Temáticas de la semana

Disposición crítica

La crítica puede ponernos en una situación incómoda, por lo que muchas personas prefieren abstenerse de criticar directamente. Pero, ¿cuál es el mecanismo que nos impulsa a restringir la expresión de nuestro propio juicio? Por supuesto, a veces nos equivocamos, pero esa no es razón suficiente para convertirlo en un principio.

Socialmente, para el individuo, no ser aislado es más importante que ser escuchado. En la práctica, la crítica pública puede provocar rechazo, atraer sanciones y marginar a los autores, de ahí cierto conformismo social dictado por la prudencia. Pero abstenerse constantemente de criticar a un irritante acaba generando frustración y, en última instancia, una forma de apatía o de cinismo desmotivador, que dista mucho de ser deseable. Cuando incluso el humor se ve como un ataque, no se puede esperar mucha iniciativa.

Por el contrario, los entornos dinámicos son capaces de aceptar la crítica, y ciertas formas de crítica no sólo son aceptables, sino de gran valor. Desarrollar una cultura abierta a la crítica no es tanto una cuestión de defender la libertad de expresión como de abrir canales seguros de retroalimentación y definir los límites entre los que se aceptará la expresión crítica. La crítica anónima no tiene el mismo valor que la crítica avalada por su autor, ni conlleva el mismo mensaje. "Puedo criticar y, si lo que digo es pertinente, las repercusiones positivas superan los riesgos". Este es el nivel de apertura al que deberíamos aspirar. La expresión crítica y pública revela hasta qué punto una autoridad está dispuesta a aceptar la verdad sin querer tomar represalias.

Las habilidades retóricas pueden hacer que una crítica sea más incisiva, pero no harán nada para proteger a su autor; adquirir apoyo y extender la propia influencia pueden facilitar las cosas, pero a menudo resultan insuficientes bajo un régimen de intimidación. Una cosa es el conocimiento y otra la sabiduría a la hora de elegir los medios para expresarlo. A veces las acciones hablan más alto que las palabras, como demuestran claramente las estrategias de protesta desarrolladas bajo regímenes opresivos. Estos modelos pueden inspirarnos y también mostrarnos hasta qué punto estamos o no bajo un régimen de este tipo y en qué ámbitos la crítica es arriesgada. En todas partes hay ciertos temas que no se pueden debatir sin riesgo.

¿Cómo puede la educación fomentar una actitud crítica? Más allá de la libertad de expresión, tenemos el deber de transmitir tanto los medios para criticar de forma constructiva como la voluntad de recibir y considerar la crítica como lo que es: una retroalimentación que a menudo puede ser útil.

Denys Lamontagne - [email protected]

Ilustración: Shutterstock - 2622648453

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