La IA en la investigación científica
La IA es una ayuda para la investigación científica, pero su uso requiere un planteamiento ético.
Publicado el 16 de febrero de 2022 Actualizado el 27 de mayo de 2025
En las organizaciones existen dos principios para alcanzar los objetivos: la obligación de proporcionar medios y la obligación de lograr resultados. Si todo el mundo puede entender lo que implica la obligación de lograr resultados, ¿qué ocurre con la obligación de esforzarse al máximo?
Estos términos proceden del derecho, y más concretamente del derecho de obligaciones. En un contrato sinalagmático[que implica una obligación recíproca entre las partes], cada parte se compromete a cumplir sus obligaciones. Estas obligaciones pueden basarse en 3 cosas(fuente)
En el caso de un contrato de compraventa, existe obviamente una doble obligación de dar. Por ejemplo, el vendedor de un coche dará el coche a cambio de que el comprador pague por él.
La misma fuente distingue entre obligación de medios y obligación de resultado.
Los artículos 1137 y 1147 del Código Civil son utilizados por los juristas y la jurisprudencia para distinguir entre obligaciones de medios y obligaciones de resultado.
- Existe una obligación de medios cuando el deudor se compromete a utilizar todos los medios disponibles para lograr un resultado (un médico se compromete a utilizar todos los medios disponibles para curar a un paciente, no a curarlo con seguridad). El deudor sólo puede ser considerado responsable si es culpable.
- Existe obligación de resultado cuando el deudor se compromete a alcanzar un resultado concreto (un transportista se compromete a entregar un producto). Éste es automáticamente responsable si no consigue el resultado.
En la actualidad, la enseñanza en países como Francia o la parte francófona de Bélgica se basa en una obligación de medios. En estos sistemas, se espera que todos los implicados, a todos los niveles, hagan todo lo posible por alcanzar el objetivo final.
El objetivo final se define en diversos textos legales, como el decreto sobre la misión en la Bélgica francófona publicado en el Moniteur Belge el 23 de septiembre de 1997. Este decreto fija los siguientes objetivos:

Para saber si se ha alcanzado un objetivo, es necesario poder medirlo a partir de criterios cuantificables. Las encuestas PISA tienen sus detractores, pero tienen el mérito de existir y dar una imagen de la situación de los alumnos de 15 años para poder comparar los sistemas educativos de los países de la OCDE.
He aquí los resultados PISA de la encuesta de 2018 para la parte francófona de Bélgica(fuente):
- En lectura, los resultados de 2018 son ligeramente inferiores a los de 2015. Con una puntuación de 481, FW-B se sitúa por debajo de la media de la OCDE (487).
- Las prácticas tradicionales de lectura son menos frecuentes que hace diez años y el interés por la lectura está disminuyendo. Se trata de una tendencia importante, que afecta tanto a las chicas como a los chicos, observada en la mayoría de los países de la OCDE, y que también refleja un cambio en las prácticas: para mantenerse al día de la actualidad, los jóvenes recurren claramente a los medios digitales en lugar de a las revistas y periódicos en papel.
- Los resultados en matemáticas (495) han aumentado ligeramente y son ahora superiores a la media de los países de la OCDE (489).
- Los resultados en ciencias (485) se mantienen estables respecto a ciclos anteriores y se acercan a la media de la OCDE (489).
- En cuanto a las desigualdades vinculadas al origen social, FW-B sigue figurando entre los sistemas educativos donde estas desigualdades son más marcadas, junto con la Comunidad flamenca, Francia, Hungría y Luxemburgo.
El primer objetivo de la declaración de objetivos parece difícil de evaluar. ¿Cómo medir la confianza en uno mismo y el desarrollo personal?
El segundo objetivo de la Declaración de Objetivos no parece haberse alcanzado. Si los niveles de lectura son bajos, es difícil creer que los alumnos serán capaces de aprender durante toda la vida.
El tercer objetivo también es difícil de medir. Se necesitan criterios para medir si una persona se ha convertido en un ciudadano responsable capaz de contribuir al desarrollo de la sociedad.
El cuarto objetivo parece difícil de alcanzar, dado que Francia y la Bélgica francófona figuran entre los sistemas educativos más desiguales.
El balance no es muy bueno, ya que ninguno de los dos objetivos que pueden medirse parece haberse alcanzado masivamente (hay que tener en cuenta las cifras globales).
Cuando un sistema no alcanza sus objetivos, conviene intentar comprender por qué. A partir de situaciones observadas, que no son necesariamente representativas, podemos intentar encontrar algunas pistas:
El sistema es tal que el objetivo de muchos alumnos no es adquirir conocimientos y competencias, sino tener éxito. Podría pensarse que esto está relacionado, pero no necesariamente (véase más adelante). Si es posible tener éxito en un curso sin adquirir ninguna habilidad o conocimiento real, algunos estarán satisfechos con eso. Y como sacar 10/20 en un curso no sirve de nada a la hora de hacer un examen que se compare con otros niveles educativos, podemos imaginar un éxito del 100% pero con malos resultados en PISA.
Algunos alumnos ni siquiera aspiran a aprobar. Por diversas razones, es muy posible que opten por suspender. Por ejemplo
Se han elaborado estudios y teorías sobre la motivación en el entorno escolar. Algunos ejemplos son el modelo de R. Viau y elestudio de las investigadoras Émilie Tremblay-Wragg, Carole Raby y Louise Ménard.
Aunque hay factores externos al alumno, también hay factores internos que pueden ser difíciles de identificar, como sugiere la teoría del Locus de Control.

También es interesante observar que algunas tendencias educativas han reducido el énfasis en la responsabilidad del alumno en la enseñanza. Sin remontarnos al siglo XIX, cabe preguntarse por una cierta laxitud. De hecho, el reflejo adecuado es saber adaptar el cursor al contexto y a las circunstancias sin generalizar todas las reglas o su ausencia.
Este documento del"Discurso sobre el mal estudiante" muestra el cambio de paradigma: de la responsabilidad del alumno a la responsabilidad del profesor en la consecución de los objetivos. He aquí algunos extractos:
- De los siglos XVI al XIX, el mal en la educación se personificaba en tres invariantes: la pereza, la insubordinación y las ofensas a la moral (Prairat, 1997), y del buen alumno se esperaba que fuera trabajador, obediente y alejado de las cosas sexuales.
- Y Kant, en nombre de la libertad y la razón, exigía una educación estricta destinada a orientar a los niños hacia lo bueno que había en ellos.
- Aunque Durkheim, mucho más tarde (1925), pretendería sustituir el pensamiento filosófico por la ciencia sociológica para resolver, entre otras cosas, los problemas educativos, su planteamiento seguiría estando, al menos en este punto, igual de ligado a los grandes principios. Si, también para él, la educación sólo puede ser severa, es porque es necesario llevar a este ser instintivo, individualista y sin moral, el niño, al mundo socializado de las reglas trascendentes, inmutables, inviolables y sagradas.
Un poco más adelante, se cita a dos autores, Binet y Claparède, para invertir la responsabilidad del fracaso de un alumno:
"el mal alumno es ante todo víctima del sistema educativo".
Así que ahora vemos a los padres acudir a las reuniones de padres para pedir cuentas al profesor cuyo alumno suspende. Varios caricaturistas se han burlado de ello.
Como ocurre con muchas cosas, la verdad se encuentra probablemente en algún punto entre estos dos extremos.
Todo sistema que utilice recursos humanos debe estar bien pensado en función de los objetivos que se persiguen. Un profesor de enseñanza obligatoria tendrá que elegir entre :
En el primer caso, el profesor puede tener fallos, o incluso un gran número de fallos. Se le responsabilizará, se le pedirán cuentas y se le dará trabajo extra que deberá realizar mediante recuperación o segundas sesiones.
En el segundo caso, el profesor es simpático porque "da" puntos y es apreciado por los alumnos. El director no tiene recursos que atender, así que también está bien considerado en ese aspecto. Por último, la guinda del pastel es que mientras sus colegas aprueban las segundas sesiones, él tiene unos días más de vacaciones.
Cabe esperar que el rigor prevalezca sobre la comodidad, pero, a largo plazo, mantener el rumbo es complicado.
Un sistema que reúne a individuos crea relaciones sociales. Los seres humanos son tales que desarrollan tanto la química como la enemistad. Los directores de escuela pueden dar ventajas a los profesores que les gustan en vez de a los más competentes. A menudo, además, los profesores más competentes no estarán necesariamente bien considerados, ya que son los que, apasionados por su trabajo y su materia, hacen de la transmisión de conocimientos y competencias una cuestión de honor.
Naturalmente, existe el riesgo de que la dirección dé preferencia a los profesores que prefiere, aunque no lo haga conscientemente. Como se indica en este artículo, esto puede adoptar la forma de :
Nadie podrá demostrar que los gestores que han hecho esto no han hecho todo lo que estaba en su mano para alcanzar los objetivos. Todo lo que tienen que hacer es asegurarse de que sus acciones no contravienen ningún texto legal y todo irá bien... excepto la adquisición de conocimientos y competencias por parte de los alumnos.
Vemos que, tal como están planteados, los sistemas permiten liberarse de la obligación de medios, pero a pesar de ello, la obligación de resultados parece imposible de aplicar en la enseñanza, al menos por parte de los profesores.
Según Perrenoud, esto es imposible por las siguientes razones:
Hay ámbitos del trabajo humano en los que es posible y legítimo exigir resultados. Para ello, deben cumplirse al menos cuatro condiciones:
Estas condiciones no se dan en la enseñanza.
- Que el problema a resolver sea puramente técnico, es decir, que los objetivos de la acción estén perfectamente claros y que los profesionales no tengan otra tarea que buscar los mejores medios para alcanzar objetivos inequívocos.
- Que las acciones de los profesionales sólo dependen marginalmente de la cooperación o movilización de individuos o grupos independientes de la organización que las encarga.
- Que el estado de los conocimientos académicos y profesionales permite actuar eficazmente en la mayoría de las situaciones encontradas.
- Que las situaciones a las que se enfrentan profesionales con el mismo nivel de cualificación sean, si no idénticas, al menos relativamente comparables.
Para seguir con los hechos, está claro que los objetivos no se alcanzan. ¿Se debe a la falta de obligación de obtener resultados o a que los sistemas no se han pensado lo suficientemente bien?
La enseñanza se basa en elementos científicos, pero probablemente es también un arte; el error de base es quizá querer uniformizarlo todo y no tener en cuenta a los individuos, ya sean alumnos, profesores o directivos, con las características propias de cada uno. Cada alumno es único, cada profesor es único y cada director es único, así que ¿por qué intentar encajarlos a todos en un molde gigante?
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