Publicado el 12 de abril de 2023Actualizado el 12 de abril de 2023
La importancia de la atención a los alumnos en la educación
Una profesora explica cómo se interesa por cada alumno
Anne-Marie Lafond, profesora de francés en un instituto, vivió un hecho bastante sorprendente cuando era estudiante. Un compañero de clase, al que consideraba su hermano mayor, contaba los días en broma. Nunca lo entendió hasta que llegó el director y les dijo que se había quitado la vida. Se prometió a sí misma que nunca volvería a ser descuidada con los demás.
Incluso con una clase de 36 alumnos, se esfuerza por saludar diariamente a cada uno de ellos con una sonrisa y contacto visual. Una actitud que puede parecer trivial, pero que demuestra verdadera atención a los demás.
Además, explica a su clase desde el primer día la razón de su planteamiento. También utiliza la comunicación para mantener la calma en la clase cuando está en un periodo lectivo. Un método que no es tanto de represión como de expresión de las necesidades de la profesora en relación con su enseñanza. También inculca este tipo de comunicación a sus alumnos. Por último, para ayudarles a concentrarse durante las clases, realiza periodos de meditación de atención plena.
Para ella, la innovación pedagógica no sólo implica otras técnicas o tecnología en el aula, sino una relación más benévola con los demás que tenga en cuenta las realidades de cada individuo.
La calidad de este documento reside en que, para cada una de las 223 normas, se define un criterio de rendimiento observable. Si una institución pretende adoptar una auténtica política de calidad, este marco de referencia es un muy buen punto de partida.
"Sapere aude. Atrévete a pensar por ti mismo". Este lema tiene más de 2000 años y ha sido adoptado por muchos filósofos y educadores. Es sin duda la primera ley de toda educación. Atrévete a pensar, a confrontar tus ideas, a abordar contenidos complejos. No te atrevas a dejar que otros piensen por ti.
Cómo las interacciones de participantes y contenidos hacen imposible, o al menos insatisfactoria, la programación tradicional de un curso y rompen el equilibrio en el que se basaba el diseño de los sistemas de enseñanza a distancia.
Los modelos estables a los que solíamos referirnos pierden su primacía frente a las posibilidades de interacción.