstáculo para el aprendizaje. Cuando se exponen al estrés, los lóbulos frontales responsables de gestionar las emociones y los procesos cognitivos funcionan mal. Esto impide al niño razonar objetivamente. Como consecuencia, el rendimiento escolar se resiente, lo que provoca falta de concentración y absentismo, entre otras cosas.

Y, sin embargo, cuando los niños se encuentran en un entorno tranquilo, desencadenan la secreción de oxitocina, desarrollando la empatía y la disposición a aprender cosas nuevas (J.A. Durlak, 2011). Por lo tanto, es importante que los educadores creen un entorno propicio para el aprendizaje de los niños que dan sus primeros pasos en ese mundo, a fin de inculcarles el deseo de aprender. Por lo tanto, el profesor tiene un papel importante que desempeñar en este empeño: crear un clima en el aula que promueva el bienestar significa ser benevolente (Brown, 2015), inhibir la agresión (Gueguen, 2018) y fomentar relaciones seguras alumno-alumno y alumno-profesor.

Tras presentar la importancia de las emociones para facilitar el aprendizaje, la investigadora destaca una serie de herramientas que pueden incidir en el clima del aula. Estas herramientas se basan principalmente en el desarrollo de habilidades socioemocionales. Estas implican enseñar a los niños a reconocer sus emociones, nombrarlas, comprender su causa y regularlas (Catherine Gueguen, 2018), con el objetivo final de cultivar una comunicación no violenta (Marshall B. Rosenberg, 2016). Cabe señalar que el dominio de la competencia socioemocional es un reflejo del entorno en los más pequeños, dado que evolucionan imitando a quienes les rodean.

Si bien es cierto que la neurociencia ha aportado un enorme número de respuestas a la necesidad de gestionar las emociones en la escuela, el Estado francés también se ha interesado. Prueba de ello son las reformas escolares de 2013 y 2015. La primera reforma concede una importancia vital a la creación de un entorno tranquilo que favorezca el bienestar de los niños. Se trata de una etapa crucial en la educación del niño.

En cuanto a la segunda reforma, está claro que el plan de estudios de la escuela infantil concede gran importancia a los conceptos de bienestar y desarrollo de habilidades socioemocionales. Esto se puede observar en el uso de cuentos y juegos, que actúan como medio de identificación y distanciamiento, por no mencionar las actividades artísticas y deportivas. Como puede ver, la neurociencia y el sistema educativo francés reconocen la importancia de gestionar las emociones para crear un entorno propicio al aprendizaje. Una vez establecido el escenario, es importante presentar la pregunta de investigación y las hipótesis.

Pregunta de investigación e hipótesis

Tras combinar la investigación neurocientífica, las recomendaciones ministeriales, las particularidades de su aula y su sensibilidad profesional, Sophie Driol se planteó la siguiente pregunta de investigación:

  • ¿Cómo puede un proyecto interdisciplinario centrado en las emociones permitir a los alumnos controlar sus sentimientos y favorecer un clima de clase propicio al aprendizaje?
  • Para responder a esta pregunta, la investigadora plantea las siguientes hipótesis:
    • El trabajo sobre las emociones permitiría a los alumnos identificar sus sentimientos y encontrar respuestas autónomas adaptadas a las normas de la vida en el aula.
    • El trabajo sobre las emociones permitiría a los alumnos distanciarse de las frustraciones y estar disponibles para el aprendizaje.

Método

La población de la investigación estaba formada por 21 alumnos de parvulario de las secciones primera y segunda, con edades comprendidas entre los 4 y los 6 años. La investigadora optó por métodos cuantitativos y cualitativos.

El primero mide los cambios en la comunicación y las relaciones entre los alumnos, mientras que el segundo consiste en medir la capacidad de los alumnos para regular sus emociones. Para ello, Sophie Driol desarrolló talleres en esta línea, utilizando materiales didácticos para enseñar a los niños las emociones, y un taller de debate filosófico para ayudarles a regular sus emociones. Organiza su colección en dos periodos. Dado el tiempo asignado a su investigación, sólo consiguió entrevistar a un alumno, mencionado como RN, con problemas emocionales para responder a la segunda hipótesis. Por lo tanto, ha llegado a algunas conclusiones.

Resultados

El análisis de los datos recogidos condujo a los siguientes resultados:

  • El trabajo sobre las emociones mejora el clima del aula al reducir el número de conflictos;

  • Se invalidó la segunda hipótesis. La segunda hipótesis queda invalidada porque los alumnos de RN son incapaces de superar sus emociones negativas.

Ilustración: gpointstudio - Depositphotos

Referencia

Sophie Driol, 2018, Apprendre aux élèves à reconnaître et gérer leurs émotions pour améliorer le climat de classe à l'école maternelle, Educación, en línea https://dumas.ccsd.cnrs.fr/dumas-02115906/document


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