Publicado el 16 de abril de 2025Actualizado el 16 de abril de 2025
Defenderse de los acosadores
Desarrollar una postura para disuadir a los acosadores
El problema del acoso escolar está más presente que nunca. No necesariamente porque las escuelas sean más violentas, sino sobre todo porque la sociedad civil se está ocupando del tema. La terapeuta Emmanuelle Piquet sugiere, sin embargo, que se mire la cuestión desde el punto de vista del niño y no del adulto. Por supuesto, los padres quieren proteger a sus hijos acosados. Sin embargo, interponerse entre ellos y los acosadores a menudo galvaniza a estos últimos, dando lugar a una omertá sobre el acoso en la escuela.
Los acosadores obtienen placer de tener poder sobre los demás, de ser esa sombra constante en su vida cotidiana. Las reprimendas, sobre todo entre adolescentes, no suelen surtir efecto, porque no hay forma de salir de ese placer, de esa sensación de poder. Se trata, pues, de adoptar el enfoque de cambiar la postura de la persona acosada, para que el acosador caiga de su pedestal y vea que su dominio ya casi no existe, o incluso ha desaparecido.
Por ello, los padres y terapeutas deben permanecer cerca del niño y enseñarle a ser capaz de cambiar de actitud. En su opinión, los alumnos son capaces de detectar a los más vulnerables, que se convierten entonces en objetivos.
Sean cuales sean las disparidades, quienes muestren signos de debilidad o sean etiquetados como débiles por la sociedad (por ejemplo, los niños obesos) estarán en peligro. No se trata sólo de darles confianza, sino también de que sean capaces de responder con contundencia a las burlas sin agravar la situación ni entrar en peleas. El método consiste en adaptarse a la realidad de cada niño acosado y ofrecerle un apoyo a medida.
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