Según un estudio realizado en la Universidad Washington de San Luis, los investigadores han demostrado que los exámenes ayudan a los estudiantes a recordar lo que han aprendido, incluso sobre material que no estaba en el examen.
Así que sería preferible un planteamiento "estudiar - examinar - estudiar - examinar - estudiar - examinar" a un método "estudiar - repasar - examinar".
Repasar una asignatura no mejora tanto el resto del contenido, probablemente porque es un proceso más pasivo que los exámenes. El examen frecuente, no el repaso, es la mejor clave para la retención a largo plazo.
El aula no es el laboratorio
Aunque el estudio contradice varios otros sobre los efectos de los exámenes en la retención, su metodología se acerca mucho más a la realidad de los estudiantes que la de la mayoría de los demás estudios, aunque sólo sea por el desfase temporal entre el estudio y los exámenes.
Una de las implicaciones para la educación es que es una buena idea dar exámenes con respuestas cortas en lugar de opciones múltiples. De hecho, es mucho más exigente encontrar uno mismo una respuesta que consultar primero una lista de respuestas ya preparadas.
En la enseñanza a distancia, qué mejor que colocar los tests cortos no al final de una lección, sino al principio de la siguiente, para establecer un cierto desfase entre el estudio y el test; recordar los datos y su contexto supone entonces más esfuerzo... y efecto.
Para consultar el artículo completo: Testing Improves Retention--Even of Material Not on Exam - Scientific American
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