Publicado el 27 de abril de 2026Actualizado el 30 de abril de 2026
Robots humanoides: un lucrativo espejismo para la industria tecnológica
¿Y si nuestra obsesión por los androides nos está distrayendo de posibles futuros?
Últimamente, todos los grandes de la tecnología nos bombardean con la idea de que pronto llegarán en masa los robots humanoides, como se representa en tantos universos de ciencia-ficción. Sin embargo, como muestra este vídeo del youtuber Bolchegeek, la realidad no es tan sencilla.
Hace ya mucho tiempo que se habla y se intenta demostrar que las creaciones humanas independientes podrían ver la luz. Desde Talos en la antigüedad hasta el autómata turco que juega al ajedrez, ha habido muchas demostraciones de seres artificiales, algunas de ellas impresionantes para su época.
A menudo, la realidad resulta ser una manipulación descarada: en muchos casos, se trata de prestidigitación, de trucos realizados por mecanismos ingeniosos pero que chocan con el potencial en la vida real. Porque en la vida cotidiana, la mayoría de los robots humanoides son poco útiles, por lo que no pueden sustituirnos. A pesar de ello, los grandes polos tecnológicos, desde Asia hasta Silicon Valley, insisten en su potencial de futuro. Los medios de comunicación están siempre a bordo. ¿Por qué? Porque es lucrativo y constituye una gran publicidad para los servicios de tal o cual empresa tecnológica.
De hecho, los empresarios intentan vendernos esta ensalada "ciberpunk" cuando todos los elementos distópicos están en su lugar, menos los impresionantes coches voladores, androides, ciudades iluminadas con neón y hologramas por todas partes, etc. ¿Y si esta obsesión por los robots nos está distrayendo de la posibilidad de pensar en futuros que podrían ir por otro lado, pero que en última instancia serían mucho más interesantes para las personas?
En nuestro afán por hacer gárgaras con imaginaciones futuristas del pasado, quizá estemos olvidando que es hora de inventar futuros basados en lo que conocemos en el siglo XXI.
Aprender una lengua es mucho más que adquirir su gramática. La cultura, las costumbres y las características lingüísticas específicas son elementos esenciales que hay que transmitir a los alumnos para facilitar su integración.
Frente al auge de las tecnologías de la educación, la pericia pedagógica, relacional y reflexiva de los profesores sigue siendo esencial para preservar el sentido de la educación.
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