Publicado el 02 de octubre de 2024Actualizado el 02 de octubre de 2024
La ecología de la guerra
El nuevo aspecto geopolítico de la ecología
¿Se impondrá la ecología en los conflictos humanos? Pierre Charbonnier, filósofo e investigador de Sciences Po, analiza la noción misma de ecología de la guerra. Tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial, los países de Europa decidieron que la mejor manera de evitar que se repitiera la guerra era poner a sus naciones en una situación productivista. Esto significaba utilizar cantidades masivas de petróleo y carbón para mantener las fábricas funcionando a pleno rendimiento. En resumen, la contaminación era sinónimo de paz.
Las últimas décadas han cambiado algo esta situación. Por ejemplo, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha llevado a los países europeos, a menudo dependientes del petróleo y el gas rusos, a buscar en otros lugares fuentes de energía más limpias. Así que podríamos hablar de una ecología de la guerra. El problema es que, de momento, se basa sobre todo en la reacción a uno u otro bando. Las naciones van a adoptar políticas medioambientales en la fabricación de objetos para, imaginemos, frenar el auge económico chino, y viceversa.
Además, como señala el investigador, en general nos molesta más la contaminación que pueden crear las guerras con obuses, balas, tanques y similares, mientras que ésta es mucho más localizada en el tiempo. En definitiva, es incluso menos perniciosa que la contaminación cotidiana. Los millones de personas que cogen el coche cada mañana contribuyen mucho más a la huella ecológica que las refriegas en Ucrania, Palestina o Líbano. Lo que, por cierto, socava la adopción generalizada de políticas medioambientales, ya que estas acciones contaminantes no se consideran como tales.
La incitación a colaborar y crear vínculos sociales es fuerte. De hecho, incluso cuando estamos solos consultamos las redes sociales. Sin embargo, algunos autores nos recuerdan las virtudes de la soledad cuando no nos aísla definitivamente de los demás, mientras que otros nos invitan a "desenchufarnos" de lo que nos conecta con el ruido del mundo.
De forma natural, perdemos el 80% de los nuevos conceptos que aprendemos en un mes. Sin embargo, esta curva de olvido puede reducirse utilizando el anclaje a la memoria, es decir, creando vínculos en nuestra mente para recordar.
En un mundo de velocidad vertiginosa e instantaneidad, la repetición parece un planteamiento anticuado. ¿Para qué repetir las mismas cosas, como un vinilo rayado? Y, sin embargo, nos sorprenderían los beneficios del aprendizaje por repetición en el cerebro.
Frente al auge de los influencers, la alfabetización mediática e informacional (EMI) se perfila como una fuerza esencial para formar ciudadanos libres e ilustrados. Echamos un vistazo a lo que está en juego y a lo que hay que hacer para reinventar la EMR.