Actividades virtuales de aprendizaje / enseñanza propuestas
Rejilla de actividades para proponer en un curso. ¿Estás cansado de hacer siempre lo mismo?
Publicado el 13 de octubre de 2014 Actualizado el 13 de abril de 2023
¿Cuánto tiempo podemos permanecer atentos? ¿Qué afecta a la atención? ¿Qué tipo de atención se necesita para aprender a leer o resolver una ecuación?
Responder a estas preguntas aparentemente inocuas es un reto al que los investigadores llevan tiempo enfrentándose. Algunas personas miran pero no se fijan en nada, no establecen conexiones significativas, otras prestan atención durante 5 segundos, luego algo capta su atención, luego otra cosa y olvidan su interés original. Algunas personas son capaces de concentrarse fácilmente, mientras que un suspiro basta para perturbar a otras; algunas memorizan con facilidad, mientras que otras recuerdan sólo a costa de repetidas y cansinas ofertas.
Está claro que se trata de una actividad compleja que va mucho más allá de fórmulas como "los niños no pueden permanecer concentrados más de 15 minutos", cuando pueden permanecer pegados a un videojuego, una película o una historia que les interesa durante horas sin mostrar el más mínimo lapso de concentración.
Los investigadores separaron el fenómeno en dos actividades principales: despliegue y codificación.
En primer lugar, se moviliza y canaliza la atención, es decir, el "despliegue": despertar, atención selectiva, atención sostenida. La atención selectiva se refiere al discernimiento y la detección, mientras que la atención sostenida tiene más que ver con la concentración.
El despliegue permite captar los datos pertinentes, los que merecen interés, los que hay que recordar, procesar, relacionar y clasificar a pesar de la presencia de distractores. Esto nos lleva a la codificación.
La codificación tiene que ver con la capacidad de atención (la amplitud de lo que podemos manejar, por ejemplo, cuántas imágenes por segundo), la resistencia a las interferencias y la manipulación mental.
Una vez hechas estas distinciones, los investigadores han desarrollado diversas pruebas que pueden servir de referencia, sobre todo porque estas pruebas se han administrado a miles de personas y disponen de escalas de evaluación bastante fiables cuyos límites son conocidos. Pero todo el mundo estará de acuerdo en que ninguna de estas pruebas mide la "atención". No estamos atentos por estar atentos, estamos atentos a algo y el propio concepto de atención sólo tiene sentido en relación con una actividad, de ahí las numerosas limitaciones de estas pruebas.
He aquí algunas de ellas:

Saber si un problema de atención es fisiológico o no, si un cambio repentino en el comportamiento está relacionado con una conmoción cerebral (fútbol), medicación o drogas, puede suponer una gran diferencia para una intervención.
La capacidad de atención puede verse influida por cosas como un entorno demasiado ruidoso o estresante, así como por otros factores como la falta de sueño, un estilo de vida sedentario o demasiadas horas ante la pantalla o en el trabajo, una dieta desequilibrada (demasiados azúcares, carencias vitamínicas), acoso escolar agudo o maltrato físico y emocional. Todos estos factores pueden corregirse en cierta medida.
Puede haber muchas causas de una capacidad de atención reducida, pero una vez que se tiene una medida, ya se puede partir de algo.
Referencias
Algunas medidas neuropsicológicas de la atención - Hélène Poissant, Université du Québec à Montréal, EHR - 2003
https://www.researchgate.net/profile/Helene-Poissant/publication/242180117_Quelques_mesures_neuropsychologiques_de_l'attention/links/5b89458a299bf1d5a733ef62/Quelques-measures-neuropsychologiques-de-lattention.pdf
L'attention visuelle - de la conscience aux neurosciences - Jean-Claude Lecas - 1992 - Mardaga Éditeur - ISBN 2-87009-509-0
http://books.google.ca/books?id=fa0PiW8FLuAC&pg=PA10&lpg=PA10
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