Publicado el 29 de mayo de 2024Actualizado el 29 de mayo de 2024
Los juicios (excesivamente) rápidos de nuestro cerebro
Hemos evolucionado pensando con rapidez... lo que a veces nos lleva a cometer errores cognitivos.
La cuestión de los sesgos cognitivos se debate cada vez más en psicología. Los especialistas en pensamiento humano se han dado cuenta de que funcionamos con dos patrones de pensamiento: uno más bien lento y analítico, y otro rápido, llamado "heurístico". Este pensamiento rápido ha sido muy eficaz para que el ser humano sobreviva. Cuando surgen peligros reales, es mejor pensar y reaccionar con rapidez.
Pero rara vez nos encontramos en esas situaciones. En general, estamos mucho más cómodos en nuestra vida cotidiana. No obstante, nuestros cerebros siguen haciendo análisis agudos, a menudo erróneos. Uno de los errores más frecuentes es la correlación ilusoria: asociará un hecho con otro y creará un vínculo causal cuando para ello haría falta mucho más estudio y observación antes de concluir nada. Un deportista tendrá la impresión de que por llevar una pulsera que le regaló su abuela y ganar, ese objeto le llevó al éxito. Esto le llevará incluso a lograr menos si no lo tiene, una profecía autocumplida en definitiva.
También tenemos un sesgo de superioridad ilusoria. En general, todos creemos que somos más inteligentes que la media. Matemáticamente esto no tiene sentido, ya que la media sería muy alta. Este tipo de pensamiento nos ayuda a evitar sentirnos inferiores y deprimidos, pero se vuelve problemático cuando nos hace afirmar todo tipo de cosas sobre cuestiones sanitarias, sociales, históricas y de otro tipo.
La libertad de expresión ya no puede concebirse aislada de una alfabetización digital crítica. Este artículo analiza las condiciones del discurso colectivo en la era de la inteligencia artificial generativa.