Publicado el 06 de abril de 2021Actualizado el 20 de abril de 2023
Invertir las ideas sobre la lucha contra la pobreza
La visión del Premio Nobel de Economía 2019
La cuestión de la lucha contra la pobreza preocupa mucho a los gobiernos, incluido el francés. Por lo general, pretenden invertir millones de euros o dólares en este ámbito sin obtener grandes resultados.
Como resultado, creen que la ayuda es totalmente inútil, o incluso un obstáculo para acabar con la pobreza. La ganadora del Premio Nobel de Economía en 2019, Esther Duflo, tiene una visión completamente diferente sobre este tema.
Tras haber analizado esta cuestión a nivel internacional, desmiente 3 mitos a menudo afirmados.
En primer lugar, el bienestar no te hace perezoso. La mayoría de los países con fórmulas generosas no observan un desincentivo al empleo. Al contrario, es una seguridad que incentiva los proyectos profesionales de las personas.
En segundo lugar, no es un despilfarro de impuestos. Este argumento es sobre todo, según ella, una forma de deslegitimar este principio que pretende ser, ante todo, una redistribución de la riqueza acumulada.
Por último, no está de acuerdo con que haya desigualdades en una sociedad. Algunas naciones han decidido hacer todo lo posible para reducirlas sin hundirse.
Así que es una opción política y para ella el mayor peligro es la pérdida ilegal y legal de capitales que deberían quedarse en los países.
A pesar de requerir más tiempo, a menudo se fomenta el trabajo en equipo por su potencial. Pero en una época en la que la inteligencia artificial está en todas partes, ¿qué pasa con el trabajo en equipo? ¿Puede ser un buen jugador de equipo? ¿Y en qué contexto?
¡Se dice! La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos dice que somos viejos a partir de los 60 años. Para la tesis, es de 65 años, que es la edad legal de jubilación en Bélgica. La vejez abarca muchas situaciones diferentes, y métodos como la terapia ocupacional y la actimetría son servicios preventivos que permiten mantener la vida en casa.
Una de las primeras necesidades humanas, aparte de las esenciales para la vida, es contar historias. Los griots africanos lo saben muy bien. Esta tradición, muy arraigada en África y en otros lugares, estuvo a punto de desaparecer. Hoy, muchos de ellos piden a los sistemas escolares del continente que la reintroduzcan.