Publicado el 13 de abril de 2026Actualizado el 16 de abril de 2026
Redescubrir el placer de escribir en la era de las máquinas
Crear el deseo de escribir sin e incluso con IA
Las capacidades de la inteligencia artificial son sobrecogedoras. En pocos minutos puede crear textos, imágenes e incluso vídeos que normalmente un ser humano tardaría horas en producir. Por ello, las escuelas se preguntan cuál es su lugar en este mundo en el que una máquina puede hacer cualquier cosa. ¿Tiene sentido aprender a escribir en un contexto así?
La pregunta se plantea, y cada vez es más importante que los profesores se ocupen de esta cuestión para pintar un cuadro preciso del arte de escribir. Porque los estudiantes, ya desde la locura del ChatGPT en 2023, vieron que, si bien las herramientas eran capaces de proporcionar argumentos sólidos, no lo eran tanto a la hora de crear obras que despertaran emociones. Algunos incluso se escandalizaron al ver hasta qué punto la herramienta era incapaz de crear, por ejemplo, letras de canciones sentidas y originales como las de sus artistas favoritos.
Para evitar este formateo del pensamiento por parte de la inteligencia artificial, los profesores pueden mostrar cómo autores famosos han tenido que elaborar borradores de sus libros y pedir a los jóvenes que hagan lo mismo.
La inteligencia artificial también puede utilizarse para enseñar a escribir, ya que redactar una petición larga (prompt) requiere un buen uso de la sintaxis para que el algoritmo responda realmente a las necesidades; una habilidad que será útil en el futuro.
Algunos incluso están desarrollando robots de conversación capaces de apoyar a los estudiantes en sus habilidades de escritura señalándoles áreas de mejora.
La estrategia sería, por tanto, combinar experiencias con IA y experiencias de escritura sin ella, para que puedan comprender las diferencias, los usos y la importancia de la singularidad en la forma de escribir, lo que no será realmente posible con una máquina.
Recuperar la alegría de crear sin demonizar las herramientas: ése parece ser el plan para conseguir que los niños se entusiasmen con la escritura en primer lugar.
La perseverancia ante las dificultades parece tener mucho que ver con la sensación de que progresas gracias a tu propio valor, por eso es tan importante que los animadores sepan retirarse y dejar que este valor se exprese, o al menos dé la impresión de que lo está haciendo. ¿En qué más puedes basar tu confianza?
Muchos jóvenes son auténticas bolas de energía. Pocos de ellos sufren realmente un trastorno de hiperactividad, pero muchos sólo necesitan un entorno escolar más activo. Proporcionarles actividad física y dispositivos especiales reducirá el problema de los alumnos inquietos.
Con la pandemia de covirus, muchos estudiantes de todo el mundo, incluidos los de Estados Unidos, se han quedado rezagados en sus estudios. Por ello, el sistema escolar estadounidense ha decidido invertir en tutorías intensivas. Una estrategia que parece funcionar, bajo ciertas condiciones.
El esfuerzo forma parte del aprendizaje, sea cual sea. Mientras el sistema escolar no recompense mejor esta realidad, a los distintos agentes les convendría crear un entorno en el que el esfuerzo sea tan importante o más que las notas.
Una institución puede fomentar la colaboración e incluso implicarse en ella, pero sin traicionar nunca la necesaria confianza e independencia de los implicados. Así es como se desarrolla una práctica responsable.