La Cellule de veille scientifique et technologique (VST) del Institut national de recherche pédagogique ha publicado un interesante dossier sobre "Los padres y la escuela".
Aunque no se aborda directamente la tecnología, no cabe duda de que la movilidad y las herramientas de comunicación influyen directamente en la creciente participación de los padres en los asuntos escolares.
Establecer buenas relaciones
Los padres pueden y quieren implicarse en los asuntos que conciernen a sus hijos. Mantenerlos fuera puede ser visto como más cómodo por algunos administradores escolares o profesores, pero los padres no estarán de acuerdo y tarde o temprano la relación de la escuela con su comunidad se resentirá.
Por lo tanto, es mejor hacerles un hueco y encontrar la fórmula más adecuada.
Para que la colaboración de los padres tenga éxito, éstos "deben asumir la idea de que sus opiniones son deseadas y de que son socios de pleno derecho en la educación de sus hijos por parte de la escuela". El personal debe estar preparado y formado para trabajar con adultos, no sólo con niños, sin sentir que por ello se pone en entredicho su profesionalidad.
"Los resultados muestran que si el objetivo es influir directamente en el rendimiento escolar y el aprendizaje, la escuela y los profesores deben intervenir principalmente en los sentimientos de competencia de los padres. Los padres están motivados para participar si creen que sus intervenciones marcarán la diferencia en los logros y el aprendizaje del niño."
Uno de los factores del éxito de la apertura de la escuela a los padres parece estar relacionado con la actitud del propio director.
"Los directores estables y relativamente seguros de sí mismos que están dispuestos a compartir elementos de poder sobre la escuela son los que tienen más probabilidades de formar asociaciones con los padres y hacer que sus escuelas avancen hacia un modelo escolar más eficaz."
Así que será mucho más que una cuestión de tecnología o de reuniones de padres...
Para consultar el expediente completo: "Padres y escuelas", Carta nº 22.
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