Publicado el 19 de septiembre de 2023Actualizado el 19 de septiembre de 2023
¿Somos malos por naturaleza?
Una cuestión filosófica que nos obsesiona
El bien y el mal han ocupado nuestros pensamientos desde que la especie humana se asentó. Como nos recuerda este reportaje de ARTE, por lo que sabemos, los grupos de cazadores-recolectores apenas se peleaban. Los primeros signos de violencia llegaron con el sedentarismo. Pero, ¿es sólo esta situación la que explica la maldad humana? ¿Nos impulsa a nuestros actos un angelito o un diablillo?
Es una pregunta muy compleja. Durante mucho tiempo, filósofos y pensadores han afirmado que somos malos por naturaleza. La novela "El señor de las moscas" y el famoso experimento de Stanford en el que los participantes hacían de prisioneros y guardias parecían demostrar que lo éramos.
Sin embargo, una situación similar a la de la obra de William Golding tuvo lugar en 1965, cuando unos adolescentes quedaron varados en una isla y vivieron pacíficamente hasta que fueron rescatados 15 meses después. En cuanto a Stanford, ahora sabemos que alguien a cargo del experimento había animado a los "guardias" a ser más agresivos en sus planteamientos...
Sin embargo, parece claro que pensamos en el mundo más en términos de defensa y ataque que de benevolencia. ¿Será la oxitocina la que nos permite establecer vínculos con los más cercanos, pero nos hace desconfiar más de los demás? Tal vez nuestras sociedades deberían seguir el ejemplo de los bonobos. Estos primates viven al sur del río Congo, mientras que sus primos, los chimpancés, viven en la orilla norte. Los chimpancés tienen fama de ser tribus dirigidas por machos y centradas en la agresión. Las hembras bonobo no toleran la violencia en los grupos que dirigen, situando la benevolencia entre cada miembro en el centro de las actividades cotidianas.
Tal vez la naturaleza benevolente del hombre se vería reforzada por un enfoque social semejante, que promoviera el bienestar de todos y no sólo de unos pocos...
La investigación evoluciona, sea cual sea el campo. En las ciencias sociales, el Big Data está cambiando la forma de investigar. Según los más optimistas, las bases de datos permitirán análisis aún más pertinentes y precisos. Pero al pescar cantidades tan ingentes de información, ¿no corren los investigadores el riesgo de perderse en un mar de datos inútiles?
Además de conocer las herramientas tradicionales, ahora aprendemos los nuevos materiales, las herramientas digitales y, por último, las herramientas de materialización. Enseñar arte hoy incluye necesariamente enseñar las herramientas que tienden puentes entre lo virtual y lo real. Nunca respiraremos aire virtual, y sería sorprendente que nos contentáramos con el arte virtual.
¿Cómo se cuenta una historia? Algunos autores han buscado invariantes, los ingredientes de una narración eficaz... Han encontrado patrones, principios y tropos que pueden hallarse en historias y culturas muy distintas. No hay una receta mágica, pero sí muchas reglas que debes conocer, para seguirlas o sacudirlas.
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Un poco de inteligencia en los comentarios no viene mal y un poco de moderación, calidad y creatividad son claramente atractivos.
La transición del portafolio en papel al e-portafolio está transformando la forma en que aprendemos, evaluamos y nos reconocemos como alumnos. Lejos de ser una simple herramienta administrativa, se está convirtiendo en un espacio de interpretación, un lugar donde se entretejen memoria, proyectos e identidad. En la era de la inteligencia artificial y del aprendizaje permanente, la cartera electrónica abre la vía a una pedagogía de la relectura: releer para comprender, relatar para proyectar.