El aula es un entorno complejo en el que interactúan muchos actores. Los nuevos profesores que se enfrentan a una veintena de alumnos a veces descubren por las malas que una palabra desafortunada o una actitud inadecuada, o una secuencia didáctica mal construida, pueden tener repercusiones.
Por eso no es de extrañar que en Estados Unidos se haya recurrido a los juegos de rol virtuales para familiarizar a los futuros profesores con su futuro entorno laboral.
Un laboratorio de errores humanos
Education Week presentó a principios de enero de 2011dos experimentos en curso. De hecho, actualmente se están probando dos productos en Estados Unidos: un entorno totalmente virtual llamado simSchool y un dispositivo híbrido llamado TeachME.
SimSchool atraerá a los jóvenes futuros profesores familiarizados con el popular juego Sims: consiste en interactuar como profesor con avatares temperamentales, responder a sus preguntas y conseguir que completen tareas. TeachME funciona de un modo completamente distinto: un alumno-profesor da clase delante de una pantalla en la que ve a cinco alumnos virtuales. Los alumnos son interpretados por un actor en otra sala. Dependiendo de lo que haga y diga el profesor, interpreta según la hoja de personalidad creada para cada uno de los perfiles de los alumnos.
Mientras que el proyecto Teach ME es más realista, ya que integra la interacción real entre humanos, simSchool -más impersonal- se integra más fácilmente en la formación de profesores. Las interacciones pueden parecer mecánicas al principio, pero el software sigue desarrollándose y ya ofrece millones de combinaciones de caracteres y actitudes para sus avatares. De hecho, el sitio ofrece una versión de prueba gratuita que da una idea de sus vastas posibilidades.
En ambos casos, el objetivo es el mismo: limitar los riesgos en que incurren los alumnos cuando se enfrentan por primera vez al entorno del aula. De hecho, los errores cometidos por el profesor en prácticas tienen mucho menos impacto en los personajes de ficción que en los alumnos reales. Esto coincide con el objetivo de los simuladores y otros entornos virtuales desarrollados para las profesiones sanitarias, por ejemplo.
Lisa Dieker, profesora de educación de la Universidad de Florida Central que ayudó a diseñar Teach ME, lo explica así: "Permite al profesor fracasar en un entorno seguro. Los alumnos de verdad, créeme, recordarán en mayo las cosas que les dijiste meses antes. No puedes resetearlas".
Y no hay más que hacer una pequeña prueba en simSchool para darse cuenta de que es fácil meter la pata y tener que enfrentarse después a una situación psicológicamente delicada. Algunos alumnos reaccionan mal cuando les regaña un profesor quebradizo, otros sólo te respetarán si vas por ese camino. A algunos alumnos les encanta el trabajo en grupo, otros se sienten incómodos en él y prefieren la soledad.
Por supuesto, estas simulaciones no sustituyen a la práctica real en el aula. David C. Gibson, creador de simSchool, lo confirma. Su herramienta es ante todo una ayuda adicional para comprender el impacto de las acciones del profesor en los alumnos. Estos últimos, como los personajes de Los Sims, tienen curvas de aprendizaje, curvas de bienestar y curvas emocionales que evolucionan en función de las acciones realizadas. TeachME, por su parte, actúa sobre los mismos resortes. En ambos casos, estos dispositivos preparan al profesor para la situación real permitiéndole anticiparse en un entorno sin riesgos.
¿Qué futuro para la simulación?
Por el momento, estos proyectos desarrollados en Florida (Teach ME) y Oregón (simSchool) sólo están en fase experimental. La Universidad de Florida Central ofrece a todos los estudiantes-profesores la posibilidad de utilizar Teach ME, pero sigue siendo opcional y a su discreción. En cuanto a simSchool, la Universidad del Norte de Texas ha aprobado el uso del software como parte de las horas obligatorias de observación en el aula para los estudiantes de magisterio.
Otras universidades están tentadas por estos dispositivos, pero siguen siendo caros, y algunas están esperando a que se desarrollen más antes de abrir sus billeteras.
No obstante, la Universidad del Norte de Texas examinó el efecto de simSchool en la formación de profesores en la primavera de 2007. Al analizar dos clases que habían utilizado la herramienta, los investigadores percibieron en los alumnos más capacidad de recuperación, adaptabilidad y apertura a soluciones pedagógicas alternativas.
La simulación de la situación en el aula da así sus primeros pasos en Estados Unidos. Sin embargo, las primeras reacciones y estudios sugieren que aporta una comprensión y un enfoque diferentes de la profesión, equipando mejor -según estas primeras observaciones- a los futuros profesores con las realidades modernas del aula sin eliminar la importancia de la experiencia sobre el terreno. ¿Una nueva forma de jugar a ser profesor en un entorno digital?
simSchool, la web oficial
"Virtual Students Are Used to Train Teachers", Stephen Sawchuck, Education Week, 5 de enero de 2011. Es necesario registrarse gratuitamente para leer el artículo completo.
Ver más artículos de este autor