La energía de las estaciones según los chinos
En la cultura china, existen 5 estaciones: primavera, verano, otoño e invierno, con una intertemporada entre el verano y el otoño.
Cada estación y entre-estación corresponde a una energía particular, bastante similar a lo que ocurre en la Naturaleza, asociada a un órgano, una víscera, un órgano de expresión, un elemento, un color y un estado emocional.
La búsqueda de cada estación consiste en mantener el equilibrio corporal y emocional, para gozar de buena salud. Para lograrlo, debemos mantener nuestros niveles de energía, teniendo en cuenta nuestros ritmos biológicos. Esto se consigue a través de la dieta, el movimiento, la expresión y alguna forma de práctica espiritual.
El invierno está asociado al riñón, la vejiga y los genitales. El riñón está asociado al agua. Los órganos de expresión en invierno son los oídos y, por tanto, la escucha. El invierno es la estación en la que la Naturaleza y el cuerpo descansan. También es tiempo de introspección y de emociones profundas, ya sean sentimientos de paz o de miedo.
El papel de la vibración en la energía
Los últimos descubrimientos científicos demuestran el papel omnipresente del sonido (frecuencia vibratoria) en todo lo que existe en el mundo conocido. Algunos afirman incluso que el sonido es el origen de la vida. Nuestro cuerpo tiene una frecuencia vibratoria, al igual que todos los seres vivos, plantas y animales, pero también el mundo mineral, el agua e incluso los planetas, que vibran a una velocidad inferior a la que puede percibir el oído humano.
La frecuencia vibratoria del cuerpo humano puede variar en función del nivel energético del individuo. Cuanto más se mantenga esta energía, cuanto más alta sea la frecuencia vibratoria, más sana estará la persona, con un sistema inmunitario fuerte. Sobre todo en invierno, cuando el nivel energético general del mundo viviente tiende a bajar, debido principalmente a la ausencia de luz solar, es especialmente importante reforzar nuestros niveles energéticos individuales.
Nuestro órgano vocal
Nuestro cuerpo posee un potente sistema vibratorio, formado por las cuerdas vocales y los músculos fonatorios de la laringe. Para vibrar, las cuerdas vocales necesitan aliento, es decir, los pulmones, los músculos respiratorios y el diafragma.
Para resonar, el sonido necesita los huesos, sobre todo los del cráneo. También utilizamos los labios y el paladar para formar sonidos inteligibles como las palabras (articulación). De hecho, todo nuestro cuerpo es un verdadero instrumento musical, con su propia cámara de resonancia.
Este sistema vibratorio extremadamente sofisticado es utilizado instintiva y fácilmente por los seres humanos desde el nacimiento. Los niños pequeños producen espontáneamente una gran variedad de sonidos potentes y les encanta tocarlos. Cantar les resulta natural, incluso antes que hablar. Esta capacidad de utilizar ampliamente la voz tiende a perderse con la edad, debido a la infrautilización de ciertos músculos y al hábito de restringir la expresión para ajustarse a las costumbres sociales.
Hablar o reír demasiado alto, cantar sin motivo estético o producir sonidos extraños por diversión no se aceptan como adultos en nuestras sociedades tan educadas. Además, el uso intensivo de herramientas digitales nos dobla por la mitad durante horas y horas, lo que perjudica el buen funcionamiento del diafragma y nos mantiene en una posición estática, que atrofia los músculos.
A medida que envejecemos, nuestro sistema vibratorio tiende a ser cada vez menos eficaz: la voz ya no transmite tanto (potencia), los armónicos disminuyen (profundidad) y la diversidad de sonidos se limita (riqueza vocal). El cuerpo deja entonces de vibrar lo suficiente para mantenerse sano.
Los efectos del sonido y la vibración en la salud
Nuestra sociedad ha adquirido el hábito de abusar del sonido. Nuestras ciudades son extremadamente ruidosas, la música está omnipresente, a menudo a un nivel demasiado alto, y nuestras máquinas y demás herramientas tecnológicas emiten sonidos a veces inútiles (chasquidos de teclado, jingles de correo electrónico, pitidos o tonos de llamada diversos, etc.).
En realidad, se trata de contaminación, tan perjudicial para nuestra salud como la contaminación lumínica, cuyos efectos empezamos a identificar con mayor claridad. Ya no sabemos lo que es el verdadero silencio. En esta cacofonía constante, ya no podemos distinguir los sonidos de la naturaleza, por no hablar de nuestros propios sonidos.
Nuestro cuerpo emite sonidos espontáneamente. También vibra de forma natural y podemos percibir esta vibración si nos relajamos y le prestamos atención. Emitir sonidos cuando nos movemos, bostezamos, suspiramos, etc., y por supuesto cuando hacemos la digestión, es natural, pero hemos aprendido a evitar emitir estos sonidos para no ser notados y juzgados negativamente. Este control constante del cuerpo conduce a la tensión, una tensión de la que ni siquiera somos conscientes. Además, al sobrecargar nuestros oídos con sonidos demasiado fuertes, sin variedad ni relieve (por ejemplo, los efectos nocivos de la escucha intensiva de MP3 sobre la capacidad auditiva, deplorados por los otorrinolaringólogos), perdemos también la capacidad de producir sonidos de buena calidad, ya que el oído es la guía del cuerpo para regular la emisión sonora (véanse los trabajos de Tomatis, en particular, sobre este tema).
Así pues, los sonidos pueden destruir. También pueden curar. De hecho, la medicina ha empezado a interesarse por la utilización del sonido para ayudar al cuerpo a curarse. En el hospital de Créteil, por ejemplo, existe un servicio para enfermos de cáncer que utiliza especialmente la terapia sonora. La medicina alternativa también incorpora este enfoque, utilizando, por ejemplo, cuencos tibetanos y diapasones terapéuticos para regular la energía corporal y mental.
Vibrar es vivir (FM Dru). El primer científico que mencionó esta realidad fue Georges Lakhovsky, en 1930. Según él, todas las frecuencias de los elementos que componen nuestro cuerpo crean una resonancia personal, una "tasa vibratoria", y es la armonía de la vibración celular la que garantiza las funciones vitales del organismo y mantiene la buena salud. Estimulando esta vibración, podemos estimular la vida y la biología.
Vibración sonora y yoga sonoro
Las culturas orientales han desarrollado diversas prácticas ancestrales destinadas a estimular la energía, como el Qi Gong, el Tai Ji Quan, las artes marciales y el yoga. El yoga sonoro se inscribe en esta tradición. Es una práctica de higiene física y espiritual que combina la respiración, el sonido y, en cierta medida, el movimiento.
"La voz es el mejor instrumento terapéutico, el último remedio disponible en cada momento. Cuando cantamos, estimulamos nuestro organismo desde dentro, a través de la vibración de la laringe, y no dependemos de ninguna fuente o remedio externo. La voz es el instrumento de autocuración por excelencia. FM Dru.
A través de la vibración y la expresión sonora, basada en la repetición de vocales (los 5 sonidos madre) y mantras, el yoga del sonido aporta una serie de beneficios: armonización de las ondas cerebrales, mejora de la concentración y la claridad mental, estimulación de la circulación sanguínea, estimulación del nervio vago y del sistema parasimpático, mejora de la calidad del sueño, alivio de ciertos tipos de dolor, estimulación general de la energía física y mejora del estado de ánimo.
El yoga del sonido, o Nada Yoga, es una disciplina meditativa que se adentra en el mundo de las vibraciones sonoras para favorecer el bienestar físico y mental. Puede practicarse en solitario, en un lugar con una acústica propicia a la difusión de armónicos, o en grupo. La repetición colectiva de sonidos cuidadosamente seleccionados sobre una nota constante, combinada con la relajación y la confianza mutua que ofrece el grupo, produce efectos sonoros especialmente regeneradores. Este canto, que es una expresión natural pero regulada del cuerpo, no requiere aptitudes previas de canto ni conocimientos musicales.
Tampoco hay que juzgar, ni buscar la interpretación o la precisión. La precisión y la armonía de los sonidos producidos proceden de la relajación del cuerpo y de la acogida de las emociones que puedan surgir en uno mismo o en los demás.
En invierno, estación del anclaje y de la interioridad, estación de la dulzura y de la escucha, cantamos en combinaciones particulares del sonido-madre OU, que vibra en la piscina y nos permite sumergirnos en nosotros mismos. Las palabras clave del sonido madre O son Profundidad, Confianza y Reconexión. Añade el sonido madre O, el sonido de la suavidad, la redondez y la interioridad. También puedes añadir un MMM, que lleva la vibración a tu interior, como en el mantra AUM (A - O - OU - M), el mantra de los mantras sánscritos de la realización y la encarnación.
Práctica del yoga sonoro, dinámica de grupo y vida sana
En la práctica en grupo del yoga sonoro, cada persona se deja llevar por el sonido colectivo. Ya no cantan, SON cantados. Experimentan, a veces por primera vez en su vida, una sensación de integración en un vasto todo que puede incluir a los demás miembros del grupo pero también, de forma más amplia, a todos los seres vivos.
Así que, incluso sin asociar un enfoque espiritual formal a esta práctica, no es raro sentirse vinculado y conectado a algo más grande que uno mismo mientras se cantan los sonidos maternos, y sentirse vibrar de la cabeza a los pies en el proceso.
Practicado con regularidad y en sintonía con la energía de las estaciones, el yoga sonoro es una forma saludable de vida, autorregulación y autocuración. Practicado en grupo, también contribuye a la salud mental por el sentimiento de pertenencia y la alegría física que aporta.
Fuentes
Comte, Emmanuel. Le son des vibrations, influence des sons et de la musique sur la santé et le développement personnel. Dangles, 2015 - https://amzn.to/3E5LpzC
Cristol, Denis. Aprender de la profundidad del sonido, resonancia ósea . 8 de marzo de 2022. En: https: //cursus.edu/fr/23790/apprendre-de-la-profondeur-des-sons
Dru, François-Marie. Tout est vibration. Leduc éditions, 2021 - https://amzn.to/4ad8vAB
Dru, François-Marie. ¿Qué es la terapia del sonido? En: https: //www.sonicmedecine.com/
Demouth, Olivier. Yoga du son, voix de l'âme, voie du coeur. Ed. La Plage, 2024 - https://amzn.to/3WjmL57
Fargeot, Denis y Véronique. La pratique du yoga du son, guérir par les 5 sons-mères. Le courrier du livre, 2015 - https://amzn.to/3PzzH2Y
Los beneficios del yoga del sonido. En: https: //www.osersavoix.fr
Las estaciones según la medicina china. https://joelle-tareau.fr/les-saisons-selon-la-medecine-traditionnelle-chinoise-1-6
Sebih, Marion. Kundalini des saisons, le yoga du vivant. Flammarion, 2021 - https://amzn.to/42duJR8
Tomatis, Alfred. L'oreille et la voix, on chante avec son oreille. Laffont, 2006 - https://amzn.to/4gMnUu2
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