¿Listo para aprender, discutir y negociar? Quien es capaz de reconocer una situación y componerla tiene seguramente una perspectiva distinta de quien sólo ve obstáculos y molestias. Una forma de apertura mental está en la base de la búsqueda de soluciones; acoge las observaciones, hace preguntas y no pretende distorsionar la realidad para adaptarla a una idea fija. Las posibilidades de progresar aumentan cuando se conocen los hechos de un problema y se es preciso.
Muchas personas alcanzan el éxito a pesar de una realidad desfavorable, mientras que otras no consiguen nada incluso en las mejores condiciones. ¿Existe algún requisito previo para el éxito?
Los buenos negociadores saben que hay que crear la atmósfera adecuada antes de pensar siquiera en discutir cuestiones conflictivas. ¿En qué consiste esa "atmósfera"? ¿Una cierta disposición? ¿Un cierto respeto? ¿Acuerdos tácitos y explícitos? Parece que la comunicación sobre los puntos básicos de acuerdo, sobre los procedimientos, y luego respetarlos, es esencial para las discusiones y permite gestionar las cargas emocionales que conllevan los puntos más conflictivos, aquellos en los que el acceso es difícil. Abrir la puerta, dejar que se filtre alguna información, hacer coincidir algunos elementos entre las partes e implicarlas en la gestión de los debates acaba por abrir la vía a la resolución de los problemas.
Los profesores saben que sin cierta apertura por parte de los alumnos, poco sucederá. El tiempo "perdido" en crear las condiciones adecuadas se gana doblemente al final. ¿Cómo lo hacen? Cuando se trata de movilizar a un grupo, los verdaderos líderes saben cómo acabar con las resistencias, poner a todo el mundo en la misma onda, en resumen, crear apertura. La disciplina no es incompatible con la apertura, en la medida en que proporciona un marco común al que remitirse cuando es necesario.
Con nosotros mismos, reconocer las reticencias, resistencias y oposiciones que tenemos hacia esto o aquello ya es un paso para resolverlas y facilitará la puesta en marcha, precedida por la emoción, que parece ser el elemento clave de la "atmósfera" de apertura. Las emociones que favorecen la receptividad y el respeto tienen efectos positivos y facilitan el aprendizaje. Lejos de la ira y la frustración que suscitan los algoritmos. Hay comportamientos observables de apertura que pueden fomentarse. Este dossier le invita a aportar su granito de arena.
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: Shutterstock - 2566064569