Aunque la mayoría de las facultades reconocen las ventajas del correo electrónico, hay algunos efectos menos atractivos, como la erosión de los límites que tradicionalmente separaban a profesores y alumnos.
Aunque el correo electrónico ayuda a identificar a los estudiantes que tienen dificultades o fomenta la participación de los más reservados, cada vez son más los alumnos que hacen preguntas inapropiadas a sus profesores, a menudo con expectativas poco realistas.
Por ejemplo, un estudiante de primer curso que pregunta a uno de los profesores más prestigiosos de la universidad qué material escolar debe comprar... o estudiantes que afirman haber faltado a clase por estar de resaca, o piden los apuntes del curso que se perdieron. Muchos estudiantes piden simultáneamente comentarios sobre trabajos de 250 páginas, dan consejos sobre cómo enseñar o critican a sus compañeros, todo ello sin tener en cuenta las consecuencias de sus afirmaciones sobre su eventual evaluación.
Muchos profesores no saben cómo afrontar este fenómeno y cómo gestionarlo, hasta qué punto deben ser directos y francos con estos alumnos, sobre todo ahora que hay tantos foros y oportunidades para evaluar la actuación de los profesores.
Establecer claramente las expectativas y posibilidades al principio de la sesión evita la mayoría de los problemas con el correo electrónico.
Para consultar el artículo completo: " To: [email protected] Subject: Why It's All About Me" New York Times, 21 de febrero de 2006
Imagen: Alexandra_Koch - Pixabay
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