"Quien ha plantado un árbol antes de morir no ha vivido en vano".
Este proverbio africano traiciona mis pensamientos sobre mi profesor de español desde su muerte en noviembre de 2025. De hecho, el grupo nominal "Proverbio del día", como un eslogan, marcó mi paso por la enseñanza secundaria. Gracias al Sr. Mvilongo Lewonapaul Sixter, aprendí más de 200 proverbios y citas célebres en español en los cursos 4º, 2º, 1º y último de secundaria. Este ritual tenía lugar al final de cada lección.
No solo me permitía descubrir nuevas palabras, sino también ahondar en la sabiduría del "imperio español", sobre todo porque "los refranes son la sabiduría de las naciones" (MERABET, 2011).
Ya como profesor, no dudé en copiar este buen ejemplo y el resultado sigue siendo satisfactorio y vigente. Desde entonces, lo he utilizado en la universidad, en el instituto e incluso en la escuela primaria. De hecho, fue a raíz de un intercambio con formadores sobre el intercambio de experiencias en el barrio de Stains de la Academia de Créteil, en Francia, cuando pensé que sería útil compartir este enfoque en una entrada de blog. No se trata sólo de las ventajas de utilizar proverbios como parte del proceso de aprendizaje, sino también de un enfoque sencillo y eficaz para introducirlos.
En un artículo dedicado al uso de los proverbios en el aprendizaje, especialmente aplicado a la lengua española, Mame Couna Mbaye habla de su enseñanza en estos términos:
"La enseñanza de los proverbios comprende tres fases: - comprenderlos, - aprovechar el 'tesoro' que encierran y - utilizarlos correctamente por parte de los alumnos. La fase de comprensión se refiere al sentido del mensaje de un proverbio. Creemos que es posible captar este significado mediante el análisis léxico, morfosintáctico y semántico".
No estoy en contra de estas fases, pero propongo un enfoque para optimizar el acceso al léxico basado en mi experiencia y orientado a los alumnos más jóvenes, que necesitan enfoques simplificados.
1 - Identificar a los destinatarios y adaptar los proverbios
En primer lugar, los profesores deben identificar a su público. Los proverbios son pensamientos profundos con distintos niveles de comprensión.
A beau mentir qui vient de loin" ("Una buena mentira viene de lejos")
sería menos obvio para los alumnos de CE1 que
"La unión hace la fuerza".
Así pues, si conoce su clase y la edad de sus alumnos, lo primero que debe hacer al principio del curso o del trimestre es identificar los proverbios adecuados para su público. Este público puede ser multicultural. Al menos un proverbio debería pertenecer al entorno de cada alumno.
La experiencia ha demostrado que en una clase de orígenes mixtos, abordar un proverbio de cada país ayuda a cada alumno a sentirse parte de un grupo y orgulloso de ello. También permite a los alumnos apreciar las diferencias, porque los proverbios transmiten la cultura y la sabiduría de los distintos pueblos (Mbaye). Esta elección también permite abordar la geografía como un viaje a través de diferentes países.
2 - Introducir el ritual "un día un proverbio" o "proverbio del día
La ritualización facilita la comprensión y la retención. Como dice el refrán, "la repetición es la madre de la enseñanza". La ritualización en forma de repetición puede observarse a dos niveles. Se trata de repetir una práctica cotidiana, la de los proverbios, y recordar antes del proverbio siguiente el proverbio tratado el día anterior o durante la última lección.
Cada mañana, los alumnos escriben su proverbio en el cuaderno correspondiente. Cuando el ejercicio se convierte en un ritual, suelen ser los alumnos los que cantan el "proverbio del día".
3 - Procedimiento
El ejercicio comienza siempre con un recordatorio del proverbio anterior. Ante todo, pregunta a los alumnos en qué situaciones lo han utilizado. Evidentemente, no todos lo habrán hecho, pero los que lo hayan hecho te darán la oportunidad de comprobar en una situación concreta si han entendido la explicación dada en clase. A continuación, tras repasar el proverbio anterior, se escribe el nuevo proverbio en la pizarra. Como las palabras de los proverbios suelen ser polisémicas, lo primero que hay que hacer es explicarlas.
Las palabras difíciles son comentadas primero por los alumnos y luego por el profesor, si los alumnos no dan la explicación correcta. Al fin y al cabo, hay que dejar que los alumnos exploren los vínculos entre las palabras nuevas y las anteriores. A este respecto, Constance Lavoie (2015), citando a Aitchison (2012), afirma que
"según los datos psicolingüísticos sobre los mecanismos de aprendizaje del vocabulario, la adquisición de nuevos elementos léxicos y su retención en la memoria activa están condicionadas por la creación de vínculos asociativos".
Una vez explicadas las palabras clave, según se trate de alumnos de ciclo 2 o de ciclo 3, hay que recurrir a situaciones concretas para explicar el refrán. El ejemplo debe ser lo más cercano posible a los alumnos. Por ejemplo, puede plantear a los alumnos la siguiente pregunta: "¿Sabéis por qué formamos grupos de trabajo en clase? A las respuestas de los alumnos se añade porque "la unión hace la fuerza", "un grupo es igual a varias inteligencias, por eso es fuerte".
Es importante dejar claro desde el primer día, sobre todo si estamos en el ciclo 2, que la frase del proverbio puede no seguir el orden tradicional en lo que se refiere a las reglas gramaticales. También hay que señalar que se pueden cometer omisiones. Por ejemplo, "Un canto rodado no recoge musgo" puede resultar confuso, ya que los alumnos están acostumbrados a ver sustantivos precedidos de determinantes. En el contexto del proverbio, sabrán que se trata de excepciones y que, en principio, la frase debería haber sido "Une pierre qui roule n'amasse pas de mousse" ("Una piedra que rueda no recoge musgo"). Recomiende siempre a cada alumno que reutilice el proverbio en situaciones de debate. El profesor también debe utilizarlos cuando sea necesario en las conversaciones con los alumnos en clase.
Otro enfoque consiste en elegir el proverbio en función de la lección que se esté impartiendo. Por ejemplo, si una lección trata sobre el medio ambiente, el proverbio del día podría ser "Quien ha plantado un árbol antes de morir no ha vivido en vano". Este proverbio se refiere sin duda a la reproducción humana, pero también puede utilizarse para explicar la sabiduría de plantar árboles.
Un enfoque integrador
En conclusión, al final del curso habrá tratado cerca de 150 proverbios. Gracias a este enfoque, sus alumnos habrán descubierto varias palabras del léxico y habrán enriquecido su vocabulario y su polisemia. Habrán viajado por el mundo, ya que los proverbios suelen llevar el manto de sus orígenes. Esta práctica mejora el vocabulario de los alumnos y los hace más elocuentes. El debate que sigue a cada proverbio permite a los alumnos adquirir diferentes perspectivas sobre los proverbios.
Si, al final del curso, sólo una cuarta parte de estos proverbios son reutilizados por tus alumnos, habrás ganado la apuesta. Comprenderlos e intercambiarlos con otras personas será mucho más fácil. Proponga un proverbio al día a sus alumnos y se sorprenderá de su expresión oral, porque
"La práctica hace al maestro".
Ilustración, Copilote, "Genera una imagen con el texto proverbio del día".
Referencias
Aitchison, Jean,(2012), Palabras en la mente: Una introducción al léxico mental, Hoboken.
Lavoie, Constance, (2015), "Trois stratégies efficaces pour enseigner le vocabulaire : une expérience en contexte scolaire innu", Revue canadienne de linguistique appliquée, NO 18, 1, pp. 1-20.
Mbaye, Mame Couna (2020), "Pour une pratique d'enseignement-apprentissage des proverbes en classse de langue : l'exemple de la langue espagnole avec des étudiants francophones", en Denis Vigneron, Déborah Vandewoude y Carmen Pineira-Tresmontant L'enseignement-apprentissage des langues étrangères à l'heure du CECRL, Enjeux, motivation, implication, Artois Presses Université, pp. 105-113.
MERABET Makhlouf, (2011), "La phrase proverbiale et l'enseignement/apprentissage du FLE", Disertación preparada para el Máster de la Universidad Mohamed Kheider ـــ Biskra.
Ver más artículos de este autor