Publicado el 14 de marzo de 2022Actualizado el 16 de mayo de 2023
Nuestra intolerancia ante los mensajes sin respuesta
En la era de lo instantáneo, muchos no soportan la espera
Los estudios demuestran que el 80% de las personas no soporta no recibir respuesta a un mensaje enviado por SMS o mensajería instantánea. ¿Por qué tantos de nosotros no soportamos esos momentos de espera? La escritora y conferenciante Malene Rydahl ha indagado en el asunto, y en su investigación se ha dado cuenta de que las razones nunca son las que ella imagina.
Porque ése es el problema, sobre todo en un mundo tecnológico en el que se puede saber cuándo un mensaje ha sido leído por la otra persona. La mayoría de la gente se frustra o imagina que la persona contactada no está interesada en ella.
Sin embargo, la mayoría de las razones para no responder se basan en la carga mental (no tener tiempo), no saber qué contestar, la vergüenza de decir que no o el estado emocional de la persona que no se encuentra en su mejor momento. De hecho, a veces mensajes inocuos pueden provocar reacciones emocionales más fuertes en una persona que quiere tomarse el tiempo necesario para responder adecuadamente, especialmente cuando la pregunta requiere algo más que un sí o un no.
Las reglas son sencillas: se muestra el texto y tienes que copiarlo exactamente como aparece. Al igual que en el karaoke, a medida que escribes, tu progreso se muestra en verde, o en otro color si cometes errores - el color depende del tipo de error. El resultado final es un gráfico que muestra tu velocidad y precisión, así como el texto con todos los errores y tipos de error cometidos, corregidos o no, superpuestos.
Estudiar las sociedades y sus miembros es una tarea difícil para los sociólogos. Pero, ¿puede convertirse este análisis en un juego? Al menos, eso es lo que propone la Universidad de Lorena con dos juegos serios relacionados con la sociología.
Tenemos cerebros extremadamente potentes y perceptivos. Sin embargo, ¿podemos confiar siempre en nosotros mismos? Al fin y al cabo, somos fácilmente manipulables, no analizamos bien el riesgo y nuestra memoria no siempre es fiable. ¿Cuánto podemos confiar en nosotros mismos?
Nuestro mundo de los datos tiene un importante precio energético y medioambiental. Los servidores pronto superarán al transporte en la huella ecológica global. ¿Y si una parte importante de los datos producidos se almacenara en el ADN? Un medio sostenible y sin energía.
La tecnología avanza, pero su huella ecológica es cada vez mayor. Lo digital no es la fuente renovable que parecemos imaginar. Al ritmo que vamos, todo podría acabar dentro de 30 años. De ahí la importancia de adoptar soluciones de baja tecnología que reutilicen y reacondicionen los dispositivos existentes, entre otras.