Publicado el 11 de diciembre de 2024Actualizado el 11 de diciembre de 2024
¿Por qué discutimos con nuestros allegados?
Demos un paso atrás en nuestras muy reveladoras disputas
Nos guste o no, todos hemos discutido con personas a las que queremos; padres, cónyuges, amigos, hijos o familiares pueden convertirse en el blanco potencial de una discusión. ¿A qué se debe esto? ¿No deberíamos tener más paciencia con ellos que con los desconocidos? El filósofo Maxime Rovère analiza esta cuestión.
Utilizando la teoría del caos de Poincaré y la teoría de las pasiones de Spinoza, explica que estamos atravesados por diferentes emociones y pensamientos que nos llevan a estos momentos de tensión. A menudo tenemos la impresión de que estos cambios repentinos surgen de la nada. Por el contrario, forman parte de un continuo de situaciones y sentimientos que venimos experimentando desde hace mucho tiempo.
Por ejemplo, cuando todo el mundo se enfada por el tío que ha hecho un comentario machista en la cena familiar, ¿es realmente la discusión en sí lo que se pone en tela de juicio, o más bien el comportamiento pasivo que ha existido durante mucho tiempo en la dinámica familiar? ¿O es el sufrimiento de las mujeres del grupo que han sido objeto de planteamientos sexistas?
Salir del conflicto requeriría, por tanto, un enfoque verdaderamente filosófico y empático que nos obligue a comprendernos ante todo a nosotros mismos, y también a escuchar el tormento del otro. El objetivo sería comprender todos los microelementos que condujeron a la situación, pero perdonando lo ocurrido. Esto es a menudo difícil porque el perdón se considera generalmente en nuestra sociedad como el borrado de la culpa. Para el filósofo, sin embargo, la idea es avanzar hacia el apaciguamiento y una mejor comprensión de lo que ha llevado a ese punto, una aceptación de los fallos humanos que siempre están presentes, incluso en uno mismo.
Cada año, las lenguas añaden términos que siguen las últimas tendencias. Una práctica que acobarda a algunos lingüistas, que ven en ella un riesgo de empobrecimiento de la lengua. Sin embargo, un estudio reciente demuestra que estas palabras son efímeras y no amenazan en absoluto el núcleo del léxico.
Estamos experimentando grandes cambios digitales que están teniendo un efecto definitivo en nuestra juventud. Algunos piensan que los cambios son trastornos temporales y que volveremos al antiguo curso de nuestras vidas, pero se equivocan; nos estamos adaptando con los recursos que tenemos a la digitalización de nuestro mundo.