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Publicado el 25 de marzo de 2026 Actualizado el 25 de marzo de 2026

Una presencia encarnada

Más allá de las apariencias, la autenticidad del ser

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¿Qué es la presencia en un individuo? ¿Cómo la reconocemos en nosotros mismos y en los demás? ¿Qué diferencia a los conferenciantes, formadores y artistas? ¿Cómo desarrollarla?

En una época en la que nuestra sociedad da prioridad a la visibilidad mediática y a los juegos de comunicación, la cuestión de la "diferencia" individual se reduce a menudo a una búsqueda de impacto o rendimiento. Sin embargo, en el mundo de la educación y la formación, este mandato de brillar choca con una realidad más sutil: la de los encuentros. Se habla de influencia, autoridad natural o carisma, pero estos términos ocultan a menudo lo esencial: la calidad de la presencia.

Porque mientras que la visibilidad se adquiere, la presencia se vive. No es simplemente una imagen de uno mismo, sino un compromiso físico y mental que condiciona la relación con los demás. No puede haber presencia sin interacción. "La presencia corporal sólo existe a través de la mirada del otro y, más en general, a través de, para y con el otro. Una ambición de hacerse visible e inteligible para el otro". (Marsault y Lefebvre)

Calidez o competencia, la doble ecuación de las primeras impresiones

Los seres humanos estamos programados para evaluar constantemente la realidad. Al principio, esta capacidad nos permitía garantizar nuestra supervivencia distinguiendo entre lo que era peligroso y lo que no lo era. Hoy seguimos utilizándola por las mismas razones, pero nuestro juicio está influido por múltiples factores que pueden distorsionar nuestra conclusión.

"Una décima de segundo es todo lo que necesitamos para formarnos un juicio firme y definitivo sobre alguien. Esta actitud es el resultado de nuestro "instinto animal de supervivencia", que nos obliga a identificar los peligros potenciales lo antes posible". Claude Terrier.

Los estudios sobre la cuestión de la primera impresión demuestran que clasificamos instintivamente a los desconocidos en dos categorías: amistosos (puedo confiar en él) o competentes (puedo respetarle). Nosotros (nuestra sociedad) estamos acostumbrados a considerar la fiabilidad (competencia) como la cualidad más importante. La educación que recibimos, los estudios que decidimos cursar, están diseñados para desarrollarla. También tendemos a elegir a los responsables de la toma de decisiones y a los políticos principalmente en función de esta cualidad.

La mayoría de los empresarios también contratan formalmente basándose en esta cualidad. Y sin embargo, en nuestras relaciones cotidianas, nuestra confianza se deposita más espontáneamente en quienes consideramos simpáticos. Éstas son las personas a las que damos nuestra amistad. Con ellas buscamos apoyo cuando nos sentimos mal. Es con ellos con quienes haremos nuestra vida. Es con ellos con quienes queremos cooperar.

Y, sin embargo, en ningún momento de nuestro proceso de aprendizaje se nos enseña a desarrollar esta cualidad. Nos enseñan a intentar mostrarnos fuertes y competentes en primer lugar, y queremos que los demás nos vean así, cuando lo que realmente queremos es calor humano. Qué paradoja, ¿verdad?

¿Cómo podemos parecer amables y competentes a la vez, cómo se puede confiar en nosotros pero también identificarnos como fiables? Muchos psicosociólogos le dirán que la solución es la presencia. Se trata de adecuar el lenguaje corporal, el lenguaje no verbal, los pensamientos y las palabras, ser claro en las intenciones y gestionar las emociones. Lo que otros llamarían "centrarse" o "anclarse". Ser uno mismo y tener confianza en uno mismo. No intentar construir una imagen de uno mismo, sino buscar la autenticidad y la sencillez. Para lograrlo, tenemos que hacer al menos dos cosas: vivir en amistad con nuestro cuerpo y desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Entre interioridad e interacción, los dos polos de la presencia

Pero no es tan sencillo, porque hay que saber exactamente de qué hablamos cuando hablamos de presencia. ¿Se trata ante todo de estar presente para uno mismo y para lo que nos rodea, o de actuar sobre nuestro entorno por el mero hecho de estar allí?

¿Qué significa realmente "estar ahí"? Si la presencia física es un dato anatómico, el estado de presencia es una conquista. Ya no se trata de figurar en el espacio, sino de habitar el momento. Para los practicantes de mindfulness o escucha activa, este cambio es evidente. Marca la transición de una existencia periférica a una atención plena e indivisa. Pero para el común de los mortales, esta frontera suele ser borrosa. Entonces, ¿cómo identificamos este estado de gracia cuando el yo y el mundo resuenan por fin?

Esta ambigüedad -entre el estado interno (estar presente) y el resplandor externo (tener presencia)- encuentra su terreno de juego privilegiado en las artes escénicas. En el teatro, la presencia es una materia prima que los directores esculpen, rastrean o a veces temen. Para algunos, es el Santo Grial de la autenticidad; para otros, es un artificio magnético del que hay que desconfiar. Este debate estético revela una verdad esencial: la presencia no es un bloque monolítico, sino una tensión constante entre lo que siente el actor y lo que percibe el público.

"La presencia es el alma. Es lo divino en un individuo" (Gilles Maheu)

"La presencia es una conexión con el entorno. Se siente a través de una especie de tensión difícil de describir. Una energía, una conciencia del centro, una conciencia del cuerpo vivo y del cuerpo espiritual, una conciencia mental" (Nona Ciobanu).
"La presencia es una profundidad de concentración, una comunión con el público, un deseo de estar ahí y un don de sí mismo". (René Richard Cyr)
"La presencia es un impacto inicial y luego un apoyo. Implica un vínculo con la respiración y la voluntad de comunicar". (Dario Fo)
"La presencia es una personalidad imponente que depende de la capacidad de dar más que lo físico: lo que llevas dentro" (Franca Rame)
La presencia es "una fuerza de atracción en la mirada y un resplandor de la persona, un poder que impone al espectador el ritmo respiratorio del actor" (Jacques Lassalle).

La presencia es
una aceptación del presente". (Labourdette)
"... jugar con el peligro". (Richard Schechner).
"... abrir las puertas de la posibilidad" (Labourdette).
... una conexión con las emociones" (Peter Sellars).

Por tanto, la presencia se situaría entre la conciencia de uno mismo y la conexión con los demás. Es una tensión creativa entre el anclaje interior y la apertura al mundo.

La presencia es también una cierta cualidad del ser, que puede implicar animalidad e incluso sex-appeal. Es una forma de hablar, de caminar, de ocupar el espacio y de llamar la atención. Para Téo Spychalski, estar presente no supone ningún esfuerzo. Para Poly Teale, la presencia tiene necesariamente una dimensión sensual.

Si el teatro es el laboratorio de la presencia pura, el aula es su campo de aplicación cotidiana. Porque, al igual que el actor, el formador sólo es convincente si se emociona con lo que dice.

De la postura a la existencia, el compromiso del cuerpo vivo

Cualquiera que sea la definición dada, la dimensión corporal parece central. En otras palabras, no puede haber presencia sin un cuerpo encarnado, con todo lo que ello implica: emociones, expresión vocal, expresiones faciales y gestos (no verbales), así como movimiento en el espacio.

La presencia es "...una conexión con las emociones (Peter Sellars). "La voz es quizás una de las cosas que más presencia da a ciertos actores. (Georges Lavaudant)

"Desde los trabajos de la fenomenología (Merleau-Ponty, 1960) que reconocen el cuerpo como premisa del compromiso con el mundo, la presencia corporal ha tenido varias facetas: "estar ahí", "estar aquí y ahora", "estar frente a" o "estar cerca de" (Marsault y Lefebvre).

Desde este punto de vista, tener presencia frente a los demás apoyándose en el cuerpo significa :

  • Ocupar el espacio: ocupar tu lugar, mirar de frente a tus interlocutores, gestionar la distancia relacional (proxémica), ser consciente del espacio que te rodea y jugar con él,
  • Habitar el cuerpo: implicarse físicamente, tener un cuerpo a la vez tonificado y relajado, mirar abiertamente, tener los pies en la tierra, respirar profundamente, relajar el rostro, acordarse de sonreír, bromear y reír,
  • Atraer la atención: utiliza el silencio, no evites el contacto visual, enfatiza tus palabras con la voz y los gestos, no tengas miedo de estar solo ante los demás,
  • Anclar tu voz y tus palabras: lleva tu voz y adapta su potencia, adapta su ritmo y tono a lo que dices y a con quién hablas, respira, empieza y termina con claridad, haz pausas.

La presencia también puede interpretarse como la manifestación de una determinada frecuencia vibratoria que emana del cuerpo: "Así que, básicamente, podríamos vernos como una masa vibratoria presente en un universo vibratorio, más o menos armonioso o desarmónico (...) Nuestra presencia vibratoria puede tener un gran impacto en el mundo exterior y podemos resonar muy fuertemente con el mundo exterior, incluso en momentos de silencio". (Labourdette).

Esta vibración se refleja en la realidad biológica de nuestros microgestos, nuestra respiración y nuestro tono muscular. Es esta presencia infralingüística la que permite la comunicación "cuerpo a cuerpo", en la que la intención del orador es percibida por el auditorio de forma casi orgánica, a través de la lectura de lo no verbal, la percepción del sonido y el ritmo respiratorio, mucho antes de ser intelectualizada.

En la formación, la presencia corporal cumple funciones pedagógicas, como una herramienta cuya eficacia debe optimizarse. Se considera una postura gestual-mímica (Tellier, 2021), es decir, un conjunto de gestos que hay que adquirir o construir, en definitiva, que hay que encarnar (Marsault y Lefebvre).

"Poner en escena el cuerpo (generalmente de forma inconsciente) es un requisito previo para una enseñanza eficaz". Saber "presentarse a los demás" desde un punto de vista corporal permite hacer visibles e inteligibles para los demás las propias intenciones. (Visioli, 2016)

Del pensamiento a la acción, el poder de la alineación

"La presencia es una coherencia, digamos, misteriosa, sencillamente porque es difícil de explicar con criterios científicos. Es una coherencia particular entre el cuerpo de un actor, su rostro, su sistema fónico y su imaginación". (Jean-Pierre Vincent)

Para que te identifiquen, te escuchen, confíen en ti o incluso te admiren, tienes que ser congruente, es decir, transmitir el mismo mensaje con tus palabras, tu voz y tu cuerpo (mirada y gestos). Cuando no es así, los estudios demuestran (en particular Albert Mehrabian, 1967) que los seres humanos tienen en cuenta en primer lugar el mensaje no verbal (55%), luego lo que expresa la voz (38%) y después lo que dicen las palabras (sólo 7%), con algunos matices según la capacidad de cada persona para movilizar mejor uno u otro.

La manera de decir las cosas es, pues, más importante que lo que se dice. Sabiendo, además, que nuestras emociones y pensamientos influyen mucho en nuestras manifestaciones corporales observables, incluida nuestra expresión vocal, la única manera de ser congruentes, y por tanto creíbles, sería creer en lo que decimos.

Presencia es "... estar de acuerdo con lo que haces". (Robert Lepage)

"¿Qué es la presencia? Es lo que produce un efecto en el espectador (...) Credibilidad es la palabra fundamental". (Eugenio Barba)

Ego y brillo. ¿La personalidad como filtro de la presencia?

La cuestión que se plantea a continuación se refiere al vínculo entre la capacidad de presencia y la personalidad. ¿Es la presencia, como piensan algunos, una facultad excepcional, un don, un talento, concedido a algunos pero no a todos?

"¿La noción de presencia se refiere simplemente a un estado físico o implica consideraciones sobre el estado mental del sujeto? Todo es cuestión de lo asertivo (estoy aquí) y de lo cualitativo (tal o cual cual cualidad o manera de estar aquí)". (Féral).

¿De qué está hecha una personalidad? Para algunos directores, es una construcción de la que los actores deberían deshacerse. Para otros, es una forma particular de energía, una manera particular de estar en el mundo, una forma particular de expresión, pero que puede modificarse (enmascararse o afirmarse) en función del contexto y evolucionar con el tiempo. Para los budistas, la personalidad no es más que la manifestación de un ego engorroso del que deberíamos poder abstraernos.

Seducción o presencia, la paradoja de la influencia

El carisma se define como una especie de magnetismo, un aura muy especial que fascina a los demás. Es una forma de impresionar a los demás, una habilidad para habitar el espacio (físico, verbal y vocal) y captar la atención. ¿En qué se diferencia de la "mera" presencia? No está muy claro.

Algunos lo relacionan con la noción de personalidad o autoconciencia: "Tal vez esta noción sólo exista una vez que el actor se ha encontrado a sí mismo" (Claude Poissant). El carisma es una forma de seducción, pero para algunos "la seducción acaba matando la presencia" (Jean-Pierre Ronfart).

Una vez más, al menos en las artes escénicas, existe una tensión o paradoja entre estar presente y tener presencia, y una puede ser incompatible con la otra.

Energía e intención, las raíces invisibles de la autoridad

"Un líder encarnado se reconoce por su presencia estable, abierta y alineada" (Presence and Leadership Institute). Así pues, el liderazgo depende de la autenticidad y, por tanto, de estar presente con uno mismo para ser congruente. No es seguro que esta definición sea válida en todos los ámbitos de la empresa y la gestión.

Según Wikipedia, "El liderazgo o primacía es la influencia política, psicológica, social, etc. de un individuo sobre un grupo de individuos o de un grupo de individuos sobre otro grupo. El líder posee aptitudes personales que le permiten ser escuchado y seguido por un grupo de personas". El concepto procede de la palabra inglesa "leader".

Diversas teorías intentan definir y explicar el liderazgo, basándose en la noción de poder (Max Weber), los comportamientos identificados (teorías del comportamiento), las cualidades particulares que posee el individuo (teoría de los rasgos), las hipótesis fundamentales en las que el líder basa su comportamiento (teoría X e Y), el sistema en el que evoluciona el líder (teoría de los cuatro sistemas), etc.

Para algunos, el liderazgo es ante todo "energía intencional": ser visto, ser escuchado e inspirar confianza. Aquí encontramos las características de la noción de presencia identificada anteriormente en este artículo. Los líderes también inspiran, impactan, influyen e innovan. Tiene una visión, es emocionalmente inteligente, se comunica de forma persuasiva, sabe tomar decisiones y ayuda a los demás a desarrollarse. Estar presente en uno mismo es una de las claves identificadas como fundamentales.

Para Pierre Goirand, coach internacional en inteligencia colectiva, la presencia de un gran líder es "simplemente que desprende algo cuando entra en una habitación" y posee dos cualidades: la apertura y la capacidad de incluir, por un lado, y la fuerza de su presencia, por otro, que procede de su estabilidad (anclaje, calma) y su alineación (congruencia, concentración). Pierre Goirand subraya también que el liderazgo exige estar totalmente presente en las situaciones, para decidir con rapidez en un contexto de complejidad y cambio constante, detectando señales a veces sutiles y teniendo en cuenta todos los parámetros de la situación. E

n último término, insiste en la dimensión esencialmente física de la presencia. Así pues, hay tres ámbitos clave que caracterizan a un líder y que hay que desarrollar si se quiere llegar a serlo: 1) la postura corporal, 2) una relación controlada con el espacio y 3) el desarrollo de las cualidades que se quieren transmitir.

El gesto docente. Cuando la presencia facilita el aprendizaje

Todos sabemos que la personalidad y la capacidad de comunicación del profesor o formador influyen mucho en la motivación para aprender y quizá incluso en la capacidad de aprender. Todos recordamos a profesores que nos fascinaban con una asignatura y nos daban ganas de aprender más... o viceversa.

Esta influencia se ha estudiado bajo el nombre de "presencia pedagógica", cuyas características se describen a continuación (Marsault y Lefebvre):

  • docilidad (o respeto de los códigos y procesos)
  • equilibrio (postura corporal)
  • fluidez (relajación mental, física y expresiva)
  • autenticidad (congruencia)
  • flexibilidad (adaptabilidad, flexibilidad)
  • intercorporeidad (resonancia corporal)

La presencia corporal fluida y controlada se considera un indicador de la pericia profesional de un formador/profesor. "Esta presencia revela una capacidad (de hacer, de decir, de escuchar) o una habilidad adquirida en la comunicación, la interacción o la recogida de información". (Boizumault y Visioli)

"La presencia no es "seducción". No es fácil ni demagógica. Es un requisito esencial en la propia transmisión del contenido del conocimiento". (Runtz)

¿Es el arte de estar presente una habilidad más que hay que adquirir?

Para la mayoría de los directores, la presencia no se puede enseñar. Es un talento innato, un don. Es una cuestión de lo indecible y de personalidad. Para los educadores, en cambio, la presencia puede aprenderse; es una habilidad como cualquier otra. Implica tomar conciencia de los resortes de la comunicación y poner los sentimientos en palabras.

El desarrollo de la presencia está directamente relacionado con la cuestión de la autenticidad y, por tanto, con el desarrollo de la conciencia de uno mismo por encima de todo.

La presencia no puede enseñarse como una regla gramatical, pero sí puede cultivarse como una postura ética, la de un educador/orador que acepta hacerse plenamente visible para permitir que los demás despierten.

En resumen, las palabras clave de la presencia son :

  • energía, vibración y resonancia
  • cuerpo
  • conciencia y atención
  • conexión y disponibilidad o apertura y escucha
  • congruencia y precisión
  • voluntad y compromiso
  • espacio


Recursos

Brûler les planches, crever l'écran : la présence de l'acteur / bajo la dirección de Gérard Denys Farcy y René Prédal. Ed. Entretemps, 2001. https://www.amazon.fr/Br%C3%BBler-planches-crever-l%C3%A9cran-pr%C3%A9sence/dp/2912877105

Cómo cultivar el carisma natural, el secreto de una presencia magnética. Octubre de 2025. En AdValvas.be:
https://www.advalvas.be/fr/blog/comment-cultiver-le-charisme-naturel-secret-presence-magnetique/

CUDDY, Amy. Muéstrales quién eres. Marabout, 2018. https://www.amazon.fr/Montrez-leur-qui-vous-%C3%AAtes-Cuddy/dp/2501128435

Féral, Josette. Présence et effets de présence, essai de définitions. En Uquam.ca
https://effetsdepresence.uqam.ca/upload/files/documentation/presence-effets-presence_josette-feral.pdf

Goirand, Pierre. ¿Cuál es el vínculo entre presencia y liderazgo? Vídeo de YouTube.
https://www.youtube.com/watch?v=ffeZAtKFSZ8

Hecquard, Françoise. ¿Simpático o competente? En: Dynamiquesdechange.fr.
https://dynamiquesdechangement.fr/2017/01/01/sympathique-ou-competent/

Labourdette, Benoit. Philosophie de la présence - https://www.benoitlabourdette.com/les-ressources/propositions-philosophiques/philosophie-de-la-presence/

Lancart, Cyril. Charisme et leadership, développe votre présence par la parole. Enero de 2026. En elevetavoix.com
https://www.elevetavoix.com/blog/charisme-leadership-communication

Marsault, Christelle, Lefebvre, Lisa. La présence corporelle des enseignants, des formateurs et des entraîneurs. 2022. Sobre las revistas de edición abierta: https: //journals.openedition.org/rechercheseducations/13068

Pons, Clémentine. El carisma empieza por la presencia. Marzo de 2026. En Linkedin: https: //www.linkedin.com/pulse/le-charisme-commence-par-la-pr%C3%A9sence-cl%C3%A9mentine-pons-jnsse

Instituto Presencia y Liderazgo. Living authentic, embodied leadership https://www.presenceleadership.net/leadership-incarne/

Runtz, C. - E. Enseignant et comédien, un même métier? ESF, 2000. https://www.amazon.fr/Enseignant-com%C3%A9dien-m%C3%A9tier-C-Runtz/dp/2710114461

Terrier, Claude. La comunicación no verbal. En: https: //www.cterrier.com/


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