Publicado el 11 de diciembre de 2024Actualizado el 11 de diciembre de 2024
¿Se puede aprender a gestionar las aulas mediante la simulación?
Un método interesante para los futuros profesores antes de las prácticas
Cuando hablamos de gestión del aula, solemos pensar en disciplina y rigor. No es del todo erróneo, pero se trata de un ámbito muy reducido. Por encima de todo, la gestión de la clase requiere la capacidad de dirigir a tu grupo para que todos trabajen en pos de los objetivos fijados por el profesor. Sin embargo, esto no se da de forma natural. Todos los futuros profesores deben aprender a ponerlo en práctica durante su formación. Por supuesto, pueden hacerlo en prácticas, pero como explican estos dos formadores e investigadores de la Universidad de Mons, la simulación (microteaching) es una estrategia muy interesante.
En efecto, al pedir a sus compañeros que desempeñen el papel de alumnos, el estudiante puede organizar las estrategias de gestión del aula en un contexto más seguro. Para empezar, es más fácil nombrar a los alumnos porque son personas que conoces desde hace tiempo. Además, los errores se "penalizan" menos que en unas prácticas, y acaban aprendiendo más y sabiendo qué hacer en un aula real.
Los investigadores ponen el ejemplo de instrucciones del tipo: "Tienes unos minutos para completar el ejercicio". Pero esto es impreciso. Unos minutos pueden significar 2 para unos y 10 para otros. Así, los futuros profesores son más precisos en sus peticiones durante los cursos de formación.
La simulación muestra claramente los elementos que hay que practicar, como las estrategias no punitivas, para replantear el comportamiento. Al principio, la mayoría de los profesores no tienen ningún método para tratar las desviaciones. Pueden aprender de ello y darse cuenta de que necesitan tener planes.
La integración de la IA en la formación sanitaria está transformando las condiciones del razonamiento clínico. Aunque estas herramientas ofrecen un verdadero poder analítico, también nos exponen al riesgo de delegación cognitiva a una "autoridad algorítmica". El reto educativo consiste en formar profesionales capaces de utilizar la IA como apoyo crítico, conservando al mismo tiempo el control de su juicio y la plena responsabilidad de sus decisiones.
La IA generativa está transformando profundamente nuestra relación con el conocimiento y creando nuevas funciones para los formadores, a los que se pide que se conviertan en facilitadores del aprendizaje.
Casi el 70% de los adultos ha experimentado el síndrome del impostor, una disonancia cognitiva que lleva a las personas a creer que el éxito es inmerecido y que todo el camino recorrido es una serie de engaños que podrían desenmascararse. Este sentimiento puede sentirse ya en la infancia y en plena edad escolar. ¿Cómo podemos tratar este tema para asegurarnos de que no participen en actos de autosabotaje?
Las distintas formas de explicar nociones, conceptos y conocimientos prácticos, desde conferencias a demostraciones, pasando por la formación en la industria y los enfoques no directivos.
La educación en el pensamiento crítico no es un mandato para rebelarse contra los adultos o la autoridad, sino un aprendizaje de la autonomía. Un niño que sabe decir "no" con discernimiento es un adulto capaz de proteger sus propias convicciones y valores.