Cuando la educación se basa en la competencia
La competición no casa bien con la enseñanza. Minan el placer de aprender, hacen olvidar a los participantes sus objetivos educativos y pueden dañar su autoimagen. Y sin embargo, las actividades educativas a gran escala en los ámbitos técnico, automovilístico o robótico se basan en la competición entre equipos nacionales e internacionales. ¿Cómo explicar la motivación y el interés educativo que generan estos torneos?