La gente valora la adopción de una idea, ya sea buena o mala. Nadie envidia el destino de Casandra, cuyas profecías nadie escuchó. Así, se ha desarrollado toda una industria en torno a la difusión de ideas: edición científica y comercial, relaciones públicas, lobbies, publicidad, propaganda. Las redes sociales y la inteligencia artificial son los desarrollos más recientes de la difusión ideológica. Si la educación ha conseguido protegerse de la influencia intencionada, por el momento es bastante impotente frente a la inteligencia artificial.
Algunas ideas se alimentan, se favorecen, otras se ignoran, se descuidan o se censuran y combaten activamente. Su destino está ligado a su correspondencia con los intereses del momento, a su novedad, a la fama de sus autores o a su financiación. La buena reputación de un autor le hace relativamente inmune a los efectos de la crítica, pero antes tiene que demostrar su valía. En ciencia, algunos se ven tentados a tomar atajos en entornos éticamente cuestionados. Afortunadamente, el pensamiento crítico sigue vigente; la duda es incluso una cualidad científica.
Quienes hayan identificado un mercado sensible y un rendimiento rentable para sus ideas utilizarán la publicidad como palanca. La propaganda se diferencia de la publicidad en que miente y silencia a sus oponentes. Pero al final, el destino de una idea depende esencialmente de su adopción. ¿Quién sigue defendiendo el maoísmo? Una vez que Mao desapareció, su idea le siguió. Sin conexiones reales, sin persistencia. Más allá de los miles de millones de Meta, la idea de los metavers acabará tropezando con esta realidad, al igual que muchas otras.
La capacidad de una idea para ser adoptada sin demasiado esfuerzo y sin alteraciones indica su calidad. Algunas ideas se abren camino mucho después de que su autor haya desaparecido. Cuando aportan una respuesta satisfactoria a un problema, no hace falta insistir, hablan por sí solas. "E pur si muove!" (¡Y sin embargo gira!) se dice que dijo Galileo tras recusarse ante el tribunal de la Inquisición. Aunque pocos entienden cómo Einstein llegó a E=mc2, la simplicidad de la idea final, la calidad de su demostración y su significado han garantizado su perdurable atractivo.
En educación, las ideas están en el centro de nuestra actividad. Las que elegimos enseñar o no se enseñan por distintas razones. Para elegir las correctas, necesitamos poder debatirlas libre y públicamente.
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: Principio del tornillo de Arquímedes - DepositPhotos - PantherMediaSeller