Publicado el 20 de septiembre de 2023Actualizado el 20 de septiembre de 2023
¿Qué mitos socavan las tecnologías educativas?
Deje de pensar en términos de "efectos esperados".
El tema de la tecnología en la educación es siempre delicado. Ocupa los titulares de los medios especializados y de la prensa en general porque presiona a los profesores. O bien para que desconfíen de ellas, o bien para que las utilicen más. El problema radica en un mito persistente sobre la tecnología.
Pierre Dillenbourg, profesor e investigador de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), pronunció una conferencia en el Centro Jean Piaget. En ella, aborda la idea errónea que tenemos habitualmente: la tecnología no tiene ningún efecto intrínseco en el aprendizaje. Esto parece casi evidente, pero en cuanto aparece una nueva tendencia, todo el mundo se pregunta qué impacto tendrá en los profesores.
El Sr. Dillenbourg responde que todo depende de cómo utilice el profesor la tecnología. Por ejemplo, un robot sólo podría programarse siguiendo un planteamiento dictado por el profesor; el nivel pedagógico de la actividad es próximo a cero, pero puede hacerse. En cambio, si un profesor empuja a sus alumnos a programarlo para que puedan salir de un laberinto o mantenerlo en equilibrio sobre una pelota, esto requiere más conocimientos y competencias. Entonces, el uso de la máquina aporta realmente algo.
En consecuencia, el ponente tiene grandes dificultades con las personas que se preguntan cuándo los robots se apoderarán de las aulas. En su opinión, ése no es en absoluto el objetivo de los investigadores, que están mucho más interesados en ofrecer a los profesores posibilidades didácticas. Las tecnologías educativas, como dice el profesor, "permiten realizar actividades cognitivas que tienen un efecto de aprendizaje si están bien orquestadas por el profesor".
Por supuesto, estos nuevos tipos de escuelas se adaptan mejor al aprendizaje basado en proyectos que hace un uso extensivo de las herramientas digitales que a la enseñanza tradicional basada en la transmisión de conocimientos y la estandarización de los métodos de aprendizaje. Pero precisamente: ya que admitimos que esta enseñanza debe evolucionar, seamos coherentes y abordemos la cuestión de la organización del espacio que facilita esta mutación.
Integrar juegos serios en los cursos de formación ya no es tan raro como antes. No obstante, los diseñadores recurren cada vez más a la ingeniería instructiva para diseñar experiencias de juego que respondan a los objetivos y perfiles de los alumnos.
La IA generativa está transformando profundamente nuestra relación con el conocimiento y creando nuevas funciones para los formadores, a los que se pide que se conviertan en facilitadores del aprendizaje.
La resonancia, ya sea emocional, cognitiva, conductual o corporal, amplifica nuestra relación con el mundo. Seríamos menos el juguete exclusivo de interacciones interpersonales fácilmente rastreables que atrapados en una madeja de resonancias que abarcan todas las dimensiones del ser y del entorno en el que está inmerso.