Publicado el 04 de febrero de 2026Actualizado el 05 de febrero de 2026
¿Te bloquea el cerebro? He aquí cómo hackearlo
5 técnicas que le ayudarán a empezar
¿Somos nuestro peor enemigo? Los que se interesan por nuestro cerebro han visto que la máquina que nos hace funcionar puede, por diversas razones, sabotearse a sí misma y llevar a la gente a procrastinar, dejar de hacer cosas, etcétera. Sin embargo, es posible "hackear" nuestro cerebro para que rinda al máximo, como explica el youtuber Fabien Olicard, apasionado de la neurociencia.
En este clip, nos habla de cinco maneras de acercarnos a nuestros objetivos.
La primera es la "frase fea". Nuestro cerebro suele tener dos modos: el creativo y el crítico. El perfeccionismo es la función crítica siempre abierta que inhibe la creatividad. Así que la idea es empezar un proyecto aceptando que lo que está hecho es "basura", para poder seguir adelante y dejar de lado el modo crítico. Al fin y al cabo, lo normal es poder corregir, editar y revisar después.
La segunda es el autoanclaje. A los deportistas se les da muy bien utilizar acciones, música, etc. antes de lanzarse a la competición. Estos anclajes te permiten definir el estado mental que deseas. Luego hay que crear uno con un estímulo específico, fácil de repetir y siempre el mismo, para crear la asociación en el cerebro.
El tercero es un error cerebral explotable: las tareas abiertas. Como las pestañas de un navegador, el cerebro permanece más concentrado y recuerda más una tarea interrumpida que una terminada. Así que puede ser una buena idea empezar un proyecto con la tarea más sencilla que se te ocurra, y luego dejar un poco de tiempo para retomar la tarea. En general, el individuo acabará retomándola y continuará. Tenga cuidado, sin embargo, de no hacer esto con demasiados proyectos a la vez.
La cuarta es la "dosificación cognitiva". Básicamente, el cerebro no es la máquina multitarea que creemos que es. De hecho, funciona mejor cuando clasifica las cosas que tiene que hacer en categorías y se ocupa de una en una: por ejemplo, mensajes que enviar, ensayos que escribir, contabilidad, etc. Por último, hay que tener cuidado con sobrecargar el cerebro. Se cansa más rápido de lo que pensamos y eso explica por qué, al final del día, solemos tomar peores decisiones. La idea es elegir tres tareas en el día y llevarlas a cabo, seleccionando las más "urgentes" y priorizándolas. De este modo, desencadenaremos una dosis de dopamina por haber conseguido completarlas.
Por último, hay algo más: la autocompasión. De hecho, los neurocientíficos han observado que la autocrítica puede hacer más daño a nuestro cerebro que un verdadero puñetazo en la cara, ya que genera cortisol, la hormona del estrés. Así que ser amables nos ayudará a sentirnos mejor y a calmar nuestra materia gris.
La incitación a colaborar y crear vínculos sociales es fuerte. De hecho, incluso cuando estamos solos consultamos las redes sociales. Sin embargo, algunos autores nos recuerdan las virtudes de la soledad cuando no nos aísla definitivamente de los demás, mientras que otros nos invitan a "desenchufarnos" de lo que nos conecta con el ruido del mundo.
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