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Publicado el 29 de octubre de 2025 Actualizado el 29 de octubre de 2025

Aprender con objetos, una lección de objetos

Hacia un enfoque encarnado del aprendizaje de adultos - Aprendizaje basado en objetos (ABO)

fuente unsplash objects

En un momento en que la educación de adultos se digitaliza a una velocidad vertiginosa, se impone una tendencia contraria: el retorno al cuerpo, a la materialidad y a los objetos como soportes vivos del aprendizaje.

El Aprendizaje Basado en Objetos (ABO) surge en este contexto como una pedagogía de la presencia y de la relación sensible con el mundo. Originada en museos y universidades británicas (Chatterjee y Hannan, 2016; Hooper-Greenhill, 2007), cada vez tiene más cabida en la formación profesional, la mediación cultural y los programas de aprendizaje permanente.

Sin embargo, esta orientación no es ajena a la cultura educativa francesa: la leçon de choses, muy en boga a finales del siglo XIX, ya proponía aprender observando, describiendo y manipulando objetos cotidianos. La idea del conocimiento que llega a través de la mano y los sentidos ocupaba un lugar central; prefiguraba las pedagogías contemporáneas del aprendizaje encarnado.

Más de un siglo después, el redescubrimiento de esta continuidad histórica arroja luz sobre las prácticas actuales: aprender con objetos significa volver a conectar con una forma de atención concreta al mundo.

El cuerpo pensante: cognición situada

La OBL parte de una observación sencilla: aprendemos mejor cuando la experiencia implica a todo el cuerpo. Manipular una herramienta, un artefacto o un espécimen implica percepción, equilibrio, gesto y memoria. Este planteamiento coincide con las teorías de la cognición incorporada, según las cuales el pensamiento se desarrolla a través de la acción y la sensación. El objeto actúa entonces como socio del pensamiento, mediador entre la materia y la representación.

En la formación sobre seguridad industrial, por ejemplo, manipular un casco o un extintor permite a los alumnos sentir el peso, la resistencia y la tensión del gesto antes de cualquier explicación teórica. La experiencia kinestésica precede e ilumina la comprensión conceptual: el conocimiento está incrustado en el movimiento.

Dierking y Falk (2019) señalan que el aprendizaje corporizado "articula la conciencia del yo y la conciencia del mundo". El cuerpo se convierte así en un espacio para el razonamiento, y el objeto en una forma de espejo cognitivo.

Los objetos como catalizadores de emociones y narrativas

Los objetos activan los sentidos y las emociones: atraen, intrigan, tranquilizan o perturban. Esta dimensión afectiva favorece la retención de la memoria y la creatividad (Chatterjee, 2008).

En un taller de transición profesional, se puede invitar a los participantes a elegir un objeto (llave, guijarro, cuerda, pluma) para representar su enfoque del cambio. La palabra surge entonces del contacto: el objeto se convierte en un medio para contar historias, revelando experiencias tácitas.

El Muséum national d'Histoire naturelle ha experimentado este enfoque con mediadores medioambientales: manipular un cráneo de pájaro, una semilla fosilizada o una piedra volcánica les ayuda a poner en palabras las emociones asociadas a la naturaleza. El objeto reconecta a los adultos con su inteligencia sensorial y simbólica, recordándoles que comprender el mundo también significa sentirlo.

De la manipulación a la simbolización

En la LBV, el objeto no se limita a una función ilustrativa. Abre un espacio para la simbolización: los alumnos proyectan significados sobre él, formulan hipótesis y las comparan con las de otros. Esta pluralidad de lecturas estimula la reflexividad.

En la Universidad de Ginebra, los estudiantes de magisterio de adultos manipulan antiguos instrumentos pedagógicos - ábacos, tableros de escritura, mapas murales - para analizar cómo los objetos han configurado las prácticas educativas. Al reconstruir el gesto, el cuerpo hace perceptible la continuidad histórica del saber.

Del mismo modo, el Instituto Nacional del Patrimonio de Francia forma a sus restauradores para que "escuchen el material": observen las grietas, sientan la densidad del pigmento, oigan las pinceladas. El contacto sensorial se convierte en un método de investigación y un acto de cuidado ético hacia el objeto.

¿Qué objetos favorecen el aprendizaje corporal?

No todos los objetos materiales se prestan con la misma intensidad al aprendizaje corporeizado. Las investigaciones sobre la OBL y los trabajos recientes realizados en Francia (Objets pour apprendre, objets à apprendre, ISTE Éditions, 2021) ponen de relieve varios criterios de fecundidad pedagógica.

  1. Manipulabilidad: un buen objeto implica la mano, el peso y el equilibrio. Las herramientas de trabajo, los materiales naturales o las piezas mecánicas favorecen la implicación física, mientras que los objetos demasiado frágiles inhiben la participación.

  2. Densidad narrativa: un objeto rico tiene huellas de uso, una historia visible. Vincula pasado y presente; una llave oxidada, un molde hecho a mano o un cuaderno de campo desencadenan espontáneamente una narración.

  3. Ambigüedad interpretativa: el objeto más instructivo no es el que tiene una función obvia, sino el que nos obliga a formular hipótesis y comparar puntos de vista.

  4. Carga sensorial y emocional: la textura, la temperatura, el color o el olor provocan una reacción emocional que ancla el recuerdo. Una pluma, un metal caliente o una piedra pulida evocan inmediatamente una experiencia.

  5. Pasar de lo concreto a lo abstracto: un resorte para pensar en la resiliencia, una brújula para explorar la orientación profesional, una esponja para evocar la escucha: estas metáforas encarnadas nos ayudan a conceptualizar.

  6. La dimensión colectiva: algunos objetos -mapas, maquetas, máquinas de desmontaje- requieren coordinación y cooperación. El objeto se convierte en mediador social y catalizador de la inteligencia colectiva.

Así pues, el valor educativo de un objeto no reside en su rareza o belleza, sino en la relación que posibilita: es fructífero cuando fomenta la exploración, el diálogo y la interpretación compartida.

Aprender juntos a través de los objetos

La OBL es también un arte de lo colectivo. En los talleres del Museo de las Confluencias de Lyon, los formadores utilizan un mismo objeto -una escultura votiva, por ejemplo- para suscitar un intercambio de interpretaciones entre profesionales de distintas procedencias. Cada uno aporta su punto de vista, su cultura y su sensibilidad, y el debate que se entabla ayuda a llegar a un entendimiento común. El objeto actúa como mediador neutral, permitiendo el desacuerdo sin conflicto y vinculando el aprendizaje individual a un entendimiento compartido.

En las empresas, este enfoque está inspirando cursos de formación centrados en los "objetos de negocio". En Airbus, las piezas obsoletas de los aviones se utilizan para talleres de resolución de problemas: cada equipo cuenta la "historia de la pieza", identifica los puntos débiles e idea mejoras. El objeto reúne cuerpos y mentes en torno a una memoria técnica compartida: vincula aprendizaje, transmisión e innovación.

Una ecología del aprendizaje corporal

El aprendizaje basado en objetos abre la vía a una ecología del conocimiento: aprender significa entrar en una relación sensible con las formas del mundo. Mientras que la enseñanza digital tiende a veces a abstraer la relación con la realidad, el ABO restablece la profundidad de la experiencia: el conocimiento surge del contacto, el gesto y el diálogo con el material.

Este enfoque fomenta un doble desplazamiento: de lo virtual a lo tangible y de lo cerebral a lo sensorial. Rehabilita el papel de la mano, el ojo y el movimiento como canales del pensamiento. Se inscribe así en una tradición humanista y pragmática francesa que, desde la "leçon de choses" hasta la OBL, vincula aprendizaje y atención al mundo: aprender es habitar la realidad con todo el cuerpo.

La enseñanza basada en objetos, lejos de ser un mero legado, responde a una necesidad contemporánea: volver a tejer los vínculos entre conocimiento, emoción y materialidad. Es un recordatorio de que todo aprendizaje duradero hunde sus raíces en la experiencia vivida. En el diálogo silencioso entre el cuerpo y el objeto, el nacimiento del sentido se reproduce una y otra vez.

Referencias

Chatterjee, H. (2008). Touch in Museums: Policy and Practice in Object Handling. Berg Publishers.

Chatterjee, H., y Hannan, L. (2016). Engaging the Senses: Object-Based Learning in Higher Education. Routledge.

Dierking, L. D., y Falk, J. H. (2019). La experiencia del museo revisitada. Routledge.

Fredéric Durieuz - Thot Cursus - Fabricar y reparar: la inteligencia de la mano
https://cursus.edu/fr/11514/fabriquer-et-reparer-lintelligence-de-la-main

Hooper-Greenhill, E. (2007). Museums and Education: Purpose, Pedagogy, Performance. Routledge.

ISTE Éditions. (2021). Objets pour apprendre, objets à apprendre (Coll. Ingénierie des connaissances). Londres: ISTE Group.

Wikipedia https://fr.wikipedia .org/wiki/Le%C3%A7on_de_choses - Lección

Paris, S. G. (2002). Perspectives on Object-Centered Learning in Museums. Lawrence Erlbaum Associates.



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