¿Le gusta el invierno? El grado de disfrute varía enormemente de una persona a otra y de una región a otra. A algunos les encanta, otros lo odian. No puedes ignorar el frío y la oscuridad que conlleva, pero también puedes aprovechar los efectos que trae consigo el invierno. La escuela se adapta de muchas maneras.
En invierno, la naturaleza se toma un respiro. Los insectos y la mayoría de los animales se esconden, los pájaros emigran y los humanos pueden seguir sus pasos. El calor se hace imprescindible y anima a las personas a acercarse. Tenemos más tiempo para leer, para pensar... y, para algunos, para deprimirse. La noche dura más, perfecta para admirar el cielo y aprender sobre astronomía. ¿Salir? Se puede disfrutar, pero con una condición: ir bien vestido. La nieve y el hielo son un rico tema de estudio y diversión, así que más vale aprovecharlo.
Llevamos miles de años adaptándonos a ellos, y en estos tiempos de cambio climático, tendremos que adaptarnos de nuevo y de forma diferente. El ineludible invierno es una de las realidades a las que todos los que viven por encima de los 30° de latitud tienen que enfrentarse de un modo u otro, durante un periodo más o menos prolongado. El carácter local del tiempo lo convierte en una realidad propia de cada entorno, y cada escuela lo afronta de manera diferente. En Quebec, donde vivo, las tormentas de nieve siempre han sido motivo de celebración por lo inesperado que resultaban para el horario escolar, y eso no ha cambiado mucho hoy para mis hijos y los suyos.
El invierno ya está aquí. Se puede estudiar, soportar y disfrutar. Todo al mismo tiempo.
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: szczurek - Pixabay