El concepto de wu wei aplicado a la formación profesional
Existe una alternativa al aprendizaje por objetivos, a saber, el aprendizaje sin intención
Publicado el 07 de diciembre de 2015 Actualizado el 05 de marzo de 2026
En el marco de su máster, Marlène Douibi llevó a cabo un interesante experimento pedagógico. Sufría por el hecho de que algunos de sus alumnos no mostraban ningún interés por su curso de economía y se preguntaba cómo podría conseguir que se implicaran a pesar del evidente contexto de limitación académica.
Lejos de emprender una cruzada contra esta realidad, su planteamiento se basaba en el hecho de que el estatus actual de los estudiantes es de restricción: su tiempo, su atención, sus movimientos, sus comunicaciones e incluso sus posesiones están controlados y puestos al servicio de un objetivo al que no se han adherido plenamente. Entonces, ¿cómo motivarlos?
Su experimento consistió en pedirle que realizara la misma tarea pero bajo tres niveles diferentes de restricción (el resto de este texto está tomado directamente de su tesis).
"Para reforzar la restricción, se informó previamente a los niños de que el aprendizaje del texto iría seguido de una prueba destinada a evaluar la tarea realizada. Además, los resultados de esta prueba iban a tener un impacto importante en su paso a la clase siguiente.
El segundo método se acercaba más al aprendizaje sin obligaciones. Aunque también se sometía a los alumnos a una prueba de conocimientos después de aprender el texto, no se esperaba que el resultado de esta evaluación tuviera ninguna repercusión en el resto de su escolarización.
En el tercer método, calificado de "no dirigido", además de aprender el texto, los alumnos sólo tenían la tarea adicional de responder a preguntas relacionadas con el interés o la dificultad que el texto les presentaba.
Cuanto menor era el grado de dificultad, mayor era el interés por la tarea. Además, sólo el tercer método favorecía el aprendizaje a largo plazo, debido al grado de autonomía concedido a los alumnos.
El uso de la coacción como parte de un proceso de aprendizaje no siempre es compatible con la búsqueda de la motivación de los alumnos.
Los límites y los buenos usos de la motivación extrínseca
La motivación extrínseca (motivación externa al sujeto) se divide en tres categorías:
Aunque ejercer presión puede ser un factor de motivación, esta misma presión debe ser interiorizada por el alumno para tener éxito.
Según CHARLOT (1997),"no puede haber aprendizaje sin deseo de aprender". Sin este deseo, el alumno tendrá más dificultades para enfrentarse a la tarea y al esfuerzo que supone. En este caso, dos condiciones parecen ser sine qua non para que surja este deseo. En primer lugar, el trabajo debe interesar al alumno, debe tener sentido. En segundo lugar, el alumno debe tener confianza, es decir, trabajar en un ambiente relativamente tranquilo.
La motivación intrínseca es lo que hace que los alumnos se centren en la actividad en sí, por sí misma. Como consecuencia, se despierta la curiosidad y aumenta la asistencia al trabajo por el interés que despierta la actividad, al tiempo que se reducen los riesgos de distracción y abandono ante la dificultad.
No se puede despertar ningún interés por la asignatura o por una actividad determinada si el alumno se siente incompetente. Por lo tanto, lo importante es el sentimiento de competencia del alumno, no la competencia real. En este sentido, el estímulo es esencial para la estabilidad del esfuerzo, y es en esta perspectiva de persistencia del comportamiento donde la retroalimentación es esencial. Así pues, aunque una cierta presión externa puede ser necesaria para hacer que la gente trabaje, puede no ser suficiente para mantenerla a lo largo del tiempo.
La clave aquí es establecer un entorno tranquilo, en particular introduciendo rituales y un clima de cooperación, así como el derecho a equivocarse, para que se despierte el deseo de intentar la tarea sin aprensión.
A primera vista, cuando observamos los resultados del experimento, la introducción de una actividad motivadora parece haber dado sus frutos:
La implicación de los alumnos en su aprendizaje viene determinada por el atractivo de las actividades propuestas, sean cuales sean las palancas utilizadas. Estas palancas son numerosas (tal vez incluso demasiado numerosas para ser activadas simultáneamente) y nos proporcionan una gama considerable de herramientas destinadas a motivar a los alumnos".
Ilustración: Gianluca Foto - ShutterStock
Referencia
Fomentar el compromiso de los alumnos con el aprendizaje - Marlène DOUIBI - Máster en enseñanza, educación y formación
http://dumas.ccsd.cnrs.fr/dumas-01226767/document
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