Publicado el 17 de abril de 2024Actualizado el 17 de abril de 2024
Alejarse del sistema tradicional de evaluación
La evaluación constructiva como herramienta para desarrollar los conocimientos de los alumnos
La pregunta universal que se hace todo alumno, desde la escuela primaria hasta el final de un doctorado, es: "¿Cuenta esto para la nota final?".
Desde el siglo XVIII, el sistema clásico de evaluación ha enseñado a los estudiantes a trabajar duro y esperar que todos sus esfuerzos les lleven a obtener una buena nota. Esto funciona bien para algunos, pero ¿qué pasa con los demás? ¿Qué ocurre cuando, a pesar de todos sus esfuerzos, una asignatura acaba en fracaso? Se establece un círculo vicioso que conduce a la desmotivación.
Marie-Camille Coudert dejó de utilizar este sistema de motivación extrínseca hace varios años. Ella prefiere centrarse en la motivación intrínseca, que empuja realmente a los alumnos de todos los niveles a superarse. Para lograrlo, utiliza la evaluación constructiva.
Así, a principios de curso, los alumnos eligen una nota que quieren alcanzar en cada asignatura. Evidentemente, animamos a obtener al menos un aprobado. A partir de ahí, cada serie de acciones determinadas llevará a obtener un ladrillo correspondiente a un punto (sobre 20). Los primeros serán muy fáciles de conseguir, pero las calificaciones finales serán más difíciles.
Este planteamiento representa un cambio completo de paradigma. Aquí no se penaliza a los alumnos por cometer errores. Si cometen demasiados, no recibirán el "ladrillo" en el acto, pero pueden volver a levantarse en cualquier momento. En resumen, saben realmente lo que se espera de ellos en cada nivel, pueden trabajar en consecuencia y ver sus progresos a lo largo del año.
Es una técnica que funciona incluso con los más desmotivados, porque el esfuerzo que realizan se ve recompensado. Para entender este enfoque de forma aún más concreta, los profesores también pueden ver este vídeo de su colega explicándolo.
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