Decidir sobre el futuro: un reto para las nuevas generaciones
Quienes consiguen tener en cuenta sus valores toman decisiones más eficaces y tranquilas. Cuáles son las preguntas correctas que hay que hacerse?
Publicado el 01 de abril de 2026 Actualizado el 01 de abril de 2026
Los enfoques pedagógicos recientes se basan más en la idea de que el profesor debe ser un facilitador que un erudito en postura de sermón. Como consecuencia, la distancia entre el alumno y el profesor se está reduciendo.
Esta relación más estrecha va acompañada de un encuentro con las emociones, y la gestión de éstas se convierte en un factor clave del proceso de aprendizaje. En este sentido, el liderazgo emocional se convierte en un factor clave del proceso de aprendizaje.
¿Es una manipulación de la mente? ¿Cómo se puede disipar? Veamos las diferentes facetas de este tipo de liderazgo en el ámbito de la enseñanza.
" Más allá del saber y del saber hacer, las características personales más importantes del liderazgo corresponden a las competencias de comportamiento (emocionales, personales y sociales)".
Bénédicte Gendron (2008: 5).
Estamos totalmente de acuerdo con esta observación. El profesor que antes tenía el poder de imponerse en el aula a través de su derecho a "reprimir", que le permitía establecer su autoridad, está desapareciendo progresivamente en favor de un profesor que facilita el conocimiento, cada vez ante un público con más derechos que deberes. Para ello, deja de ser ese jefe, ese jefe de tropas, y se convierte en un líder. Pero, ¿de qué tipo de líder estamos hablando? Para averiguarlo, debemos analizar la definición de líder.
Adnane Chader en 2019, como parte de su tesis sobre habilidades emocionales y liderazgo, señala que es bastante complicado definir este término. Esta observación es compartida por varios investigadores. A pesar de esta observación, y tras su encuesta que le permitió conocer a más de sesenta líderes, concluye que el líder es aquella persona que tiene la "capacidad de transmitir una visión a los demás con el fin de unirse en torno a un objetivo, un proyecto dándole sentido". (2019 :380).
Se trata sin duda de una definición interesante, pero plantea la cuestión de si la escuela contemporánea transmite, canaliza o genera visiones. Dicho de otro modo, ¿el enfoque ya superado, más orientado a objetivos, no ha permitido pasar a enfoques más orientados a la creatividad?
A modo de ejemplo, el enfoque basado en las competencias permite a los alumnos elaborar sus propias visiones. El profesor se convierte así en un entrenador y no necesariamente en el que transmite la visión. En este sentido, podemos concluir que el liderazgo de un profesor no es el de un director de empresa o el de un médico, por citar algunos ejemplos. Para situar al profesor en esta diversidad de liderazgo, nos basamos en la obra de John Maxwell. Él distingue 5 niveles de liderazgo.
Estos cinco niveles sugieren que el profesor pasa por todos ellos sin seguir necesariamente la misma evolución. Ciertamente, hemos demostrado que el profesor pierde autoridad, pero ello no impide reconocer que se necesita autoridad para dirigir una clase. Por tanto, encajan perfectamente en el nivel 1. También tienen que facilitar los intercambios con sus alumnos para que éstos quieran acudir a sus clases (nivel 2).
Un buen profesor es también un profesor apreciado por sus futuros alumnos, que han oído hablar bien de él a sus predecesores. Al haber tenido éxito gracias a sus métodos de enseñanza, hablan de él y atraen a la gente hacia el profesor que les sirve de ejemplo: es el nivel tres. Los profesores también transforman a sus alumnos, de ahí el nivel 4, y acaban inspirando a otros para que les sigan a través de una carrera de éxito (nivel 5).
Un profesor casi consumado es aquel que encarna estos cinco niveles, pero a estas habilidades hay que añadir la gestión de las emociones, digamos el nivel cero. Porque ésta es la habilidad que debe guiar todas las relaciones con las personas.
Según Laurent Barthélemy (2025) "El liderazgo emocional se refiere a la capacidad de un líder para reconocer, comprender, expresar y utilizar sus emociones -y las de los demás- para unir, inspirar y motivar. Se basa en dos pilares: la inteligencia emocional y la empatía".
Además de los valores plasmados en los 5 niveles, los profesores de hoy deben ser capaces de analizar y controlar sus propios sentimientos y emociones, y los de los demás (Goleman, 2014), sobre todo porque el número de alumnos ha conducido directamente a una diversidad de perfiles y, por extensión, de emociones.
Como portador de emociones y sentimientos personales, el formador se encuentra a diario con otras emociones y sentimientos y debe ser capaz de canalizarlos: esto es la inteligencia emocional. La inteligencia emocional se complementa con la empatía.
La empatía es esencial para un profesor: le permite comprender las dificultades, emociones y puntos de vista de sus alumnos, adaptar las explicaciones y el ritmo de aprendizaje, y crear un clima de aula afectuoso y tranquilizador.
Al ponerse en el lugar de sus alumnos, los profesores pueden generar confianza, motivar a los alumnos y prevenir conflictos, a la vez que identifican en una fase temprana cualquier necesidad específica que requiera ayuda o adaptación. Así pues, la empatía aumenta la eficacia de la enseñanza y contribuye de forma duradera al desarrollo académico y personal de los alumnos.
Por otra parte, Adnane Chader y Hayat Sbai, en su reelaboración de (Brief y Weiss, 2002), afirman que "las emociones se perciben ahora como esenciales para las experiencias laborales y se estudian como predictores relevantes del rendimiento".
Estos dos pilares son esenciales, pero pueden crear dificultades al líder docente. Las emociones, si son negativas, pueden debilitar a un profesor. Evitar absorber las emociones negativas de los alumnos es otro reto que el profesor debe asumir a la hora de gestionar la inteligencia emocional. Un alumno por el que hemos desarrollado una profunda empatía, por ejemplo, puede contagiarnos su tristeza.
Más allá de este riesgo, la inteligencia emocional no sólo tiene sus virtudes. A este respecto, Alexandre Roberge (2014) afirma que "La inteligencia emocional no es [por tanto] un poder mágico que le llevará a trabajar mejor juntos. Al contrario, puede ser una palanca espectacular para la manipulación". Así que podríamos preguntarnos legítimamente hasta qué punto puede ser utilizada por un profesor.
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Referencias
Chader, Adnane, Sbai, Hayat, "Capítulo 7. Le leadership émotionnel : une approche émergente du leadership dans les organisations", en Natacha Pijoan y Jean-Michel Plane (coord.) Approches critiques des organisations Mélanges en l'honneur du Professeur Alain Briole, 2020, EMS Éditions.
Chader, Adnane, "Le leadership émotionnel: les compétences émotionnelles au service du leadership. Gestion et management. Université Paul Valéry - Montpellier III, 2019. Francés. ⟨NNT: 2019MON30025⟩. ⟨tel02517432⟩
Barthélemy, Laurent "Liderazgo emocional: por qué marca la diferencia hoy", 2025, https://laurentbarthelemy.fr/leadership-emotionnel/
Gendron, Bénédicte LES COMPÉTENCES EMOTIONNELLES COMME COMPÉTENCES PROFESSIONNELLES DE L'ENSEIGNANT : La figure de leadership en pédagogie. Questions de pédagogie dans l'enseignement supérieur, junio de 2008, BREST, Francia.
Gendron, Bénédicte, " Quelles compétences émotionnelles du leadership éthique, de l'enseignant au manager, pour une dynamique de réussite et de socialisation professionnelle ", Éducation et socialisation, 24 | 2008, 141-155.
Goleman, Daniel, L'INTELLIGENCE ÉMOTIONNELLE Comment transformer ses émotions en intelligence, traducido del inglés al francés por Thierry Piélat,1997, Editions Robert Laffont, S.A.
Roberge, Alexandre, "De l'intelligence émotionnelle à la manipulation", 2014, https://cursus.edu/fr/9701/de-lintelligence-emotionnelle-a-la-manipulation
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