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Publicado el 28 de enero de 2019 Actualizado el 30 de octubre de 2025

¿Cuándo la autocensura bloquea la creatividad de un grupo y cómo salir de ella?

¿Cómo garantizar que el grupo no sea menos bueno que la suma de sus partes?

Si se quiere ser creativo y tomar decisiones inventivas, adecuadas y razonables, no hay nada como pensar en grupo, de ahí la popularidad de las reuniones de brainstorming y dirección. Muchos salen con sentimientos encontrados, pero pocos se atreverían a cuestionar el principio. Sin embargo, los investigadores han demostrado que la imagen personal, la autocensura y la dinámica de grupo pueden a veces hacer ineficaces las técnicas de creatividad. Afortunadamente, ¡hay antídotos!

El brainstorming a veces puede ser estático

Cuando el ejecutivo publicitario Osborn inventó el método del "brainstorming" en los años 50, lo popularizó con una poderosa imagen. El término se traduce literalmente como "tormenta en el cerebro". El principio, que nadie se atreve a discutir, es el siguiente: las aportaciones espontáneas de un grupo heterogéneo estimulan mi propia mente, llevándome a producir otras ideas, que a su vez encienden chispas en las mentes de los demás participantes. Juntos, somos más creativos y eficaces.

Y la receta es sencilla, ya que el método sólo implica unas pocas reglas:

  • Separar la crítica de la producción,
  • Mantener la benevolencia,
  • Dar prioridad a la cantidad sobre la calidad, etc.

Sin embargo, la receta no siempre funciona. Ya en los años 50, Donald Taylor descubrió que el brainstorming era a veces menos eficaz que la investigación creativa aislada. Un investigador tras otro ha llegado a la misma conclusión: un grupo es menos productivo que la suma de sus participantes, principalmente a causa de la censura y la autocensura.

Por ejemplo, cuando la formulación de ideas se basa en una mesa redonda, los participantes permanecen concentrados en su idea mientras esperan su turno para hablar. Esto moviliza su memoria de trabajo. Y ésta sólo vuelve a estar disponible una vez que han hablado. Mientras esperan a "liberar" su idea, escuchan con menos atención y bloquean las nuevas ideas que podrían haber hecho olvidar la primera.

El bloqueo puede estar relacionado con el mecanismo de la memoria y la organización de la palabra. Pero las representaciones también desempeñan un papel. Por ejemplo, si los demás participantes en una sesión de brainstorming se presentan como "expertos", la autoimagen y la sensación de poder contribuir o no al grupo influirán en el número de intercambios.

Por último, es posible que los participantes reduzcan su esfuerzo y su contribución porque creen que su aportación quedará ahogada por la del grupo y no será percibida. Es la imagen del "tira y afloja". Observamos regularmente que cuando un grupo practica el tira y afloja, algunos competidores no se esfuerzan al máximo. Están menos comprometidos que si la prueba consistiera en competir solos contra otra persona...

quand le brainstorming produit peu

En un entorno en el que están en juego cuestiones económicas, de imagen y de poder, estos fenómenos son aún más importantes. La catástrofe del Challenger en 1986 ilustra toda una serie de mecanismos de censura, autocensura y, más sencillamente, de inhibición. Hay que recordar que el accidente estuvo relacionado con las juntas tóricas, que funcionan peor a bajas temperaturas. A pesar de las condiciones meteorológicas, el lanzamiento siguió adelante, pero una sucesión de acontecimientos condujo al accidente.

Estados Unidos sufrió una gran conmoción. Había tantos físicos e ingenieros de talento trabajando en este proyecto que resultaba sorprendente que nadie se preocupara por el comportamiento de las juntas en condiciones de frío extremo. Pero los investigadores pronto descubrieron que, por el contrario, se habían alzado algunas voces para señalar el riesgo, pero no habían sido escuchadas; otros habían pensado que había un problema, pero no se habían atrevido a decir nada por miedo a hacer el ridículo. Un directivo incluso se negó a firmar una autorización, pero su negativa fue eludida con la firma de su superior. Era demasiado lo que estaba en juego.

Christian Morel sostiene que las decisiones absurdas se deben a dos causas principales: el silencio y el exceso de confianza. Durante una reunión decisiva para el lanzamiento del transbordador Challenger, varios ingenieros guardaron silencio porque otro ingeniero ya había mencionado el problema de la junta. Las preocupaciones se susurraban cuando probablemente deberían haberse gritado. Es una paradoja de las relaciones humanas que él señala. Para vivir juntos, necesitamos relaciones educadas en las que controlemos nuestras emociones y nuestra espontaneidad. Pero este "savoir-vivre", a menudo esencial, también puede ser fatal.

la catastrophe de Challenger

En un entorno estresante y en presencia de personas carismáticas o autoritarias, los participantes adoptan un comportamiento borreguil. Todo lo que difiere del pensamiento del grupo es más difícil de expresar. Pero el funcionamiento de los grupos a veces puede ser sorprendente. En determinadas circunstancias, pueden llevar a los participantes a limitar su discurso y adoptar decisiones mesuradas, pero también pueden polarizarse y proponer acciones radicales.

Tres hipótesis según Dominique Oberlé :

  • La teoría de los argumentos persuasivos: en el curso de los intercambios, los participantes escucharán argumentos favorables a su posición, lo que reforzará aún más su punto de vista y les animará a defenderlo aún más.
  • La teoría de la comparación social: perciben la aprobación social cuando formulan sus argumentos, lo que les anima a ir aún más lejos.
  • Teoría de la autocategorización: los participantes expresan lo que creen que es la postura del grupo, frente a otros grupos, en lugar de exponer su opinión personal. Para diferenciarse de otros grupos, adoptan una formulación más clara.

Los hilos en las redes sociales son una ilustración de este "one-upmanship", para llamar la atención, recibir reconocimiento o destacar con fuerza frente a otros grupos.

trois moutons se censurent

¿Cómo hacer para que una reunión de creatividad no se estanque?

Las observaciones anteriores, que a veces van en contra de nuestras percepciones, sugieren que para que un grupo sea creativo deben respetarse ciertas reglas.

  • Hay que hablar con libertad. Es preferible cortarse unos a otros y abrumar al moderador o al encargado de tomar notas, en lugar de que todos esperen su turno para hablar.
  • Las decisiones se toman sobre la base de información compartida, parte de la cual es conocida por todos y parte es proporcionada por un individuo, basándose en sus conocimientos específicos. Por lo tanto, el animador debe tranquilizar y fomentar el intercambio de información, que no es algo que pueda darse por sentado. Porque una parte de la información a veces se proporciona a cuentagotas, porque representa poder para quien la posee...
  • Para que los participantes no se sientan intimidados por sentirse menos competentes, hay que evitar empezar la reunión con una mesa redonda en la que cada uno repase su currículum.
  • Escribir es otra solución. Aplicaciones como Lino o Framemo permiten intercambiar información en tiempo real, con la posibilidad de mantener el anonimato de las respuestas. Eva Delecroix sugiere soluciones más sencillas: utilizando hojas de papel y lápices de distintos colores, se invita a cada persona a leer las aportaciones de los demás y a elaborar algo a partir de lo que ha leído. Una buena tormenta de ideas es aquella en la que la gente habla, pero también en la que se escucha. Cita una experiencia en la que se dijo a los participantes que tendrían que resumir las ideas retenidas al final de la reunión. Escuchar fue mejor, al igual que hablar.

Las situaciones descritas en este artículo muestran cómo la autocensura puede inhibir la creatividad, hacer que un grupo sea ineficaz, llevar a un grupo a tomar decisiones absurdas o impedirle ver un peligro.

Sin embargo, la autocensura también es un sistema regulador útil. ¿Cómo serían las relaciones humanas si todo el mundo se expresara sin reservas? Las redes sociales nos dan un anticipo, no siempre para mejor. Sylvie DUCAS describe las numerosas situaciones en las que los escritores tienen que autocensurarse o aceptar los recortes que se les imponen. Pero también demuestra que la dificultad de hablar de uno mismo, de nombrar a los personajes de una biografía o de evocar claramente una situación puede convertirse en un trampolín para la creatividad, la invención y la metáfora.

Ilustraciones: Frédéric Duriez

Recursos

Christian MOREL Les décisions absurdes (Tome1), Sociologie des erreurs radicales et persistantes - 2ª edición Gallimard Folio Essais, 2004
http://www.christianmorel-sociologue.fr

Alex PASTERNAK - "Cómo explotó el Challenger y se cometieron otros errores" Junio de 2014
https://motherboard.vice.com/en_us/article/qkvvg5/how-mistakes-were-made

Dominique OBERLÉ "Le groupe en psychologie sociale", revista Sciences Humaines,
mayo de 1999

Dominique OBERLÉ "Bien raisonner ensemble s'apprend" Cerveau et psycho n+78, junio de 2016

Sylvie DUCAS, "Censure et autocensure de l'écrivain", Ethnologie française, 2006/1 (Vol. 36), pp. 111-119.
https://www.cairn.info/revue-ethnologie-francaise-2006-1-page-111.htm

Estelle MICHINOV "Quand l'intelligence vient au groupe" Cerveau et psycho nº 78, junio de 2016.

Eva DELACROIX "¿Cómo no calificar un brainstorming?" Cerveau et psycho n° 78, junio de 2016


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