Las competencias colaborativas y su desarrollo en la educación de adultos
Elzbieta Sanojca ha redactado en el CREAD esta importante tesis de 425 páginas bajo la supervisión de Jérôme Eneau. Aborda dos temas clave: el colectivo y la formación híbrida. Se divide en 8 capítulos, que resumimos a continuación.
El capítulo 1 aborda la contextualización de las competencias de colaboración. Aunque las competencias de colaboración son valoradas en todas partes (por ejemplo, por la OCDE o la Unión Europea), rara vez se incluyen en los programas de formación, al menos no de forma explícita. La colaboración se entiende como un proceso de creación de vínculos con vistas a producir una obra colectiva. La competencia se refiere a la capacidad de actuar, y la cuestión es cómo hacerlo en grupo, sobre todo para aprender.
En el capítulo 2 se revisa la bibliografía sobre la cooperación y las competencias colaborativas en adultos. Intenta distinguir entre las nociones de colaboración y cooperación, que a menudo son confundidas o utilizadas de forma errónea por distintos autores. Muestra cómo surge un conflicto entre valor y eficacia en un "vértigo colaborativo". El clima actual es favorable, al menos en lo que se refiere al discurso sobre la colaboración, pero existen pocos planes de formación para preparar a las personas en competencias colaborativas. La hipótesis es que estas competencias se desarrollan de manera natural o informal. La tesis pretende responder a dos preguntas:
- ¿Qué habilidades, aptitudes y actitudes desarrollan los alumnos y en qué prácticas de colaboración?
- ¿Por qué medios se anima a los actores a actuar de forma colaborativa en la formación? ¿Cómo influye el entorno digital en la puesta en práctica de la colaboración?
El capítulo 3 pretende establecer un marco teórico para comprender el proceso de colaboración. El proceso de colaboración se define como :
"...un proceso en el que actores autónomos interactúan a través de la negociación formal e informal, creando conjuntamente reglas y estructuras que rigen sus relaciones y formas de actuar o decidir sobre los asuntos que les han reunido; es un proceso que implica normas compartidas e interacciones mutuamente beneficiosas..." (Thomson y Perry 2006, p33 traducción de Elzbieta[1]).
La tesis formula la hipótesis de que "las capacidades de configuración y el potencial de hibridación de un sistema de formación dependen de su grado de coherencia interna. En otras palabras, sin coherencia entre las dimensiones del ideal, la referencia funcional y la experiencia vivida, el sistema tendrá dificultades para evolucionar en su entorno, adaptarse a las necesidades de sus múltiples actores e innovar en sus métodos de funcionamiento". El potencial de hibridación de un sistema se entiende, por tanto, como un potencial creativo inspirado en las interacciones entre los actores y las herramientas del sistema.
El capítulo 4 explica el corpus y el método de encuesta. Se trata de un enfoque cualitativo con un objetivo global, basado en fuentes como cuestionarios, entrevistas, estudios documentales y observaciones. Estas fuentes permiten organizar la investigación por etapas, con la validación previa de una escala de prueba, la caracterización de las competencias colaborativas, la identificación de los modos operativos de su desarrollo y el registro de los modos de reinversión. Los datos y su interpretación se aprehendieron utilizando los programas informáticos de análisis textual Iramuteq y RQDA[2].
Los resultados
El capítulo 5 presenta los resultados. Éstos validan la escala de la prueba. Los 34 ítems relativos a las competencias colaborativas se agrupan en las categorías "actitudes previas" y "procesos". Las competencias relacionadas con los procesos de colaboración son las más numerosas, sobre todo las relacionadas con la facilitación, es decir, la capacidad de escuchar y de facilitar. El perfil típico que emerge es el de una persona inclinada a cooperar con una mentalidad colaborativa, consciente de sus límites y benevolente con los de los demás. Se preocupan por gestionar sus tensiones internas y tienen necesidad de reconocimiento.
El capítulo 6 identifica la naturaleza de las competencias de colaboración. En términos de actitudes previas, éstas son "tener una mentalidad colaborativa", "ser benevolente" y tener "humildad o un ego comedido". En cuanto al proceso, destacan 6 competencias: "saber implicar a los socios", "codiseñar la estructura del proyecto", "liderar el grupo para facilitar el trabajo", "escuchar a las personas y sus opiniones", "desarrollar y mantener una red de actores" y "gestionar la información"; en cuanto a los resultados de la colaboración, destacan dos competencias: "actuar para lograr objetivos comunes" y "tener una preocupación por el bien común".
El capítulo 7 analiza un plan de formación e intenta determinar cómo se desarrollan las competencias de colaboración en un ámbito concreto. La investigación realizada confirma que el desarrollo de las competencias colaborativas se produce según el modelo ternario de Albero[3], la teoría de la actividad de Engeström[4 ] y el enfoque de la affordance cultural de Simonian[5], es decir, mediante la coherencia entre las tres dimensiones del sistema: "ideal", "referencia funcional" y "vivida", que se refuerzan mutuamente a lo largo del tiempo.
El capítulo 8 ofrece perspectivas operativas para los profesionales de la formación. Muestra que la coherencia en las dimensiones axiológica, instrumental y vivida garantiza espacios de trabajo propicios para aprender juntos. En particular, los diseñadores de formación deben proponer situaciones y entornos suficientemente ricos centrados en la actividad colaborativa, con la complejidad suficiente para movilizar combinaciones de competencias en lugar de una única competencia aislada.
Una tesis maravillosa por descubrir sobre un tema esencial en un momento en el que la formación a distancia se ha convertido en una cuestión clave para muchas organizaciones, que apuestan por la formación híbrida para penetrar más profundamente en los distintos estratos de la organización, pero también para proporcionar a los alumnos un fuego continuo cuando encuentran dificultades.
Referencias
Las competencias colaborativas y su desarrollo en la formación de adultos: el caso de la formación híbrida. - Elzbieta Sanojca - Educación. Universidad de Rennes 2
https://theses.hal.science/tel-01709910
De las 350 referencias citadas en la bibliografía, varias obras son especialmente utilizadas y recomendadas:
Axelrod, R., & Hamilton, W. D. (1981). The evolution of cooperation. science, 211(4489), 1390-1396.
Lu, L., & Argyle, M. (1991). Happiness and cooperation. Personality and Individual Differences, 12(10), 1019-1030.
Dejours, C. (1993). Coopération et construction de l'identité en situation de travail. Futur antérieur, 16(2), 41-52.Sennet (2013)
Sennett, R. (2014). Juntos por una ética de la cooperación. Albin Michel.
[1 ] Thomson, A. M., y Perry, J. L. (2006). Procesos de colaboración: dentro de la caja negra. Public administration review, 66, 20-32.
[3 ] Albero, B. (2010). Chapter 3. La formation en tant que dispositif: du terme au concept. En Apprendre avec les technologies (pp. 47-59). Presses Universitaires de France.
[4 ] Engeström, Y. (2014). Aprender expandiéndose. Cambridge University Press.
[5] Simonian, S (2013), L'affordance socioculturelle : une approche éco-anthropocentrée des objets techniques HDR Rennes.
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