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Publicado el 18 de febrero de 2026 Actualizado el 18 de febrero de 2026

¿Cómo puede estar seguro de que los alumnos han comprendido lo que están aprendiendo?

La curiosidad no tiene límites cuando se trata de formación

Explicaciones - Techvaran - Pixabay - https://pixabay.com/fr/photos/directeur-homme-expliquer-parler-6466713/

Como profesor, ¿cómo puede estar seguro de haber transmitido eficazmente los conocimientos a los alumnos? Muy a menudo, los informes escolares se rellenan sobre la base de evaluaciones puntuales que no reflejan necesariamente la comprensión de los conceptos tratados.

Es más, dependiendo del formato del día, un alumno puede sacar muy buenos o muy malos resultados en una evaluación, lo que no refleja automáticamente su nivel de comprensión. Así que, basándonos en conceptos específicos, vamos a demostrar que hay otras formas de comprobar, como formador y profesor, que has desempeñado correctamente tu papel de facilitador.

Se trata de la analogía y la curiosidad, siendo una el resultado de la comprensión y la otra el proceso de comprensión.

Más allá de la escritura y la lectura

Como parte del proceso de aprendizaje, especialmente en primaria, la fonología, la fonética, la gramática y la ortografía, por nombrar sólo algunas, son las destrezas básicas que se trabajan. Estas destrezas se ponen a prueba mediante el uso del texto y la voz. Podemos estar seguros de que la ortografía de las palabras, la estructura sintáctica, la pronunciación de las palabras, etc. se han adquirido bien gracias a la lectura y la producción escrita de los alumnos.

Hablamos aquí de competencias que se practican a diario y no de evaluaciones espontáneas que pueden estar sesgadas. Si en estas materias podemos estar seguros de lo que se ha aprendido porque la vida cotidiana nos invita a practicarlo, ¿qué ocurre con las demás materias? ¿Basta con realizar una evaluación en geografía, historia o matemáticas para estar seguros de que se han alcanzado los objetivos? La experiencia de los profesores demuestra que no es necesariamente así; existen otros criterios que pueden ayudar a los formadores a evaluar mejor su enseñanza. Empecemos por establecer paralelismos o analogías.

Establecer paralelismos para comprender mejor

La analogía, o por extensión la paralelización, es uno de los factores más importantes en la búsqueda de la certeza en la enseñanza. Como parte de mi formación para hablar en público, he experimentado con el uso de proverbios con adolescentes. Para saber hasta qué punto entienden un proverbio, les pido que lo utilicen en un ejemplo distinto del mío, y muy a menudo juzgo su comprensión del proverbio -que requiere cierta inteligencia- por los ejemplos que ofrecen.

En este sentido, la ilustración "una persona que cuida bien de sus hijos cuando es vieja también merecerá la asistencia de sus hijos" para explicar el proverbio "cánsate por la tierra y ella se cansará por ti" me sirvió de ejemplo.

Una joven alumna, para hacerme comprender que había entendido bien el proverbio, puso este otro ejemplo: "Un alumno que estudia bien sus lecciones hará un buen trabajo cuando sea mayor". Otro sugirió: "Si plantas varios manzanos en tu jardín, producirán mucha fruta para toda la familia". Para ser más concreto, añadió: "Si veo a mi padre cavar hoyos para plantar árboles todos los días, y le digo "Papá, ¿por qué estás siempre trabajando?", él puede responder "Cánsate por la tierra y ella se cansará por ti"". Sin dejar de utilizar los proverbios como base, su uso en situaciones reales de comunicación facilita su aplicación. Por ello, las ilustraciones se basan en la analogía. El ejemplo es mejor que la lección, pero un ejemplo que provenga más de los alumnos es tres veces mejor que el ejemplo del profesor.

"Desde un punto de vista antropológico, la analogía es una forma de pensamiento que postula que las cosas, los seres y los acontecimientos se reflejan mutuamente. Para el pensamiento analógico, conocer significa descifrar semejanzas. Así concebida, la analogía es el fundamento de toda gnosis. A través de los vínculos que crea, la analogía produce "un sentimiento cósmico en el que triunfan el orden, la simetría y la perfección" (Gadoffre, Walker, Tripet 1980:50).

Desde el punto de vista de la historia de las ideas, esta forma de pensamiento alcanzó su apogeo durante el Renacimiento, cuando el mundo "sublunar" fue, mediante la analogía, puesto en correspondencia con las esferas celestes y, en general, con el mundo divino". (Plantin, 2011: 111)

El conocimiento se profundiza, pues, a través de la analogía. Por lo tanto, es lógico que la analogía también sirva para evaluar, al igual que la curiosidad.

No se puede tener demasiada curiosidad en la formación

Como formador, si se encuentra ante un grupo que rebosa curiosidad, lo más probable es que vaya por buen camino. Cuando un alumno muestra un interés acumulado por un tema, hace preguntas y busca saber más, esto indica no sólo una asimilación de los conocimientos básicos, sino también un deseo de explotar y profundizar los conceptos.

Esta dinámica va más allá de la simple memorización y refleja la capacidad de pensar críticamente y establecer conexiones, haciendo que el aprendizaje sea más significativo. Es esta curiosidad la que hay que fomentar, asegurando a los educadores que los alumnos no sólo han adquirido los conceptos fundamentales, sino que también están preparados para aplicarlos en diversos contextos y continuar su búsqueda de conocimientos.

La educación de la curiosidad está reconocida por diversos pedagogos e instituciones. La Académie de Nantes en Francia, en un artículo dirigido a la enseñanza de la educación física y el deporte, postula que "Una educación de la curiosidad es una ventaja para el aprendizaje, cualquiera que sea la práctica propuesta". Al fomentar la curiosidad, los profesores disponen de una poderosa herramienta para evaluar las competencias.


Además de la curiosidad y la lógica, podemos añadir la creatividad. La creatividad podría ser una prolongación de la analogía en la medida en que se trata de inventar nuevos ejemplos y nuevas ideas.

Por cierto, la evaluación puntual es sin duda un comienzo hacia la certeza en la transmisión de conocimientos, pero debe ir acompañada de otras formas de demostración como la analogía y la curiosidad para medir mejor la consecución de los objetivos de aprendizaje. Nunca hay demasiada curiosidad en el aprendizaje.


Referencias

Benetau, Damien, 2013, "Cultiver la curiosité des élèves: Avoir envie, c'est être en vie!",
https://urlr.me/GXpF9u
(.pdf)

Plantin, Christian, (2011), "Analogie et métaphore argumentatives", A contrario N0 16, social, pp 110-130 - https://shs.cairn.info/revue-a-contrario-2011-2-page-110?lang=fr


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