Actividades virtuales de aprendizaje / enseñanza propuestas
Rejilla de actividades para proponer en un curso. ¿Estás cansado de hacer siempre lo mismo?
Publicado el 05 de abril de 2010 Actualizado el 16 de octubre de 2024
Un juego educativo tiene todas las características de los juegos. Los ingredientes comunes a todos los juegos son relativamente sencillos y limitados en número. Un juego debe tener estos ingredientes para llamarse juego; la dimensión educativa viene a continuación.
¿Y la enseñanza?
Con estos cinco elementos en la mano, cualquier profesor puede crear juegos educativos interesantes. Hay juegos sin límite de tiempo (la mayoría se juegan por turnos), otros cuyas reglas cambian a medida que avanza la partida o lo deciden los jugadores, y sin embargo todos son juegos.
El defecto que más se observa en los juegos educativos es la falta de imprevisibilidad. Cuando todo está previsto, se sigue una ruta, una búsqueda, que puede parecer divertida, pero no es un juego, a menos que se añadan elementos de imprevisibilidad, como los adversarios o el azar.
Pero la acción no hace un juego. No basta con pulsar la respuesta correcta, a menos que entren en juego elementos como la velocidad, la precisión o un juicio de valor en la persecución de un objetivo.
Pero incluso con todo eso, pocos juegos consiguen demostrar tanto valor educativo como mantener el interés. ¿Qué hace que un juego sea educativo?
Juegos educativos: motivar el desarrollo
Los auténticos juegos educativos fomentan el desarrollo de habilidades y conocimientos para asumir el reto y alcanzar los objetivos, pero no hacen del desarrollo de habilidades y conocimientos el objeto del juego en sí. Los utilizan.
Por ejemplo, las simulaciones b ursátiles con cotizaciones reales son juegos reales, con clasificaciones y rendimientos. Los que ganan suelen ser los mejor organizados, recopilan información real y desarrollan sus cualidades sin que esto sea el objeto del juego. El objetivo del juego es ganar dinero. Lo mismo ocurre con un juego como SimAgri, cuyo objetivo es desarrollar un negocio agrícola.
Un juego educativo se diferencia de un juego puro en que los elementos que permiten alcanzar los objetivos del juego son los elementos educativos que queremos que la gente adquiera y que son esenciales para el juego, sin ser los objetivos impulsores ni el reto. Los conocimientos y las habilidades pueden ayudar a ganar, pero no son una de las características fundamentales del juego. Son las características pedagógicas.
Otro ejemplo: en un ejercicio de inglés te piden que respondas a todo tipo de preguntas, las respuestas correctas dan puntos y cuanto más rápido vas, más puntos obtienes; ves la puntuación media de los demás alumnos en la misma pregunta. Intentas mejorar constantemente aprendiendo nuevo vocabulario y expresiones, pero el objetivo del juego es conseguir el mayor número de puntos posible. Y las cualidades que se desarrollan son la velocidad y la fluidez.
Aquí es donde reside el arte del profesor: crear el problema que hay que resolver, el objetivo que hay que alcanzar, utilizando las habilidades y los conocimientos impartidos en el curso. Poner el satélite en órbita, encontrar el anticuerpo adecuado, gestionar el equipo de limpieza, construir el puente, convencer al mayor número posible de clientes... y mejorar, sin aburrirse.
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