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Publicado el 18 de septiembre de 2024 Actualizado el 18 de septiembre de 2024

Inteligencia artificial en la educación: una visión general de las posibilidades y los retos

¿Adaptarse al cambio digital o verse afectado por él?

Robot educativo

Varias películas, como Lucy, que vaticinan el fin del reino humano sobre el mundo, ya han recorrido las salas de cine e incluso las librerías, creando entre los espectadores, llevados por el poder de la ficción, la creencia en el eventual dominio de las máquinas sobre los humanos. Estas máquinas, aunque contribuyen en gran medida a mejorar nuestras condiciones de vida, están dotadas de una desconcertante autonomía. Sin embargo, en términos generales, la información que proporciona la IA sobre un tema determinado es evidente.

Aun así, esta herramienta ofrece enormes posibilidades en la educación, a pesar de que la adaptación a esta nueva situación plantea numerosos retos.

Los orígenes de la IA

Según Parnas (2017, p1), la IA es una palabra de moda que tendemos a utilizar sin conocer realmente su definición. Surgió a principios de la década de 1950 de la mano de Alan Turing, quien cuestionó la capacidad de las máquinas para pensar por sí mismas. El resultado de su aventura exploratoria fue el test de Turing, que pretendía determinar el punto en el que resultaba imposible distinguir entre las respuestas de una máquina y las de un humano. No fue hasta cinco años más tarde cuando John McCarthy la definió como el acto de atribuir facultades humanas a una máquina.

No todos los sistemas de IA son igual de sofisticados. Algunos son lo suficientemente sofisticados como para merecer una atención especial debido al alto riesgo de que se descarríen. Por eso los expertos en la materia recomiendan que la IA de confianza sea legítima, ética y sólida.

Los retos sociales y éticos de la IA

Lejos de servir al interés público, la IA es coto privado de los gigantes de la red, que invierten en ella sumas colosales. A veces con total desprecio por la ética, utilizan esta sofisticada herramienta para manipular a los usuarios a través de publicidad basada en sus hábitos de consumo, y para recopilar datos de los usuarios con fines desconocidos. La recolección de estos datos viola uno de los derechos fundamentales del ser humano: el respeto a la intimidad.

Los riesgos de la IA son muy reales. Por tanto, es necesario introducir una ética de la IA. La mayor tarea corresponde a los políticos, que deben trabajar con los científicos y, de hecho, con toda la cadena algorítmica, incluidos los ciudadanos, para garantizar el desarrollo y uso responsable de esta herramienta. Sin embargo, ésta debe diseñarse teniendo en cuenta los principios de transparencia, bien común y respeto a la diversidad de las personas, de ahí la necesidad de ampliar el círculo de partes interesadas en la búsqueda de soluciones para limitar los riesgos de la IA.

Sin embargo, a pesar de estos riesgos, la IA está desautomatizando el trabajo humano, aunque este avance está cambiando por completo el mercado laboral al obligar a los trabajadores a seguir una formación continua o arriesgarse a perder su empleo. Este contexto será desfavorable para las personas con menos formación. Además, los planes de formación deben adaptarse a la aparición de la IA educando a los alumnos en competencias digitales.

Oportunidades y retos para la educación

En lo que respecta al sector educativo, los sistemas de IA harían la enseñanza menos tediosa para el profesor desde el punto de vista pedagógico, ya que las máquinas, gracias a los datos que contienen sobre los alumnos, permiten al profesor intervenir más eficazmente personalizando el aprendizaje en función de los logros y carencias del alumno.

Con la integración de la IA en la educación, los principales retos residen en la búsqueda de aplicaciones pertinentes, la revisión de los diseños de cursos y actividades, y los escenarios de enseñanza. También es importante adquirir nuevas competencias informáticas para "educar con IA y con IA". En otras palabras, es necesario educar a la gente sobre la IA desde un punto de vista ético, y sobre cómo se construyen los sistemas de IA, para que la IA pueda dar la mejor respuesta posible a los retos educativos actuales, en particular la brecha de rendimiento.

Los retos de la IA para la educación

La velocidad con la que la IA puede resolver problemas es impresionante, pero la precisión de sus soluciones aún está por verificar. De hecho, el sistema de elaboración de perfiles y catalogación de los datos de los alumnos por parte de la máquina suscita temores de "sobredeterminación de los perfiles de aprendizaje y estandarización de los itinerarios". Por no hablar de que la orientación de los estudiantes asistida por máquinas no hará sino acentuar las desigualdades sociales y alimentar la discriminación. De ahí la necesidad de una asistencia humana constante.

Además de este escenario, la manipulación en la gestión de la información por parte de la IA requiere que el profesor desarrolle el espíritu crítico del alumno y le proporcione las herramientas esenciales para evaluar la fiabilidad de la información a la que está expuesto.

Más allá de la manipulación, la gestión de la atención es una realidad que se apoya en el uso de herramientas digitales. Para ello, se aconseja a los usuarios que se informen sobre el impacto del uso digital en su bienestar físico y psicológico.

El futuro de la IA en la educación

Mientras que al principio de la expansión de la IA lo que importaba era el valor añadido que aportaría a la educación, las preguntas que se plantean ahora giran en torno a los excesos de la IA. Se están haciendo recomendaciones al respecto, como invitar a respetar los derechos humanos a la hora de diseñar estas herramientas digitales. Por otra parte, los principales actores del sector, los profesores, se dan cuenta de que deben adaptarse a los distintos avatares que afectan al sector educativo.

Esto implica

  • Identificar las competencias que deben enseñarse, en particular la colaboración, la comunicación y el pensamiento crítico;

  • Implicar a los profesores en el desarrollo de la IA para la transmisión de conocimientos y de determinadas competencias pedagógicas;

  • La aplicación de una pedagogía integradora centrada en las personas;

  • La creación de una ecología del aprendizaje basada en la interoperabilidad y los datos abiertos.

Ilustración: Alexandra_Koch en Pixabay

Referencia

Gaudreau, Hélène y Marie-Michèle Lemieux (2020). L'intelligence artificielle en éducation: un aperçu des possibilités et des enjeux, Études et recherches, Québec, Conseil supérieur de l'éducation, en línea.
https://www.cse.gouv.qc.ca/wp-content/uploads/2020/11/50-2113-ER-intelligence-artificielle-en-education.pdf


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