Publicado el 29 de mayo de 2024Actualizado el 29 de mayo de 2024
Los juicios (excesivamente) rápidos de nuestro cerebro
Hemos evolucionado pensando con rapidez... lo que a veces nos lleva a cometer errores cognitivos.
La cuestión de los sesgos cognitivos se debate cada vez más en psicología. Los especialistas en pensamiento humano se han dado cuenta de que funcionamos con dos patrones de pensamiento: uno más bien lento y analítico, y otro rápido, llamado "heurístico". Este pensamiento rápido ha sido muy eficaz para que el ser humano sobreviva. Cuando surgen peligros reales, es mejor pensar y reaccionar con rapidez.
Pero rara vez nos encontramos en esas situaciones. En general, estamos mucho más cómodos en nuestra vida cotidiana. No obstante, nuestros cerebros siguen haciendo análisis agudos, a menudo erróneos. Uno de los errores más frecuentes es la correlación ilusoria: asociará un hecho con otro y creará un vínculo causal cuando para ello haría falta mucho más estudio y observación antes de concluir nada. Un deportista tendrá la impresión de que por llevar una pulsera que le regaló su abuela y ganar, ese objeto le llevó al éxito. Esto le llevará incluso a lograr menos si no lo tiene, una profecía autocumplida en definitiva.
También tenemos un sesgo de superioridad ilusoria. En general, todos creemos que somos más inteligentes que la media. Matemáticamente esto no tiene sentido, ya que la media sería muy alta. Este tipo de pensamiento nos ayuda a evitar sentirnos inferiores y deprimidos, pero se vuelve problemático cuando nos hace afirmar todo tipo de cosas sobre cuestiones sanitarias, sociales, históricas y de otro tipo.
Mientras que muchas campañas de sensibilización se refieren a los océanos, los lagos y los ríos, pocas abordan la cuestión de las aguas subterráneas. Tanto es así que en la primavera de 2022, la ONU recordó la importancia de proteger estas fuentes, muy utilizadas para el consumo doméstico y la agricultura. Al mismo tiempo, cada vez más investigadores se interesan por estas corrientes invisibles.
Cada pregunta nos lleva al siguiente paso, a un descubrimiento, a una nueva forma de ver las cosas. Sin embargo, las tecnologías recientes están dejando residuos por todas partes, contribuyendo al aumento de la temperatura global y contaminando ríos y tierras. ¿Cómo podemos conciliar la tecnología con la responsabilidad ecológica? Una respuesta está en la frugalidad.
En un contexto de globalización e integración multicultural, ¿disponemos de todas las herramientas necesarias para desarrollar sinergias con los demás? ¿Debemos dar prioridad a determinados enfoques en función de la comunidad y la situación? ¿Quién debe hacerlo?
La I.A., en su propia concepción, se basa en una visión del mundo que puede entenderse en lugar de ideología. Entonces, ¿hasta qué punto es portadora de ideología?