Publicado el 19 de abril de 2023Actualizado el 19 de abril de 2023
¿Somos nuestro cerebro?
¿Qué revela la "neuromanía" imperante?
Cualquiera que haya consultado los medios de comunicación en los últimos años habrá notado en la sección de noticias científicas que ahora todo puede explicarse por el cerebro. Ya sea por qué nos gusta la grasa, miramos Facebook o somos indolentes ante la crisis climática, todo tiene su origen en nuestra materia gris. Sin embargo, como explica el neurocientífico Albert Moukheiber, esta "neuromanía" no sólo viene acompañada de cosas buenas.
El mundo de la neurociencia lleva mucho tiempo propagando ideas falsas. La frenología, por ejemplo, dividía el cerebro en múltiples zonas para cada aspecto del ser humano, mientras que hoy los especialistas saben que funciona como una red. Es cierto que las imágenes de resonancia magnética pueden mostrar (mediante un conjunto de comparaciones) las actividades cerebrales, pero siguen siendo fragmentarias. Sobre todo porque, como señala el Sr. Moukheiber, el contexto de consulta de una red social en un aparato de IRM no tiene nada que ver con la vida cotidiana, en el autobús o con los amigos. Los fenómenos naturales suelen considerarse una bendición, pero no es tan sencillo. Por ejemplo, la plasticidad del cerebro siempre ha estado presente y lo está constantemente. Si no fuera así, nunca podríamos registrar nuevos conocimientos.
No cabe duda de que el cerebro influye en nuestra toma de decisiones y en nuestras vidas. Sin embargo, este enfoque neurocientífico omnipresente es similar a los genéticos sobre los que leímos a principios de la década de 2000. Trata de hacer recaer toda la responsabilidad en el individuo, olvidando los aspectos sociales y políticos que también intervienen en nuestras elecciones.
Las producciones sonoras de las actividades socioprofesionales, convertidas en composiciones singulares, son capaces de sumergir a los individuos en otra dimensión.
No es tanto que Internet y los ordenadores sean el problema, ya que estas herramientas pueden ser una gran ayuda para el aprendizaje, sino que los sistemas y servicios comerciales están diseñados para distraer y captar la atención en todo momento. Los que quieren estudiar y concentrarse luchan en un mundo cada vez más hostil a ese objetivo. En el aula, ganarán.
Como una ola, contribuimos al todo y acabamos alcanzando nuestra singularidad. El sentimiento oceánico nos conecta y nos une. Está en el corazón de nuestro éxito colectivo.