Publicado el 06 de noviembre de 2024Actualizado el 06 de noviembre de 2024
Elegir a quién tratar
Dos filosofías chocan a la hora de tratar a las personas. Los problemas de la selección de pacientes
¿Son todas las vidas equivalentes? Es una pregunta espinosa, y la respuesta depende totalmente de la filosofía que se aborde. El planteamiento igualitario dice que sí, que todas las vidas son iguales y que es injusto que unas se consideren más importantes que otras. Los utilitaristas, en cambio, no tienen ningún problema con la idea de clasificar porque no todas son igual de valiosas. La medicina moderna juega mucho con estas cuestiones éticas.
Desde las guerras napoleónicas, cuando los métodos de combate se volvieron cada vez más violentos, los médicos empezaron a reflexionar sobre la cuestión de la primacía. Dominique Larrey, entre otros, fue uno de los primeros en darse cuenta de que las amputaciones, por ejemplo, debían realizarse de forma prioritaria, porque eran más fáciles y menos perjudiciales a largo plazo que esperar a realizarlas. Durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill instó a los médicos a dar prioridad en el uso de la penicilina a los soldados con más probabilidades de volver al frente. Como consecuencia, el antibiótico se utilizó más con los que habían contraído la gonorrea que con los heridos más graves.
Desde las primeras pruebas de diálisis hasta el covid-19, el mundo de la medicina se ha enfrentado a veces a decisiones angustiosas sobre qué pacientes tratar. Médicos sin Fronteras, por ejemplo, viaja a otras partes del mundo para tratar crisis concretas, en detrimento de otras necesidades terapéuticas. Esto forma parte de su realidad.
El problema no es tanto la clasificación en función de factores médicos que borran las diferencias socioeconómicas, sino las opciones que las acentúan. Por ejemplo, hacer de un determinado medicamento un producto de "lujo" cuando su producción no es tan costosa. Esta clasificación (consciente o no) por parte del mundo farmacéutico y médico es mucho más problemática que la de los pacientes.
¿Tiene cabida la política en las aulas? ¿Pueden los profesores utilizar los temas controvertidos como oportunidades de aprendizaje y, en caso afirmativo, para enseñar qué? ¿Deben los profesores compartir sus propios puntos de vista y opiniones políticas con los alumnos? En este análisis, comparto consejos didácticos prácticos para enseñar política sin hacer política en el aula.